El "chivo expiatorio" de la educación

Quién es quién en el gremio de Secundaria. La militancia de varios dirigentes comenzó en las aulas Combatieron el autoritarismo y hoy rechazan acuerdos políticos Qué dicen los "malos" del sistema

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VIVIANA RUGGIERO

Comenzaron a militar para oponerse al autoritarismo y hoy son catalogados de intransigentes. Están al frente del sindicato de Secundaria, gremio señalado por el sistema político como la principal traba para solucionar la crisis de la educación. Ellos se defienden: dicen que son el "chivo expiatorio".

Mónica Segovia preside la Asociación de Docentes de Secundaria (Ades). No tiene un buen recuerdo de su paso por el sistema educativo. "Yo cursé Primaria durante la dictadura y la sentí muy agresiva", cuenta esta mujer de 40 años, cuyos hijos fueron a la enseñanza pública.

Cree que terminó siendo sindicalista porque buscó una "forma de enfrentar la dictadura", un "enemigo claro y visible dentro del sistema educativo".

A partir de ahí siempre militó. Lo vive como "algo muy natural" y aún practica, desde otro lugar, la lucha contra el autoritarismo. "Me cuesta el autoritarismo, en el ámbito que sea. En un salón de clase tiene que haber democracia, donde el adulto cumpla su rol y los chiquilines no puedan hacer cualquier cosa, pero que tengan un ámbito de participación", afirma. Ahora cree que los sindicalistas son "el chivo expiatorio" de la crisis.

La situación de Uruguay previo a la dictadura signó el presente sindicalista de Walter Zunino (57), presidente del Plenario Intersindical de Río Negro y de la Filial de ese departamento. Él sí tiene lindos recuerdos de sus años como estudiante, que finalizó con "calificaciones de buenas para arriba". A pesar de que sólo tenía 14 años cuando se integró a movimientos estudiantiles, sostiene que siempre lo hizo de manera "consciente".

Afirma que no tienen ninguna propuesta concreta para atraer al sistema de enseñanza a los jóvenes que no estudian ni trabajan e insiste en que a Fenapes no lo "respalda nadie".

"Se dice siempre que los sindicatos responden a la izquierda uruguaya y nosotros creemos que no, porque somos independiente del sistema político y tenemos la confrontación necesaria con cualquier fuerza política", dice.

Por su parte, Pedro Balbi prefiere no contar públicamente cómo comenzó a ser sindicalista. Dice que no es momento para una autobiografía, de la que sólo brinda dos datos: fue a una "adorable escuela carenciada" y a un liceo público. Y cree que hoy, su función como docente de centros públicos y privados le da más herramientas para medir "las diferencias".

Lo que no ahorra es en calificativos: considera "brillante" la descripción de del presidente de Fenapes, José Olivera, de que el sistema educativo quiere un payaso que entretenga a los muchachos porque nadie exige nada y cree que la discusión que ronda al liceo Bauzá "se parece demasiado a Tinelli pero en la educación pública".

Más allá de sus perfiles personales todos creen que "la educación no puede depender del poder político porque tiene que tener metas a largo plazo". Por eso, rechazan cualquier acuerdo político. Y defienden que los padres, alumnos, profesores y trabajadores de participen en la toma de decisiones.

Los sindicalistas dicen que es un error apostar a "exigir cada vez menos como lo están haciendo las actuales autoridades" y que el gobierno está haciendo el "ahorro del bobo".

"Los malos" de la educación asumen sus responsabilidades en la crisis que atraviesa, pero dicen que "desde hace años alertaron que la cosa no venía bien. Olivera, presidente del sindicato, no respondió a las consultas de El País.

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