Patrimonio cultural

JUAN ORIBE STEMMER

El punto más bajo en la historia reciente del barrio histórico de Montevideo fue la década de 1970 cuando se enfrentó a la doble amenaza del abandono y de la piqueta esgrimida por la especulación inmobiliaria. En 1982, de un total de 104 manzanas del barrio, una superficie equivalente a casi doce manzanas estaba vacía. A lo que se sumaban los edificios en demolición o las construcciones tapiadas. En esa época, un pionero, el Grupo de Estudios Urbanos (GEU), emprendió una campaña para informar sobre esa situación e impulsar medidas para contener un avanzado proceso de destrucción.

En enero de 1982 la Intendencia de Montevideo suspendió proyectos en la Ciudad Vieja, detuvo demoliciones y permisos de construcción. El barrio fue declarado Área Testimonial (a partir de 1998 es un Área Patrimonial) y se creó la Comisión Permanente de la Ciudad Vieja con la misión de supervisar la realización de inventarios de construcciones y entornos urbanos, asesorar en la conservación de edificios y espacios testimoniales y propiciar proyectos de restauración. La Comisión, cuya sede se encuentra en la antigua Casa de Toribio, en la calle Piedras, incluye representantes de la Facultad de Arquitectura de Udelar, de la Comisión del Patrimonio y de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay. Depende de la Unidad de Patrimonio de la IMM.

Un barrio es mucho más que un conjunto de edificios y espacios. Su conservación y, también su desarrollo, dependen de quienes los habitan, ya sea como vecinos o como trabajadores o visitantes. El éxito de cualquier programa de protección de la Ciudad Vieja dependerá del apoyo que esa iniciativa consiga reunir en la sociedad civil. Para ello se requiere informar y educar.

Un aporte en ese sentido fueron los dos volúmenes sobre la Ciudad Vieja escritos por Aníbal Barrios Pintos y Washington Reyes Abadie, publicados por la IMM, como parte de su serie sobre los barrios de Montevideo. En 1987, el GEU publicó un estudio sobre los aspectos socioeconómicos y ambientales del barrio y en febrero de 2004, la Intendencia publicó el Plan Especial Ciudad Vieja, donde se destaca la necesidad de una "valoración equilibrada" entre la recreación de ambientes y la "necesaria construcción de la contemporaneidad". No es fácil encontrar un equilibrio entre esas dos prioridades.

Otro aporte son los relevamientos sistemáticos del barrio. Son tres: el Inventario Básico del Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad Vieja (1983), el Inventario del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de la Ciudad Vieja y del Centro de Montevideo (2000), y el nuevo Inventario Patrimonial y Urbanístico de la Ciudad Vieja. Éste fue presentado en sociedad la semana pasada y, una ventaja fundamental, puede ser consultado en internet (inventariociudadvieja.montevideo.gub.uy).

Han sido tres décadas de esfuerzos y de políticas para rescatar un patrimonio cultural de enorme importancia. Mucho se ha conseguido. Pero quien recorre la Ciudad Vieja sabe muy bien que las estrategias aplicadas hasta ahora no son suficientes y que todavía falta mucho por hacer.

"Las estrategias aplicadas hasta ahora, en la Ciudad Vieja, no han sido suficientes".

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