BRUSELAS | EL PAÍS DE MADRID
Altos funcionarios y expertos de los gobiernos de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy aceleran las gestiones para formar un núcleo duro dentro del euro. La gravedad de la crisis de la deuda soberana ha desatado todas las alarmas de Berlín y París.
Representantes de ambos gobiernos habían consultado esta iniciativa al máximo nivel con los países más próximos al área del antiguo marco y del Benelux (Holanda, Bélgica, Luxemburgo), según fuentes conocedoras de estas conversaciones citadas por El País de Madrid.
En los trabajos preparatorios se han abordado los aspectos fiscales con vistas a armonizar los principales impuestos y a la creación de un ministerio común para facilitar estas tareas. El impulsor de este movimiento es el presidente francés Nicolas Sarkozy, pendiente de las elecciones de 2012 y sobre todo con la preocupación de no perder la calificación de AAA de la deuda.
En estos trabajos preparatorios, París cuenta con la inestimable ayuda de ex altos funcionarios europeos para analizar los aspectos ligados a las necesarias reformas del Tratado. Otras fuentes apuntan a que en una primera etapa el núcleo duro del euro, que promueven Francia y Alemania, estaría formado por un total de nueve países entre los que se incluiría España, que en las últimas semanas ha ganado credibilidad y se ha distanciado claramente de Italia. París y Berlín estiman que solo deben compartir la moneda única los países que son capaces de mantener a rajatabla la disciplina fiscal.
En las últimas dos semanas, el presidente francés ya había dado algunos indicios de que el futuro pasa por un "núcleo duro" de la zona euro, y por una alianza estratégica reforzada del eje París-Berlín. La última ocasión fue el martes, en Estrasburgo; hablando ante un grupo de estudiantes, Sarkozy dijo que la Europa a dos velocidades, con la zona euro avanzando más deprisa y de forma más integrada que el grupo de los Veintisiete, era el "único modelo posible" para el futuro.
Durante la entrevista televisiva en la que Sarkozy explicó a los franceses los resultados de la última cumbre de Bruselas, sus alabanzas a la solidez y el rigor de "los amigos alemanes" fueron continuas, y Sarkozy enunció que la estrategia para sacar a Europa del pantano pasaba por cumplir las condiciones del pacto de estabilidad y por reforzar aún más los vínculos con Berlín.
"Juntos formaremos un gran equipo que partirá a la conquista de nuevos mercados", llegó a afirmar. Entre promesas de ilimitada prosperidad, Sarkozy hizo saber también aquella noche a sus paisanos, si bien de forma más colateral y elusiva, que los dos países habían decidido coordinar y armonizar sus leyes financieras y sus presupuestos. Dada la posición de fuerza de Alemania, el reconocimiento implica que las cuentas y las reformas francesas van a ser vigiladas por Berlín, que ya felicitó al Elíseo por el anuncio de las medidas antidéficit aprobadas el lunes.
La oposición de izquierdas y diversos analistas han subrayado en los últimos días que Francia es cada vez más dependiente de Alemania, y algunos medios como Le Monde han señalado que Sarkozy parece haber optado por olvidar sus ambiciones de liderar el sur de Europa para echarse en brazos de Merkel. Todo esto sucede de cara a las elecciones de 2012.
Reacciones. Mientras desde el Ministerio de Finanzas del gobierno alemán dijeron ayer que la información era "totalmente falsa" y Francia calla, la iniciativa de Merkel y Sarkozy ha provocado irritación al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, que ha visto cómo a medida que ganaba fuerza el directorio franco-alemán, la Comisión iba perdiendo relevancia.
Barroso reaccionó finalmente ante la peligrosa deriva de división interna de la UE, que se llevaría por delante medio siglo de método comunitario.
Barroso advirtió que "una unión dividida no funcionará". A su juicio esto se aplicaría a "una unión con un núcleo integrado y una periferia desconectada; una unión dominada por un malsano equilibrio de poder o un tipo de directorio". Para Barroso todos estos supuestos "son insostenibles y no funcionarán a largo plazo".
En este contexto, el ex primer ministro portugués aseguró que la Comisión "defenderá tenazmente su papel como garante de los intereses de todos los Estados miembros y de la integridad del mercado único y de la moneda única". Y recordó que solo dos Estados tienen el derecho a no adoptar el euro (Reino Unido y Dinamarca) y que según los Tratados ya firmados se establece que el acceso al euro "es una obligación y no un derecho".
También manifestó su rechazo a la división de la zona euro el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quien señaló que "el objetivo es mantener unida la eurozona, con todos sus 27 miembros".
Barroso presentará varias medidas antes de fin de mes, entre las que destaca la profundización de la vigilancia presupuestaria. La nueva regulación permitirá "a la Comisión y al Consejo examinar los proyectos de presupuestos nacionales y adoptar una opinión sobre ellos antes de su adopción por los Parlamentos nacionales, exigiendo una segunda lectura en casos graves".
Además "la Comisión Europea controlará la ejecución del presupuesto y si es necesario sugerirá enmiendas a lo largo del año", según detalló el presidente.
La historia del euro
Enero de 1999: Nació el euro. Lo adoptan Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal.
Enero de 2001: Se incorpora Grecia.
Enero de 2002: Comienza a circular la moneda física. Ese día un euro se cambió por 0,9038 dólares.
Mayo de 2004. Se incorporan República Checa, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta y Polonia (algunos de estos países aún no utilizan el euro).
Enero de 2007. Eslovenia adopta el euro.
Octubre de 2007. Se aprueba el Tratado de Lisboa.
Enero de 2008. Chipre y Malta adoptan el euro.
Agosto de 2007. Crisis hipotecaria de Estados Unidos.
Agosto de 2008. BCE advierte de la debilidad de la zona euro.
La cifra
0,5 Es el crecimiento que la Comisión Europea espera para el bloque en 2012, y 1,3 en 2013, según un informe publicado ayer.
Comisión Europea advierte recesión
Bruselas | "La economía mundial está en peligro", indicó la Comisión Europea (CE) en su último informe divulgado ayer que prevé un retorno a la recesión en Europa el año próximo.
"El crecimiento se ha detenido en Europa y podríamos entrar en una nueva fase de recesión", advirtió Olli Rehn, comisario europeo de Asuntos Monetarios, en el sombrío informe sobre las previsiones de otoño de la CE. "La economía mundial ingresó nuevamente en una zona de peligro", dijo
Peor aún: no se puede descartar "una recesión profunda y prolongada, sumada a nuevas turbulencias en los mercados financieros", advirtió Marco Buti, director general de Asuntos Económicos y Monetarios de la CE.
La Comisión Europea estimó un crecimiento de 0,5% en 2012 para la Eurozona, contra el 1,8% previsto en un informe anterior y revisó a la baja sus previsiones para 2013 (1,3% contra 1,8%).
En la Unión Europea, integrada por 27 países, el crecimiento sólo volverá en 2013, aunque será lento, del 1,5%, indicó.
En Italia, la tercera economía de la Eurozona y la más amenazada por un contagio de Grecia, la CE previó un estancamiento en 2012 pero un déficit inferior a 3% del PBI, tope tolerado por la UE. Bruselas espera que el déficit italiano baje a 3,6% este año, a 2,9% en 2012 y 2,3% en 2013.
Grecia se mantendrá en recesión el año próximo con un retroceso del PIB de un 2,8%. La CE dijo que Grecia recién registrará un leve crecimiento en 2013, de 0,7%.
El PIB de España registrará un leve crecimiento de 0,7% en 2011 y 2012. Peor de lo que había pronosticado antes (0,8% y 1,5%). El informe del ejecutivo comunitario vaticinó que España tampoco podrá cumplir con la meta de reducir el déficit público al 6% del PIB en 2010, y terminará 2011 con 6,6%. AFP