MATÍAS CASTRO
Casi como un desafío entre dos escritores, Santullo y Bentancor escribieron "Aquel viejo tango", su tercera novela en conjunto. El libro, parte de la colección Cosecha Roja, es un nuevo trabajo del multifacético Santullo, también guionista y editor.
En 2009 Santullo y Bentancor, ambos nacidos en 1979, publicaron juntos la nouvelle Sobres papel manila, que ofició como uno de los títulos de apertura de la colección policial Cosecha Roja, de la editorial Estuario. Ese libro había sido escrito unos ocho años antes, poco después de que escribieron Las otras caras del verano. Por ese entonces ambos estudiaban en Ciencias de la comunicación y trataban de dar sus primeros pasos en el mundo de la escritura.
De este modo, Aquel viejo tango fue escrito en el 2003, casi como un juego entre los dos, que consistía en que uno ponía en aprietos al otro al escribir capítulos en los que dejaban al protagonista en situaciones cada vez más comprometidas.
"En algún momento del proceso nos juntamos a discutir cómo vamos a cerrar el argumento y ahí sí nos ponemos de acuerdo, pero durante el proceso es como preguntarse qué puso y luego decir `Uuuh`" explicaba Santullo. "Esto es a suerte y verdad y no siempre nos ha salido bien. Tuvimos que abandonar una colaboración, El contador se llamaba, porque nos metimos en un berenjenal y no hubo forma de seguirla".
En Aquel viejo tango toman un protagonista con poca suerte que tras una condena por robo quiere recuperar el tiempo perdido junto a su mujer. Sin embargo, su pasado lo persigue y lo obliga a enfrentarse a un dilema en el que su empeño es puesto a prueba. "Este es un policial absolutamene clásico" decía Santullo, "De hecho pertenece a las claras a ese subgénero que se llama Crook Story (o historias de criminales) donde lo que importa es la visión desde el punto de vista de los criminales. Tiene mínimos aspectos costumbristas, el escenario local, ciertas referencias a Melilla, Lagomar, pero Aquel viejo tango es una obra completamente de género".
Este proceso de escritura, explicaba Santullo, exige lo mismo que cuando se escribe solo. La gran diferencia sería que cada uno tiene que prestar mucha atención a lo que propone el otro para mantener la coherencia en los personajes, el argumento y el estilo. "Pero la verdad es que con Martín nos entendemos muy bien y hay mucha diversión y disfrute en el proceso. No pensamos siempre igual a la hora de resolver, pero lo que aporta el otro nos suele resultar coherente con nuestra propia idea".
La edición de este libro implica una nueva publicación de Santullo, aun autor que tiene cuatro novelas en la calle (tres de ellas con Bentancor) y un libro de cuentos. Pero su obra no acaba ahí. Es, además, el más prolífico guionista de historietas en Uruguay, cosa que practica desde hace más de una década aquí y en Argentina. Acaba de publicar en Italia una novela gráfica junto al dibujante argentino Jok. En Argentina publica mensualmente en la revista Fierro siempre con dibujos de Dante Ginevra. Este año publicó en Uruguay el libro de historietas Valizas, drama de intriga ambientado en la dictadura con dibujos del argentino Marcos Vergara. Y, además, para el año próximo prepara tres novelas gráficas con distintos dibujantes (cinco, si se cuentan dos trabajos en los que solo oficiará como editor). Una de ellas será sobre Alfredo Zitarrosa, con dibujos del argentino Max Aguirre. "Hay cierta idea de universo entre mis relatos. Al fin y al cabo abundan los personajes sórdidos, violentos, un poco patéticos y eso está en casi todo lo que escribo, incluso mis historietas", comentó. "La mística de los perdedores, que es también algo muy de la novela negra. Más acá o más allá, aderezadas de costumbrismo o no, yo siempre escribo novelas negras".