Escribanos: 77% sigue en Sistema Notarial

Salud. La mayoría optó pagar una sobrecuota Fonasa y atenderse en el Británico

 20111118 500x272

El 77% de los escribanos que recibían asistencia médica en el Sistema Notarial de Salud sigue utilizando el servicio pagando una sobrecuota por sobre el Fonasa. El 23% restante optó por pasar al sistema mutual.

Por ley, desde el pasado 1° de julio, todos los escribanos forman parte del Fondo Nacional de Salud (Fonasa). El cambio ha sido cuestionado por los profesionales, que pretendían mantener el Sistema Notarial de Salud (SNS) que, hasta la nueva normativa, se autogestionaba en base a un acuerdo con el Hospital Británico.

Los escribanos sostienen que el SNS, que existe desde hace 20 años, brinda un muy buen servicio, por lo que con su ingreso al Fonasa los profesionales perdieron calidad de atención debido, por ejemplo, a las demoras que existen en el sistema mutual para obtener fecha de consulta con un especialista o turno para la realización de ciertos exámenes.

Sin embargo, en los hechos, la mayoría de los escribanos que se atendían mediante el SNS optaron por seguir en esa modalidad de forma tal que continúan recibiendo atención en el Hospital Británico.

A los notarios que se mantuvieron en el sistema, el Fonasa les realiza el descuento de sus ingresos (4,5% o 6% según el caso) y además tuvieron que firmar un contrato de atención con el Hospital Británico, que implica el pago de unos $ 800 más por mes, según explicó a El País la escribana María Wonsiak, vocera de la Asociación de Escribanos del Uruguay.

Antes de la vigencia de la ley que incluyó a los escribanos en el Fonasa, el SNS prestaba atención a cerca de 10.000 personas entre escribanos en actividad, profesionales jubilados y empleados de estudios notariales. El 77% de ese total se mantiene en el sistema.

"La gente que se quedó en el Sistema Notarial de Salud optó por pagar la cuota extra. Los que se fueron no estaban en condiciones de abonar más dinero o, simplemente, no estaban de acuerdo con pagar más por el servicio", dijo Wonsiak.

Los escribanos que desistieron de seguir atendiéndose en el Hospital Británico son el 23% de los que en su momento formaban parte del SNS. "La cuarta parte, es decir unas 2.000 personas, perdió la asistencia del Británico y pasó al mutualismo", indicó Wonsiak.

La escribana estimó que, como la cuota que los notarios pagan a esa institución privada de salud se reajusta cada cuatro meses, en breve habrá "una nueva migración".

Los escribanos sostienen que los profesionales que se incorporaron al sistema mutual perdieron calidad de atención.

Así, por ejemplo, la Asociación de Escribanos del Uruguay prevé relevar y labrar actas notariales sobre las demoras que deben enfrentar los afiliados de las mutualistas para ciertas consultas o exámenes, según explicó a El País el escribano Juan Pablo Croce.

CASO EN LA OEA. El rechazo de los escribanos a su ingreso al Fonasa ha sido tal que hace algunos meses presentaron una demanda contra el Estado uruguayo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En la acción, los profesionales reclaman que su ingreso al Fonasa viola sus derechos adquiridos y su derecho a la salud, ya que, según alegan, el SNS les brindaba una adecuado servicio y además se autogestionaba sin dar pérdidas.

Incluso, al momento de presentar la demanda ante la Cidh, los escribanos solicitaron que se postergara la modificación legal de forma de tener más tiempo para negociar otras alternativas con el gobierno.

Eso se logró en parte, ya que ingresaron al Fonasa el pasado 1° de julio, cuando inicialmente se preveía para el 1° de enero.

EN LA SCJ

La legalidad de la ley que dispuso el ingreso de los escribanos al Fondo Nacional de Salud (Fonasa), deberá ser resuelta en los próximos meses por la Suprema Corte de Justicia (SCJ). El planteo ante el máximo órgano del Poder Judicial se realizó a mediados de septiembre, y abarcó a unos 600 escribanos, asesorados por la Asociación de Escribanos del Uruguay. En el recurso, los profesionales alegan que su inclusión en el Fonasa viola sus derechos adquiridos y su derecho a la salud. No se descarta que en el futuro otros escribanos presentan nuevas demandas ante la SCJ.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar