El puente de la discordia enfrenta a dos ministerios

Garzón. Postergan definición por "dudas" sobre su impacto

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RAÚL MERNIES

La construcción, o no, del puente sobre la Laguna Garzón entró en una nueva discusión. La ministra Muslera tiene dudas sobre el emplazamiento y le pidió ayuda a la cartera de Transporte que aconsejó ese lugar desde el inicio y lo sigue manteniendo.

El martes 18 de octubre la ministra de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Graciela Muslera, resolvió pedir asesoramiento a especialistas de la cartera de Transporte y Obras Públicas ya que afirmó que "quedan dudas" sobre el impacto que puede llegar a tener el puente sobre la Laguna Garzón en "el relacionamiento de la laguna con el océano", afirmó la secretaria de Estado a El País.

La ministra fue contundente al aclarar que luego de las instancias de información y discusión a nivel local "la primera conclusión a la que llegamos es que hace falta una conexión entre Rocha y Maldonado. Desde el punto de vista social y del correcto desarrollo de la zona estamos de acuerdo y hay un grado de consenso en eso", dijo. Pero agregó: "Queremos estar seguros que esto es lo mejor".

La titular del ministerio afirmó también que "con las dudas que tenemos nos podríamos definir por la negativa, pero para no basarnos en dudas le pedimos al promotor, a pesar de que es el Estado mismo, que argumente y aclare algunas cosas, específicamente en materia de impactos residuales en esa dinámica costero marina", señaló Muslera.

La ministra también descartó de plano la posibilidad de que el puente fuera relocalizado. "Nosotros hoy tenemos que evaluar esta propuesta. Con esta determinación se marcará un precedente", afirmó.

Muslera agregó: "Le pedimos a Transporte que vaya más allá y evalúe las implicancias que la instalación de este puente podría tener en el ecosistema de una zona que tiene una riqueza muy particular que debemos preservar".

"Si la respuesta del Ministerio de Transporte -que tiene 180 días para responder- levanta las dudas que tenemos habría vía libre", para la construcción del puente, que correría por cuenta de la empresa Consultatio, del inversor argentino Eduardo Costantini.

"Pero si la respuesta de Transporte no evacúa nuestras dudas entonces no se hará y esperaremos que aparezcan otras propuestas", dijo Muslera.

En el Ministerio de Transporte y Obras Públicas el pedido de aclaraciones de Muslera no cayó demasiado bien y se lo consideró "rebuscado".

El director nacional de Vialidad, Luis Lazo, afirmó que "no hay dudas de que ese es el mejor lugar para hacer el puente", y agregó que "por algo lo propusimos ahí".

El jerarca expresó que "el planteo es extraño". "Lo que pregunta sobre cómo va a incidir en el relacionamiento entre la laguna y el océano no lo puede responder ni Mandrake", dijo Lazo, que aclaró que en lo personal no tiene dudas sobre que ese es el mejor lugar para instalar el discutido puente.

Además, el ingeniero aclaró que en este caso el puente se haría "de lado a lado", sin necesidad de ganarle terreno a la orilla, hecho que sí sucedió en el puente de José Ignacio. "Ella no lo dice en la resolución pero ha hecho referencia a que en la lengua de tierra que se le ganó a la orilla en José Ignacio hay que estar poniendo arena. Eso no es así. Esa base es de piedra y lo que pasó es que algunas mareas fuertes las movieron y las volvimos a colocar", afirmó.

De todas formas, y como es su obligación, el ministerio está trabajando para argumentar su consejo y evacuar las dudas de Muslera y su equipo.

"Recibimos el pedido y nos pusimos en contacto con la Facultad de Ingeniería y el departamento de mecánica de los fluidos para ver si se puede hacer algún estudio que determine los impactos, pero es muy difícil", adelantó.

Lazo dijo que la única opción podría ser "hacer un modelo a escala" en el que habría que "recrear todas las condiciones de la zona, hasta la escala de los granos de arena, viento, mareas, agua dulce y salada etcétera", explicó.

"Entendemos que es un pedido un poco rebuscado", agregó el ingeniero, de larga trayectoria en la secretaría de Estado.

A su entender, la solución para el Ministerio de Vivienda debería ser otra.

"En lugar de pedirnos ayuda y confirmación a nosotros, que ya dijimos que ese es el lugar, si tienen dudas deberían pedirle más garantía a la empresa. Que pidan 10 años de garantía de la obra en lugar de tres, y que si pasa algo la firma se comprometa a hacerlo de nuevo", sentenció Lazo.

Tras la respuesta de Transporte, que puede demorar hasta seis meses, Vivienda tendrá seis días para definitivamente autorizar o rechazar la construcción del puente.

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