MATÍAS CASTRO
La historia de Jessica Cirio como cantante quedó un poco atrás, luego de un promocionado lanzamiento de disco en Miami hace un tiempo. Últimamente la pelea con su padre parece haber opacado todo, como comentaba ayer y la ha convertido ante la opinión pública en una modelo con problemas familiares y no mucho más. Me genera la sensación de que para muchas figuras como ella, cantar es más bien un berretín que tiene que ver con un contrato interesante más que con otras cosas.
El caso de Luciana Salazar me hace pensar lo mismo. En estos días presentó su grupo Main Out en la televisión. Según dijo quiere enfocarse en la música y por eso ha rechazado propuestas importantes para hacer teatro en el verano. Es probable que dedique la temporada a hacer "conciertos" de presentación de su "música" y con ello siga con su carrera.
En cierto sentido lo que hace (a menos que de golpe nos sorprenda tocando música clásica en guitarra) no es más que una extensión de su trabajo sobre los escenarios cuando hacía teatro de revistas. Es un show para entretener en el que ella es el centro, ya sea que cante o que baile. Desde el punto de vista del público termina por ser más o menos lo mismo, pero desde su punto de vista es un trabajo redituable a mediano plazo. A diferencia del teatro de revistas o del trabajo en televisión, la música permite cobrar por recitales, por grabaciones y, también, por derechos de autor a raíz de la reproducción y el uso de las canciones. En el caso de figuras como Salazar o Jessica Cirio, cuyo trabajo las hace conocidas en varios países, la posibilidad de contratos para el uso de su música aumenta notoriamente. Pensemos que si hay músicos uruguayos que cobran dinero porque sus canciones son usadas, por ejemplo, por cadenas de supermercados en Estados Unidos, pensemos también que Luciana Salazar puede ver sus canciones usadas en los lugares más insólitos. Y esto significa que detrás del disco y del berretín de hacer música hay un potencial fuerte para generar dinero durante un buen tiempo sin depender de los contratos puntuales del teatro.