DANIEL HERRERA LUSSICH
El gobierno frenteamplista camina a tropezones entre forcejeos internos en la coalición, críticas a veces severas de la oposición y sondeos de opinión que marcan una caída en la popularidad del presidente Mujica y su entorno ministerial.
Basta extender la mirada para recordar que se ha dado un paso atrás, otro adelante, que funciona el "como digo una cosa, digo la otra". Desde el poder se lanzan débiles ideas y endebles proyectos, que se publicitan para disimular temas urticantes y aquellos que despiertan dudas sobre la efectividad del gobierno. Salen a luz iniciativas nacidas en el momento o preparadas para distraer la atención pública en horas difíciles y silenciar las crisis internas.
En febrero del 2010 se creó una comisión multipartidaria para priorizar en conjunto los grandes problemas que afectaban el país. Quedaron estampados en un documento de buenas intenciones, temas como seguridad ciudadana, educación, energía, minería, política exterior, entre otros. Dos años después todavía la carpeta sigue a "fojas cero".
TROPEZÓN. El primer tropiezo grande, luego de meses de euforia, que marcó una ruidosa alerta y desnudó las divisiones que se avizoraban en las trastiendas, nació cuando se rechazó el primer proyecto para anular la ley de Caducidad. Salieron a luz desavenencias varias que existían entre los dirigentes frenteamplistas. En ese momento pareció que el embrollo sería una piedra insalvable y se concretaría una fractura radical. Pero no pasó de un rezongo al diputado emepepista Semproni, el cual acusó recibo y en la reciente reiteración de la iniciativa mansamente levantó su mano.
Fue en esas horas de confusión, y cuando las miradas de reojo abundaban internamente, que Mujica extrajo, ante la sorpresa de todos, el polémico impuesto a la tierra. Se armó la de "San Quintín": Danilo Astori, el equipo económico y el ministro de Ganadería clamaron contra la idea bosquejada, que silenció el malestar interno por el tema Caducidad. Cinco meses después, el gravamen llegó al MPP, a la coalición y al Parlamento. Pero aún sigue en tarea de ajuste sin asomo al debate legislativo. La idea inicial, de un proyecto abierto a las sugerencias y modificaciones, quedó en cero. Habrá que votarlo sin chistar cuando ingrese en el plenario. No se admiten divergencias. Ha trascendido que no será en su carga tan inocente como se dijo, para recaudar la magra suma de 60 millones de dólares destinada a caminería rural. Hay empresas que levantaron su voz con alarma porque no se "cumplen las reglas de juego".
La tranquilidad no reina en el país. Todos conocen la grave crisis de la educación, sus problemas de fondo, violencia, ocupaciones, falta de disciplina y recientemente los ataques contra una directora que intenta encauzar el caos. Mujica y Astori se entrevistaron con Graciela Bianchi, aceptaron sus argumentos y le han dado lógico apoyo. Habrá que esperar los resultados, aún hay liceos que adelantan nuevas ocupaciones.
Ni que hablar de lo que sucede en el caótico mundo de la salud. Mientras se rechazan enfermos en los CTI públicos por falta de personal, trasciende que en ASSE, según denuncia del senador colorado Solari, hay 374 funcionarios que tienen dos empleos en el mismo horario. Los nombres se conocen pero no las medidas sancionatorias. Existieron millonarios recursos que se destinaron para algo, y nadie sabe exactamente el destino. Una auditoría está en marcha.
SINDICATOS. En medio de ocupaciones y paros, se renueva e incrementa el problema sindical: la interminable huelga de los metalúrgicos con violentas ocupaciones (decenas de empresas estuvieron paralizadas), las medidas de lucha de COFE y AEBU, entre otros. Y en ese caos, se replantea la anulación de la ley de Caducidad y la prescripción de delitos cometidos durante la dictadura. Otro costoso paso del gobierno, esta vez olvidando dos plebiscitos populares, ignorando las mayorías y la Constitución.
Hoy conmueven a la opinión pública las insólitas palabras del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que con soberbia atacó a Uruguay como uno de los paraísos fiscales.
Simultáneamente el canciller argentino Héctor Timerman señaló que Cristina Fernández de Kirchner se había referido ante los presidentes del G20 "a las guaridas fiscales". Hacia allí fue que disparó duramente Sarkozy. Basta solo atar cabos para señalar con el dedo quién inspiró su diatriba. Desde Uruguay nacieron desmentidos y críticas al mandatario francés y las alusiones directas a Cristina Kirchner, como la "musa inspiradora". Mujica pidió calma en las referencias a nuestro vecino en aras de los que viven del turismo.
Con Argentina el tema va por otro lado. Se levantaron los bloqueos de los puentes, pero los problemas serios subsisten. Hay tres informes de técnicos sobre la no contaminación de la ex Botnia que están en una caja fuerte. Argentina se opone a su divulgación. Obviamente que los resultados son favorables a Uruguay. Los gestos inamistosos no terminan en este episodio: se bloquea desde la vecina orilla el ingreso de textiles, libros, bicicletas. No se acuerda el paso del gas paraguayo, se demora la profundización del canal Martín García y sigue la larga cadena de trabas. No hay duda que no basta el aplauso a la presidenta Cristina Fernández, dar apoyo a su candidatura, intercambiar besos en la mejilla, un simpático tuteo. No es con esas demostraciones de "che y vos" rioplatenses que se abrirán puertas. La acción debe ir por la vía diplomática.
LA PRIORIDAD. El punto más preocupante para los uruguayos está en otro capítulo: la inseguridad. Día a día la primera noticia da cuenta de un buen vecino, un comerciante o un señor que venía del interior a encontrarse con su hija, después de 27 años, asesinados por delincuentes. La sucesión de crímenes, rapiñas, hurtos y violencia no se detiene. Hay anuncios oficiales de mayor vigilancia, nuevos vehículos y aparatos de radio. Se comenzó a aplicar un nuevo sistema en la Policía, notoriamente resistido por efectivos de bajo rango y oficiales. La prueba más notoria de descontento se dio cuando simultáneamente destrozaron los relojes de las comisarías y del propio ministerio destinados al control de horarios.
Hasta ahora se ha dado más en la herradura que en el clavo. La población desespera, vive con un temor que la atenaza y da señales de impotencia ante ese flagelo que castiga a todos. Uno de cada tres uruguayos ha sido víctima de los delincuentes, según datos oficiales del Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad. ¿Soluciones? Por el momento promesas poco convincentes.
La seguridad es prioridad absoluta. Se necesita un esfuerzo nacional, la integración de una comisión de emergencia, tal como propuso hace pocos días el senador Larrañaga para la educación y el problema tributario. Se debe llamar a colaborar a especialistas, reunir a exministros como el Esc. Guillermo Stirling, Luis Hierro López, Dr. Juan Andrés Ramírez y a grandes técnicos del exterior que han alcanzado logros importantes en sus ciudades y países.
El tema tiene que estar todos los días en la mesa de los gobernantes.