THE NEW YORK TIMES | GARY GRAFF
Cuando resolvió producir un documental sobre su padre, el popular roquero Ozzy Osbourne, Jack Osbourne sabía los riesgos que tomaba. "La gente me iba a decir que era una basura o que era fantástico", cuenta.
"Parece como que todos lo ven de la forma en que quiero, así que estoy extasiado con ello", agrega el Osbourne joven. Dios bendiga a Ozzy Osbourne, un documental de noventa minutos dirigido por Mike Fleiss y Mike Piscitelli, se presentó en abril en el Festival de Cine de Tribeca, en Nueva York y este mes sale en DVD.
Cuenta la historia de un hombre, no de la caricatura en la que John Osbourne de Birmingham, Inglaterra, se ha convertido a lo largo de varias décadas de abuso de drogas y alcohol, comportamiento salvaje e incidentes conocidos como la mordedura de la cabeza de una paloma y de un murciélago vivo (la primera a propósito, la segunda por accidente). "Básicamente estaba cansado de que mi padre tuviera esa imagen tan `osbourniana` en los medios de comunicación", explica Jack, de veinticinco años. "Eso me frustró. Desde la serie The Osbournes (2002 - 2005) dejó el alcohol y se convirtió en una persona totalmente distinta. Yo quería celebrar eso. Todos saben lo que hizo, así que para mí este proyecto era más bien sobre él como persona. El foco no es tanto Ozzy, sino John", concluye. "Es la historia que quería contar".
Por su lado, Ozzy dice que lo más importante para él en esto era la honestidad.
"Cuando Jack dijo que iba a hacerlo, le dije que lo que quería es que no hiciera una película para hacerme feliz. Haz una película para ti, le dije. No tuve nada que ver con el proceso, lo dejé decidir qué hacer".
La fama del programa The Osbournes pesó mucho en Jack, quien fue diagnosticado como disléxico a los ocho años y ya tomaba alcohol y drogas cuando el programa comenzó a salir al aire. Gracias al show consiguió apariciones en películas como Austin Powers y en series como Dawson´s Creek (2002-2003) y That 70´s show (2003). También fue tratado por una adicción a la oxicontina. Luego sufrió de depresión y, tras una sobredosis casi fatal, ingresó en un programa de rehabilitación y se ha mantenido limpio durante los últimos seis años.
"Esa fue la peor parte de todo este asunto, lo que le hizo a mis niños", dice Ozzy, a sus sesenta y dos años. Su hija, Kelly, también ha luchado con sus adicciones. "Sentí como que se dirigieron por el mismo camino que yo recorrí, todo porque estaban en una carrera desde muy chicos. Cuando le dieron forma al programa agradecí a Dios por ello".
Tras rehabilitarse, Jack volvió a los reality shows y así hizo la serie Jacko Osbourne: Adicto a la adrenalina (2005-2007) pero falló con Osbournes: Recargados (2009). Y con el tiempo se enfocó cada vez más en la producción y en la dirección. Comenzó a planificar Dios bendiga a Ozzy Osbourne en 2007, convocando a los directores Fleiss y Piscitelli y también ajustando todo para trabajar con las personas que quería filmar, como los miembros de Black Sabbath, la banda que su padre lideró entre 1968 y 1979.
El documental también incluye a toda la familia Osbourne, incluyendo a las hermanas de Ozzy y a los dos hijos de su primer matrimonio. Jack incluso entrevistó a su hermana mayor, Aimee, que no quiso ser parte de The Osbournes y que generalmente mantiene un perfil más bajo.
"Tomó algo de trabajo", cuenta él, "pero creo que entendió la importancia de su involucramiento en esto. No hubiera sido la misma película sin su presencia".
La entrevista más difícil puede haber sido el propio Osbourne.
"Le tomó unos cinco meses para meterse en el espíritu de la película", cuenta Jack. "Mi padre ha recibido cada pregunta posible unas nueve mil veces así que ya tiene una respuesta para todo. Y fue frustrante pasar por esas preguntas. Pero luego un año o más de preguntarle las mismas cosas se volvió algo más profundo y bajó la guardia un poco más… eventualmente salió de todas las respuestas estereotipadas. No te iba a contar lo que ocurrió, pero sí cuáles eran sus sentimientos al respecto".
Osbourne dice que simplemente le parece difícil ser entrevistado. "Es muy difícil", dice Ozzy. "No quieres lucir como un tonto pomposo ni aparecer como un idiota. A veces funciona. Ser honesto me confunde por momentos porque mi mente no trabaja así con la gente normal. Estoy loco y orgulloso de ello".
"El primer corte duraba dos horas y media", dice Jack. "Cuando haces un documental tan largo, pierdes a la parte del público que no es fan. Los fanáticos pueden sentarse a verla todo el día, pero los que no lo son no tendrán la paciencia y el entusiasmo de pasar por dos horas y media del tema. Teníamos que hacer algo que pudiera mirar la abuela y que aprendiera algo. Así que realmente tuvimos que elegir con astucia lo que queríamos usar. Me hubiera gustado hacerla como dos películas".
De todos modos, respondió a una queja frecuente de parte del público que vio las pruebas y le agregó a la versión del DVD los comentarios más recientes de Ozzy sobre el guitarrista Randy Rhoads, que murió en un accidente de avión en 1982.
"Muchos se sentían frustrados de no ver a mi padre en la actualidad, hablando sobre Randy", cuenta Jack. "En la película usamos imágenes de archivo. Tuvimos una entrevista emotiva en la que mi padre se pone realmente a hablar de Randy y su muerte y lo que realmente significaba para él, la gran cantidad de culpa y remordimiento que siente".
Ozzy publicó un segundo libro, Trust me, I´m Dr. Ozzy, que recopila sus improbables consejos de salud publicados en columnas en la Rolling Stone. "No es serio", dice el cantante que sufre del Síndrome de Parkinson. "Quiero decir, soy la última persona en pedir ayuda. No soy un doctor… mucho de lo que digo es básicamente sentido común… Así que si la gente siente que me puede preguntar y yo le puedo dar a alguien información sensible, tal vez pueda ser de ayuda".
Ozzy: "Ser honesto me confunde, porque mi mente no trabaja así con la gente normal".
También un libro
Jack Osbourne acredita en la película a la autobiografía best seller de su padre, "I am Ozzy" (publicada en 2010). "No quería hacer el libro", recuerda Jack. "Entonces, cuando comenzamos a hacer el documental se dio cuenta que no era un asunto tan grave y que los temas de los que hablaba eran más sencillos de lo que creía. Y eso lo hizo pensar que hacer un libro tal vez no iba a ser tan mala idea". Ambas cosas salieron de la mano.
Años de locura y lo que quedó fuera del filme
A lo largo de dos años y medio el equipo de filmación acumuló más de dos mil horas de entrevistas y filmaciones de actuaciones, incluyendo escenas detrás del escenario bastante íntimas. El comentario parece franco y en ocasiones es bastante emotivo, en particular en el momento en que Ozzy acusa a Jack de nunca haber querido nada. Y Jack le responde: "Nunca quise nada, excepto un padre adecuado".
Por la mayor parte, de todos modos, Jack dice que no se sorprendió mucho por lo que se ve en la película de Ozzy. "He escuchado todas estas historias desde su perspectiva y la de todos los demás", dice. "Somos muy abiertos entre nosotros. Hubo pocos secretos que mi padre me ocultó".
Aún así, admite, fue sorprendido por las "montañas de material loco" sobre lo que ocurrió entre 1979, cuando su padre fue expulsado de Black Sabbath, y 1983, cuando Aimee nació.
"Fue un torbellino muy loco de tres o cuatro años", cuenta Jack. "Fue despedido de Sabbath, conoció a mi madre, comenzó su propia banda y en el correr de un año editó los discos Blizzard of Ozz (1980) y Diary of a Madman (1981). Además el guitarrista Randy Rhoads murió, se divorció de su primera esposa, se casó con mi madre, luego llegó Aimee y se fue de gira con Motley Crue… Cuando repasás eso en los papeles es como que ningún otro hombre podría haber hecho eso en un período tan corto de tiempo. Es una locura". La película no sigue a Osbourne hasta la actualidad, sino que se detiene unos diez años atrás. Con el objetivo de darle una duración manejable, los realizadores eligieron dejar fuera los hechos más recientes, más conocidos por el público.