P. MANGO Y F. FERNÁNDEZ
Un hombre asesinó a su exesposa y luego se ahorcó. El caso conmocionó a Pando. En Rivera, la disputa entre un joven adicto y su madre terminó con la muerte del primero cuando el padrastro salió a defender a su pareja.
Dos casos de violencia doméstica extrema volvieron a poner en el tapete un fenómeno al que, según las ONG especializadas, el Estado aún no presta debida atención.
De todos modos en al menos uno de los casos la falta de antecedentes de violencia en el núcleo familiar no había alertado a las autoridades acerca del trágico desenlace en que derivó el caso. Este fue el que tuvo lugar en la ciudad de Pando.
El hecho involucró a una pareja que se había separado dos meses atrás. El matrimonio tenía dos hijos de 8 y 14 años de edad que, en el momento del crimen seguido de suicidio, estaban al cuidado de su abuela.
Un familiar de María Adriana Pedrosa (34), preocupado por su ausencia, fue quien descubrió lo sucedido. Halló a la mujer sin vida en la vivienda ubicada en la calle Piedras, entre Garibaldi y Solís, que hasta hacía poco había compartido el matrimonio. La mujer yacía en su cama y tenía seis heridas cortantes, según constató poco después el forense. En el patio de la vivienda fue hallado también sin vida Andrés de Mello (32), que todavía pendía de la soga de nylon.
El hallazgo llenó de consternación a los familiares. Según expresaron fuentes de la investigación a El País "no había antecedentes de violencia en la pareja", ni tampoco existían órdenes judiciales de restricción contra De Mello.
En un lapso de 15 días este es el segundo caso de violencia doméstica extrema ocurrido en Canelones. Como se informara el sábado 5 de noviembre un hombre de 31 años mató a su esposa de 26, asestándole 17 puñaladas, en el curso de una disputa en su casa del barrio Hospital de la capital departamental. El hombre de iniciales F.G.C. (31) comenzó la disputa mientras su hija de apenas 4 años dormía. En el curso de la pelea atacó a Natalia Montes de Oca (26), a la que hirió hasta que cayó muerta y luego intentó autoeliminarse.
DRAMA FAMILIAR. Los preparativos para el festejo por un nacimiento en la familia tuvieron un trágico vuelco cuando uno de sus protagonistas terminó apuñalado.
Este caso conmovió en las últimas horas al barrio Rivera Chico de la capital fronteriza. La vivienda de la calle Juan Manuel Briz y Florencio Sánchez del populoso barrio riverense fue el escenario de este dramático suceso donde el joven Federico Gabriel Gularte Duarte (19) se convirtió en la víctima.
De acuerdo con la indagatoria dirigida por el juez letrado Ignacio Rivero, los hechos comenzaron a gestarse en la tarde del domingo. La madre del joven Gularte Duarte ajustaba los detalles para celebrar el inminente nacimiento "del hijo de Gabriel". Pero en pocos minutos el clima de fiesta cambió drásticamente cuando el joven llegó a la casa.
Gularte Duarte, según pudo constatar la indagatoria y consta en el expediente, era adicto a la pasta base, razón de repetidas disputas en el hogar. En ese contexto Gabriel Gularte le reclamó a su madre la suma de $ 100 para comprar "unas cervezas" y celebrar junto a sus amigos el nacimiento de su hijo. Pero la madre se negó a ello y de ese modo se generó una discusión que fue creciendo en virulencia. Los gritos despertaron al padrastro del joven, J.M.F.T. (38), quien desde hacía seis años convivía con su pareja. El hombre había llegado poco antes de su trabajo y se disponía a tomar una siesta cuando la disputa lo sacó del dormitorio. En plena discusión el hombre tomó un cuchillo y, ya totalmente fuera de control, atacó al joven, al que logró asestarle dos puñaladas.
Si bien instantes después fue llamado un servicio médico de emergencias, fueron vanos los esfuerzos por reanimar a Gularte Duarte.
El juez realizó ayer la reconstrucción de los hechos, al cabo de la cual el magistrado entendió que J.M.F.T. no obró en legítima defensa (propia o de terceros), por lo que determinó su procesamiento con prisión por homicidio.
No obstante, según relataron personas que estuvieron durante la instancia judicial, muchos se sorprendieron cuando al finalizar la misma la madre del joven fallecido se despidió afectuosamente de su pareja.
"NO ES PRIORIDAD". La coordinadora de la Red Uruguaya Contra la Violencia Doméstica y Sexual, Roxana Medina, se mostró crítica con el papel del Estado en el tema.
"Hay una respuesta insuficiente de las instituciones, existen deficiencias en considerar por parte de los operadores del sistema, tanto del Ministerio del Interior como del Poder Judicial, como un tema de alcance", señaló Medina. La Red prepara un informe que presentará la semana que viene acerca de la respuesta que brinda el sistema judicial y policial al fenómeno de la violencia doméstica.
"Hemos podido constatar que dentro del Ministerio del Interior este no es el principal tema de preocupación en materia de seguridad, y creemos que así se percibe en todo el sistema", indicó Medina.
La integrante de la Red que agrupa a las ONGs especializadas señaló asimismo errores de análisis y falta de diagnósticos por parte de los jueces y operadores del Poder Judicial. "No se puede decretar una prohibición mientras el agresor continúe viviendo en la casa de al lado o enfrente de la víctima", ejemplificó. Medina sostuvo que también muchas veces "falla el acompañamiento a la mujer en el momento de iniciar una denuncia".
Las cifras oficiales indican que si bien el número de denuncias aumenta, la cifra de muertes se mantiene estable. (Producción: Renzo Rossello)
Informe de respuesta oficial
El próximo miércoles 23 de noviembre la Red Uruguaya Contra la Violencia Doméstica y Sexual junto al Centro de Archivos y Acceso a la Información Pública (CAinfo) presentarán el informe "Más información. Mejor Prevención". El mismo incluye datos suministrados por el Poder Judicial y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), pero se enfoca principalmente en la respuesta que las instituciones oficiales brindan a las víctimas de violencia doméstica y sexual. Las responsables de dicho informe señalaron que el mismo es un primer paso hacia la creación de un observatorio "en línea sobre la violencia doméstica en Uruguay". Se estima que, promedialmente, 35 mujeres mueren por año como víctimas de este fenómeno, en un país que mantiene una tasa estable de homicidios de unos 200 por año.