SANTIAGO | AP
El gobierno de Sebastián Piñera ha tenido éxito al apostar a una estrategia de desgaste de las protestas estudiantiles, lo que obligó a los jóvenes a cambiar de táctica y a plantearse la necesidad de continuar su lucha hasta el año entrante.
"Nos encontramos con un gobierno de derecha que ha apostado al desgaste, una estrategia que ha sido bastante efectiva ... a la radicalidad y a la criminalización del movimiento (en referencia a la presencia de los encapuchados)``, dijo Camila Vallejo, vocera del estudiantado.
La mayoría de las 40 marchas realizadas desde mayo han culminado con desmanes protagonizados por encapuchados que se enfrentan a la Policía con violencia.
Pero, pese a los desórdenes, la mayoría de los chilenos apoya el movimiento que ha paralizado la educación pública en los últimos meses, en un país de 17 millones de personas y que ha servido de inspiración a otros sudamericanos.
Estrategia. "Llevamos seis meses de movilizaciones y el Ejecutivo no ha logrado resolver el problema", dice Vallejo que admitió no haber "conseguido mucho" aludiendo a las demandas de gozar de una enseñanza gratuita y de calidad.
Esta estrategia de continuo debilitamiento también ha creado diferencias en los últimos días: parte de los miles de estudiantes regresaron a las aulas presionados por la amenaza del gobierno de no transferirles el dinero de becas y créditos. Otros tantos tienen posiciones más radicales y están dispuestos a perder el año.
Actualmente, el estudiantado no logra convocar a las 200.000 personas que, sin mucho problema, congregaban al comienzo de su protesta.
Pero este debilitamiento no significa que los estudiantes no hayan logrado modestas conquistas como la rebaja del 6% al 2% en los intereses de los préstamos universitarios, que el Congreso discutiera la refinanciación de deudas de 110.000 morosos, y las promesas del gobierno de otorgar becas a los universitarios más necesitados, y de la bancada opositora de no llegar a acuerdos con el Ejecutivo "entre cuatro paredes``.
Logros. "A estas alturas no nos queda más que la resistencia y algunas conquistas parciales... y la trascendencia del movimiento``, dijo Vallejo.
Para lograr estos pequeños avances si se les compara con sus aspiraciones iniciales, los jóvenes decidieron cabildear en el Congreso con el oficialismo y la oposición de centroizquierda. A mediados de noviembre, no obstante, reiniciaron las marchas y, por tanto, no han tenido tiempo para pensar en cómo prolongar su lucha.
Vallejo cree que uno de los caminos que deben tomar para lograr cambios a largo plazo es la postulación a los comicios de 2012, que elegirán a 345 alcaldes y centenares de concejales.
"Existe una falta de representación en el Congreso", dijo Vallejo. Marta Lagos, directora de la encuestadora Latinobarómetro, señaló: "evidentemente que de este grupo van a salir políticos futuros". Incluso, la propia Vallejo no descarta en postularse.
Los grandes perdedores han sido los estudiantes de secundaria que sólo tienen la vaga promesa de que en el futuro las escuelas no dependan de los municipios sino que regresen al cuidado del estado central.
Unos 50.000 de ellos, aproximadamente, perderán el año escolar por no lograr la asistencia mínima ni los conocimientos necesarios.
Sistema. Desde que nació en mayo, el movimiento estudiantil exige el regreso del sistema educativo que la dictadura desmontó. A este reclamo, que terminó con la tranquilidad de la sociedad chilena, los estudiantes sumaron otros: que el estado tenga una mayor intervención en la economía para que regule precios, que el sistema electoral permita la representación en el Congreso de partidos pequeños e independientes, que aumenten los impuestos a los más ricos y que la Constitución permita la convocatoria de consultas populares sobre políticas públicas.
Piñera rechaza de plano la gratuidad de la educación y afirma que el ideal "es un sistema mixto". "Lo que hemos dicho es que la educación será gratuita para todos los jóvenes que no pueden pagarla, pero los que sí pueden pagar tienen que hacer un esfuerzo", dijo.
El presupuesto actual para la educación es de 11.650 millones de dólares y debe ser aprobado, a más tardar, el 30 de noviembre para que no rija el del año anterior.
Alumnos y rectores universitarios coinciden en que ese dinero no es suficiente para las necesidades del sector.
Un estudio comparativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que agrupa a países desarrollados y que incluye a México y Chile, reveló que la educación universitaria chilena es la más cara del mundo desarrollado después de la de Estados Unidos.
En Chile existen 34 universidades privadas creadas desde 1981 mediante una ley que prohibe el lucro. Pero la mayoría obtiene ganancias.