La ficha de cada padrón está acompañada de un cuadro en el que se detalla el grado de protección con que cuenta la propiedad. Hay casos en que las construcciones conllevan el grado de Patrimonio Histórico -los menos- y otros en que se sugiere un grado de preservación. También se llama la atención cuando el bien inmueble o espacio público se halla en un sitio de particular interés histórico, tal el caso de la vieja muralla de la Ciudadela. Allí se hace notar la necesidad de "cautela arqueológica" para cualquier tipo de intervención. Para ello los arquitectos manejan una batería de criterios.
Dentro del propio sitio se detallan los "criterios de valoración", una extensa lista cuyos principales ítems para el caso de los bienes son: "la pertenencia a tipologías predominantes que, asociadas a otras características, son generadoras de rasgos definitorios"; "la calidad constructiva y arquitectónica y su representatividad en relación con el desarrollo de la cultura arquitectónica tanto local como nacional"; "la asociación a manifestaciones socioculturales"; "la significación como testimonio histórico-cultural"; "cómo se relaciona la construcción con las demás que conforman el tramo en el que está inserta, en relación fundamentalmente a la altura, la alineación y al carácter de la construcción", entre otros.
De todos modos los responsables del inventario señalaron que procuraron criterios claros. "Lo que tuvimos en cuenta es que no fuera un inventario sólo para técnicos, sino que cualquiera, incluso un escolar pudiera consultarlo", dijo la arquitecta Laura Cesio.