BEIJING | THE NEW YORK TIMES
La censura política de la autoritaria China continúa siendo absoluta. Pero, durante años, el Partido Comunista toleró una paulatina liberalización en la cultura. Ahora es diferente.
Hace un tiempo se permitía tácitamente imitaciones populares de programas de búsqueda de talentos al estilo de American Idol a microblogs sin ataduras que permitieron que grupos de medios prosperaran y dejaran que la gente se desahogara. De pronto, el partido parece decir de nuevo "basta".
Ya sea asustado por las revueltas populares en otras partes del mundo, debido a una próxima transición en el liderazgo o los gustos cada vez más provocadores, los líderes chinos están imponiendo nuevos límites a las libertades de los medios y de Internet, que incluyen algunas de las medidas más restrictivas en años.
El hecho más llamativo ocurrió el último martes, cuando la Administración Estatal de Radio, Cine y Televisión, ordenó a los 34 principales canales de televisión regionales que se limiten a no más de dos programas de entretenimiento de 90 minutos por semana y colectivamente, a no más de 10 en el ámbito nacional.
Asimismo, se les ordenó que difundieran cada noche dos horas de un noticiero aprobado por el Estado y de descartar las mediciones de audiencia en sus decisiones de programación. Las autoridades indicaron que las medidas, que tendrán vigencia desde el 1° de enero, están destinadas a erradicar "el entretenimiento excesivo y las tendencia vulgares".
Las restricciones llegan a medida que los líderes partidarios también aprobaron nuevas restricciones en los microblogs de mensajes cortos de estilo Twitter, que constituyen una sensación en Internet y han reproducido en menos de dos años en una gran fuente, difícil de controlar, de denuncias. Los microblogueros, algunos de los cuales han atraído a millones de seguidores, han expuesto escándalos y acciones oficiales indebidas, con asombrosa rapidez y popularidad, incluyendo un intento de encubrimiento de un reciente accidente de un tren de alta velocidad.
El miércoles último, el Comité Central del Partido Comunista hizo un llamado, en un informe presentado en su reunión anual, para establecer un "sistema de administración de Internet", que regulará de manera estricta las redes sociales y los sistemas de mensajes instantáneos, así como castigará a quienes difundan "información perjudicial". La reunión realizada este mes estuvo enfocada a la cultura y la ideología. Analistas y empleados de las empresas privadas que administran los microblogs sostienen que las jerarquías del partido presionan para que se aplique censura, cada vez más estricta y rápida, a las opiniones que no fueron aprobadas. Quizás lo más revelador es que las autoridades discuten la posibilidad de exigir a los microblogueros que registren cuentas con sus verdaderos nombres y número de identificación, en lugar de las formas anónimas que se usan ampliamente.
VOLÁTIL. Si bien los blogueros más famosos de China tienden a usar sus propios nombres, requerirle a todo el mundo que lo haga convertiría en mucho más riesgoso hacer denuncias y críticas.
"Definitivamente, sería perjudicial a la libertad de expresión", dijo el editor de un blog, que se negó a ser nombrado por temor a represalias.
Este nuevo enfoque restrictivo coincide con un cambio planificado en el máximo liderazgo del partido que gobierna, que se realizará durante el próximo año. Durante un periodo así, cuando la política dentro del partido es volátil, la tolerancia a la apertura fuera de los canales oficiales tiene tendencia a reducirse y los burócratas ansiosos de ser promovidos, muestran su veta conservadora.
La represión también sigue a las revueltas populares en Medio Oriente, que parecen haber dado a los líderes chinos una pausa respecto de su propio dominio absoluto del poder. En opinión de algunos, también permite seguir la influencia en la jerarquía gobernante china de figuras de exponentes de la línea dura como Zhou Yongkang, el ministro de Seguridad Pública, que verificó la supresión de las revueltas del grupo étnico islamista Uigur, en la región de Xinjiang, en el Oeste de China.
escándalos. La agencia noticiosa estatal Xinhua informó que Zhou exhortaba a las autoridades a "resolver los problemas referidos a la integridad social, la moral y la administración de Internet" e hizo un llamado a "la temprana introducción de leyes y regulaciones sobre el manejo de Internet", entre otras cosas.
Nadie fuera del cerrado liderazgo de China sabe el verdadero motivo de estas acciones, más allá de una sensación general e intangible de desasosiego respecto del grado de afianzamiento que tiene la libertad de expresión.
Los microblogs o ceibos, quizás son el principal ejemplo. En el último año, los weibos se han convertido en el foro por elección del ciudadano medio de China para hacer circular las noticias y chismes sobre escándalos que involucran al gobierno y a la elite. Los dos principales, que son de las empresas privadas Sina Corp. y Tencent Holdings, tienen 200 millones de usuarios registrados cada uno. A la luz de la censura oficial, los weibos están llenos de relatos de inconducta oficial, como es el frenesí ocurrido en julio -con fotos incluidas- a raíz de las andanzas sexuales de un jerarca municipal de la provincia de Yunnan. De acuerdo con lo que indican conocedores, los principales reguladores de los ceibos, que están en las Oficinas de Internet del Partido Comunista en Beijing y Shenzhen, han sido criticados por jerarcas del gobierno por permitir que los escándalos se extiendan online sin control.
El gobierno podría cerrar los microblogs con facilidad. Las autoridades desconectaron la totalidad de Internet en la región de Xinjiang, durante meses, después de la agitación étnica que ocurrió allí en 2009. Pero, la creciente popularidad de los microblogs hace altamente improbable que eso ocurra. El número de usuarios se cuadruplicó en un solo año.
El decano de la Facultad de Periodismo y Comunicación en la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho, Song Jianwu, dijo que los líderes chinos mayores aceptan la necesidad de esos sitios populares para la expresión.
Pero, agregó que en el caso de los microblogs, "también están preocupados de que esa válvula de seguridad pueda convertirse en un dispositivo explosivo".
Estimó que el gobierno, gradualmente, podría requerir que mayor número de usuarios se registraran bajo sus nombres verdaderos, mientras exigiría a los operadores que monitorearan con más rigor.
"Creo que lo harán paso a paso", dijo. "Esperamos y hemos sugerido que lo hagan de una manera que no sea antagónica".
Algunos cambios ya son evidentes. Además de los controladores que buscan en los diferentes sitios para detectar temas prohibidos, los operadores han creado, en los últimos meses, departamentos destinados a refutar rumores, con editores que investigan y eliminan la información considerada falsa.
Las principales autoridades, incluyendo el secretario del partido en Beijing, Liu Qui, han realizado visitadas publicitadas a empresas de microblogs, a veces acompañados de los blogueros populares, en las que exhortaron a las personas a mantener el orden social y la ideología apropiada, con lo que implícitamente estaban diciendo que su propio estatus oficial dependerá de la cooperación que obtengan.
El "peligro" de los concursos de talento
Beijing | Las restricciones estatales chinas sobre la televisión son más oscuras, incluso, que las que se imponen a los Internet. Las normas ostensiblemente se aplican a CCTV-1, el canal general de programación de la Televisión Central de China, pero no a CCTV-3, que se especializa en arte y espectáculos, de acuerdo con un informe en la edición en inglés del diario oficial Global Times.
Muchos en el sector han interpretado que el decreto de esta semana y las medidas anteriores aplicados por las autoridades centrales como intentos de impulsar los niveles de audiencia de CCTV contra la acometida de programas de espectáculos producidos por estaciones satelitales, que han sido altamente exitosos.
El mes pasado, las autoridades del régimen suspendieron un programa de búsqueda de talentos en la Televisión Satelital Hunan, llamado "Super Chia" o "Chica Feliz", por haberse excedido en el tiempo de emisión.
Algunos analistas del sector televisivo han señalado que ese programa puede haber sido considerado ofensivo por otros motivos, incluyendo el hecho de que exhorta a la audiencia a expresar su apoyo a sus participantes preferidos a través de mensajes de texto en celulares, una acción similar a votar. El cierre del programa fue tomado como una advertencia a los largo del sector de televisión y un presagio de las normas que fueron impuestas en los últimos días.
El consultor y analista de los medios en Beijing, Bill Bishop, escribió en su blog DigiCha, que las nuevas limitaciones podrían impulsar a la audiencia de televisión a buscar el entretenimiento en Internet. Por otro lado, agregó que las autoridades podrían estar preparando restricciones al contenido de video online.
"La tendencia en China parece ser hacia más y no menos, regulaciones", escribió. "Los inversores deben considerar un mayor riesgo regulatorio".
Las cifras
2 Son los programas de entretenimiento, con un límite de 90 minutos semanales, que podrán difundir los canales de Tv chinos.
400 Son los millones de usuarios que utilizan las dos redes más populares de microblogs en China; allí hablan del gobierno.
34 Son los canales de televisión de China a los que llegarán las limitaciones del régimen; estas entran en vigor el próximo 1° de enero.