La primera fecha de No Te Va Gustar, Agarrate Catalina y Auténticos Decadentes en el Teatro de Verano estuvo marcada por el triunfo de la selección Celeste. Los cuatro goles de Suárez provocaron euforia arriba y abajo del escenario.
La función del viernes pasado comenzó minutos antes de las 21 horas y se extendió hasta la 1.30 de la madrugada. La actuación de Agarrate Catalina coincidió con el partido que Uruguay disputó frente a Chile y esto aportó un marco pintoresco y doblemente festivo gracias a la inspiración de Luis Suárez. La murga tuvo la cancha suficiente para incluir dentro de la presentación del espectáculo Gente común, la celebración espontánea del público que se levantó a grito de gol en cada anotación. La primera vez sucedió apenas pasados tres minutos del arranque, mientras Yamandú y Martín Cardozo hacían un segmento de humor sobre la interacción con No Te Va Gustar y Auténticos Decadentes, y sobre el hecho de haber coincidido con el partido. "La verdad que no entiendo cómo lo hicimos el mismo día", decía el director del grupo. Entonces sonaron los primeros acordes de Cuando juega Uruguay de Jaime Roos y los artistas corrieron por el escenario.
Las 4.500 personas que colmaron el Teatro de Verano fueron con banderas uruguayas y una cuota extra de energía que favoreció al clima del festival.
Agarrate Catalina repasó lo mejor de Gente común, incluido el elogiado cuplé de la violencia escrito por Yamandú Cardozo, que recientemente fue tomado como objeto de análisis por la Facultad de Psicología. En esta oportunidad, el segmento sumó a los percusionistas de No Te Va Gustar dando comienzo a la interacción. La murga, que a esta altura es una compañía teatral despegada del Carnaval y gusta anunciar sus presentaciones como si fueran conciertos, sacó a relucir su veta musical con canciones como Primera piedra y La niebla, con magistrales interpretaciones del sobreprimo Freddy "Zurdo" Bessio y Maximiliano Porciúncula. Mientras, en la tribuna, algunos que no tenían auriculares y seguían escuchando el partido molestaban al resto. El final del encuentro deportivo coincidió con la retirada de La Catalina y ya para el inicio de No Te Va Gustar se había apagado el cántico "Soy celeste, celeste soy yo". Pero Emiliano Brancciari salió a escena con una camiseta del equipo ganador, con el número 5 en la espalda. Claro que fue la noche ideal para tocar Cielo de un solo color, aunque su autor aclaró que "nada tiene que ver con fútbol, es un tema de amor al país, inspirado en toda la gente que se fue por falta de oportunidades, pero nos gusta que se utilice para eso". El grupo, que 24 horas antes había estado en competencia por dos Grammy Latino, ofreció un show de calidad internacional, basado en un repertorio de hits de toda su discografía. Verte reír recuerda que NTVG supo ser la mejor banda de reggae de Uruguay. Títulos como Cero a la izquierda, Poco, Pensar, De nada sirve, Al vacío, Mucho más feliz y El camino más largo, de sus últimas tres placas, reflejan el poderío que alcanzó a fuerza de buenas canciones, con estribillos pegadizos, mezcla de géneros musicales y excelente ejecución, además de un mensaje directo que invita a cantar. Están también los que incentivan el sentimiento nacionalista como el ya mencionado Cielo de un solo color y Mucho más feliz.
Se lo vio a Brancciari con tendencia a moverse más por el espacio escénico, al igual que el trombonista Denis Ramos. Durante la actuación sumaron a integrantes de Agarrate Catalina y de Auténticos Decadentes, pero fue especialmente con la murga que logró amalgamarse, cuando llegó el turno de Clara y Navegar. El "blooper" sucedió cuando a Brancciari se le cayó el micrófono mientras hacía cantar al público.
Los Decadentes estuvieron en el cierre, con uno de sus cantantes, Cucho Parisi, muy fuera de forma. Su imagen dista mucho de aquel carismático arengador de fines de los `80 y hasta daba la sensación de estar ausente. A las 00.15 los argentinos comenzaron a disparar con su artillería fiestera El gran señor, Vení Raquel, Un osito de peluche de Taiwán, Pendeviejo, Cómo me voy a olvidar, entre muchos otros títulos infaltables en los casamientos. Para entonces, una pequeña porción de público comenzaba a retirarse. Durante La guitarra, considerado un himno a la bohemia de los músicos, subieron a escena los miembros de NTVG y de la murga. Esto oficialmente marcaba el final, pero un "decadente" propuso hacer Siga el baile y hubo cinco minutos más de euforia.
El festival se repitió sábado y domingo, también con entradas agotadas. Lo más destacable, independientemente de las actuaciones de cada uno por separado, es el mensaje que promovió la mezcla, la interacción, el compartir, que es algo propio de la idisioncrasia de la música uruguaya. Por eso, bienvenido el baile, el rock, la murga, o todo eso junto.
A bote: El festival se realizó con entradas agotadas; asistieron unas 14.000 personas.