Se enojó

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Brenta, se manifestó "molesto" y "sorprendido".

Ya iba siendo hora de que el ministro reaccionara así. Es que todo tiene un límite. ¿O usted cree que fue fácil para él lidiar con el sindicato metalúrgico, manejado por el ala más dura del Partido Comunista, y tener que mirar para el costado mientras este gremio, cada día más omnipotente, ocupaba fábricas, realizaba piquetes para impedir el acceso a sus puestos a los trabajadores no sindicalizados, "recomendaba" a los empresarios que entregaran el control de sus fábricas y paralizaba las obras en la refinería de Ancap?

¿Usted considera que es cómodo tener que decirle a los empresarios que negocien, que busquen acuerdos con sus trabajadores, que cedan y que otorguen aumentos salariales, cuando integra un gobierno que, cuando es patrón, deja pasar un año sin firmar un convenio colectivo con los trabajadores de la banca estatal, dice a COFE que no puede dar más aumentos de los que concede porque debe manejarse con prudencia y hasta tiene a los trabajadores del propio Ministerio de Trabajo y Seguridad Social más tiempo en conflicto que trabajando?

¿Usted se cree que es fácil enterarse por un diario que el gobierno de Brasil, a la hora de captar inversiones, dispone de un dossier que detalla los desbordes del movimiento sindical uruguayo y que utiliza para advertir acerca de los riesgos que corre quien quiera apostar al Uruguay?

¿Usted piensa que es sencillo saber que uno figura como ministro de Trabajo de un gobierno que ha cedido el control total de la situación a la dirigencia sindical, y en particular a algunos señores que hacen y deshacen, que se eternizan en cargos que parecen vitalicios, y que ya se olvidaron lo que es trabajar de verdad?

Perdón. Creo que me dejé llevar. Eso me pasa por abrir juicios de valor antes de terminar de leer. Según la crónica de El País, el ministro Brenta se mostró "molesto" y "sorprendido" porque una encuesta realizada por la firma Deloitte, y de la que participaron 157 de firmas locales, reveló que sólo un 15% de los empresarios apoyan la gestión del gobierno que Brenta integra. Y la mayoría se muestra más pesimista respecto del clima de inversión en el Uruguay.

Al ministro, parece, no le gustó la encuesta. Es la misma que en agosto de 2010 revelaba que un 54% de los empresarios apoyaba la gestión del gobierno. Y que en marzo pasado afirmaba que ese respaldo bajaba al 31%. Por entonces nadie objetaba. Ahora descendió hasta el 15% y el secretario de Estado ha puesto el grito en el cielo.

¿Qué es lo que tanto molesta y sorprende a Brenta? ¿La encuesta? ¿Que alguien le pregunte a los empresarios qué es lo que piensan, sienten y esperan? ¿Que los empresarios tengan opinión propia y que ésta sea diferente de la del gobierno?

¿No debería el ministro molestarse con la realidad, que da motivos de sobra para enojarse y sorprenderse negativamente, en lugar de gastar tantas energías en combatir una simple encuesta?

elpepepregunton@gmail.com

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar