El alto índice de suicidios, la violencia, el aumento en el consumo de alcohol y drogas, la situación de las personas encarceladas, el envejecimiento de la población y la pobreza, especialmente en el caso de los niños, son aspectos de la realidad social que preocupan a los obispos, de acuerdo a la carta pastoral difundida con motivo del Bicentenario.
En el documento, dirigido "a todos los fieles católicos y a todo el pueblo oriental", se destaca el "valor transformador" de la enseñanza y la educación.
"Los obispos recuerdan el aporte histórico de la Iglesia en el campo educativo. Reafirman el derecho de los padres, aún los de escasos recursos a elegir la orientación de la educación de sus hijos, replanteando el tema de la laicidad y la confesionalidad", dice la misiva.
En este sentido, los obispos proponen "que se abra el sistema de enseñanza a una mayor pluralidad de formas y centros, entendiendo la educación como servicio público tanto estatal como privada".