LETICIA COSTA DELGADO
Al menos una de cada 10 madres montevideanas sufre depresión postparto: intensos sentimientos de culpa en relación a su hijo, dificultad para disfrutarlo y esfuerzos, no siempre efectivos, para ejercer funciones maternas.
"Sufren en el paraíso", así se menciona el cuadro clínico en el libro "De-presiones maternas", que se presenta como el primer estudio de prevalencia sobre la depresión postparto en Uruguay.
Este trastorno aparece luego de las primeras semanas posteriores al parto y se diferencia del llamado "baby blues", crisis de tristeza e inseguridad ligada al comienzo de la maternidad, que suele tener una resolución espontánea.
En sí la depresión postparto es "una situación de vida", escriben Gabriel Corbo, Denise Defey y Nora d`Oliveira, autores de la investigación. Una "situación de vida" que se vive como un sufrimiento e impide disfrutar del bebé y "la experiencia vital y revitalizante de la crianza durante los primeros meses".
Esto termina influyendo sobre los bebés, analizan los autores, porque, en respuesta, el niño puede retraerse, disminuyendo su "apetito relacional" y poniendo en riesgo su desarrollo psíquico.
El trabajo fue entregado a asistentes al X Congreso Mundial de Medicina Perinatal y será presentado formalmente a fines de este mes. Es producto de un acuerdo entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Facultad de Medicina, el MSP y ASSE.
La investigación se desarrolló en Montevideo y definió una población de análisis de 22.000 mujeres que dieron a luz durante 2007. Entrevistaron a una muestra representativa de 340 madres de niños mayores de seis semanas y menos de un año -período en que suele concentrarse la depresión. El margen de error es de 4%.
ESTUDIOS Y TRABAJO. Al menos una de cada 10 madres (16,5%) presentaba síntomas de depresión -3.632 mujeres si se considera la población total analizada. La cifra supera la prevalencia internacional. A nivel mundial, de 10% a 15% de las mujeres sufren depresión postparto según la Organización Mundial de la Salud.
Entre los sectores de salud evaluados por el estudio -ASSE, mutualismo y hospitales Policial y Militar-, quienes fueron atendidas en ASSE demostraron mayores niveles de depresión.
Cerca de la cuarta parte de las mujeres atendidas en el sector público (23,93%) sufrió el trastorno. Los centros de salud estudiados fueron el Cerro, Giordano, Piedras Blancas y Sayago -no se incluyó al Hospital de Clínicas ni al Pereira Rossell porque si bien los niños nacen allí, no es donde sus madres realizan los controles postparto.
Entre quienes se atendieron en mutualistas (representadas por la Asociación Española, Casa de Galicia y Médica Uruguaya), 13,39% sufrió depresión. En los hospitales Policial y Militar la cifra fue del 12,41%.
Al analizar los casos según nivel educativo, el estudio detectó que la mayoría de las madres deprimidas (58%) no terminó ciclo básico.
Los datos se condicen con lo detectado en el sector laboral. Menos de cuatro de cada 10 madres deprimidas tenía trabajo. Entre las no deprimidas la mayoría sí tienen un empleo (56,9%).
Pero hay algunos datos que no coinciden con lo que podría pensarse popularmente. Por ejemplo, la compañía o la soledad en el momento del parto no aparece como un factor asociado.
El 81,5% de las madres deprimidas estuvo acompañada al momento del nacimiento de su bebé. Entre quienes no tenían depresión la cifra fue del 79%.
Por otra parte, no fueron las madres adolescentes ni las jóvenes las que presentaron mayores síntomas de depresión. Los casos se concentraron entre los 31 y los 39 años.
Entre las que sí se deprimieron la mayoría (56,5%) tampoco tuvo antecedentes familiares.
FAMILIA. Algo que quizá sí sorprenda es que en una de cada cuatro mujeres deprimidas (24,5%) el sexo del bebé no coincidió con el esperado.
Otras situaciones de vida como dificultades para quedar embarazada, problemas durante la gestación, inconvenientes para dar de mamar y otros sucesos como el fallecimiento de una persona cercana o la desilusión en relación a terceros, incidieron en la depresión postparto.
En cuanto al estado civil los autores observaron una mayor cantidad de uniones libres que casamientos en el grupo de madres deprimidas (ver infografía).
Y casi un tercio manifestó no sentirse apoyada por su pareja. La mitad, a su vez, dijo recibir reclamos de tipo afectivo y afectivo sexual por parte de su compañero.
Entre quienes sufrían depresión también hubo una mayor cantidad de mujeres que vivían con sus suegros o suegras.
¿Cómo se aborda el problema? Los autores consideran que en primer lugar, reconociéndolo. En esto los pediatras pueden ayudar, explican, porque tienen contacto con las madres durante ese período.
En materia de atención recomiendan medicamentos que no impliquen suspender la lactancia, realizar psicoterapia e implementar intervenciones de tipo comunitario.
ACCIONES POSIBLES
Espacios de capacitación
Los especialistas proponen que el personal asistencial cuente con guías clínicas y espacios de capacitación para poder contener, captar y orientar a la madre en riesgo de depresión postparto. Suele aparecer semanas después del nacimiento.
Participación de la sociedad
La participación de la pareja, tanto en la contención de la mujer como en el cuidado de los niños es resaltada como algo de especial importancia. Realizar campañas de sensibilización en la población y ofrecer asistencia psicoterapéutica a la madre también es recomendado.