Al límite. Así llegó el jefe del gobierno de Italia a un acuerdo político para aprobar una reforma jubilatoria y mitigar el colapso de ese país mientras sus socios europeos se afanan por llegar a una solución a la crisis pese al escepticismo del mercado.
Las Bolsas europeas reflejaron la incredulidad de los inversores respecto a que se llegue a una solución en la cumbre de hoy pese al acuerdo que logró Italia a la interna de su gobierno para aplicar mayores recortes a su economía.
El índice de la Bolsa de Londres, el Footsie-100 de los principales valores, perdió ayer 0,41%, el CAC 40 de la Bolsa de París retrocedió 1,43%, la Bolsa de Fráncfort terminó en baja de 0,14% y el Ibex 35 de la Bolsa de Madrid perdió 0,87%. En tanto, en Wall Street el Dow Jones cayó 1,69% y el Nasdaq 2,28%.
Los socios europeos de Italia habían pedido al primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, que llegue hoy con un plan detallado con sus compromisos para reducir el déficit y reformas económicas. Es que según diplomáticos, a cambio, la Eurozona está dispuesta a proponer a Roma el apoyo del FEEF para comprar deuda pública italiana en el mercado secundario e impedir que el rendimiento de la deuda suba demasiado.
Si bien Berlusconi se molestó con los reclamos de sus socios, de inmediato dispuso a su gabinete la definición de medidas que en un primer momento no contaron con apoyo político y adelantaron el principio de una nueva agonía en la carrera de Berlusconi. No obstante, a última hora de ayer, Il Cavaliere anunció que llegó a un acuerdo con su aliado en el gobierno, la Liga Norte, para, entre otros aspectos, reformar el sistema de jubilaciones que prolongaría hasta 67 años la edad de jubilación en Italia, con el fin de alinearse con otros países europeos.
"Somos conscientes de todas las dificultades. La unidad se ha logrado en torno a la decisión de responder puntualmente a Europa", dijo Angelino Alfano, secretario político del partido de Berlusconi. Agregó que hoy entregarán en la cumbre una lista con reformas ya pactadas y otra con las que todavía están pendientes de acuerdo.
Las reformas serán claves en la cumbre que se celebrará hoy en Bruselas para intentar resolver la crisis de la deuda en Europa junto con la definición de una quita para la deuda griega, la capacidad del fondo para los países en dificultades y la definición del papel del Banco Central Europeo.
De todas formas existen grandes dudas de que los europeos serán capaces de cumplir con su promesas de alcanzar un acuerdo para presentar en la reunión de las naciones industrializadas y emergentes del G20 en la ciudad francesa de Cannes, el 3 y 4 de noviembre.
Al mismo tiempo aumentan los temores de que Italia, la tercera economía europea, se convierta en la próxima víctima de la crisis de la deuda. Los datos de la economía son contundentes: una deuda pública de más de 1,9 billones de euros, cerca del 120% del PIB del país.
Italia está en la línea de mira de los mercados desde este verano, ante la falta de credibilidad del gobierno que ha prometido equilibrar el presupuesto en 2013 mediante medidas de austeridad. En paralelo, los dirigentes europeos se concentran en lograr un consenso para optimizar al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) de manera que sirva para evitar un contagio de la crisis a países como Italia o España. El Bundestag, la Cámara baja del Parlamento alemán, se pronunciará hoy en sesión plenaria antes de la cumbre sobre el refuerzo de este fondo de emergencia, que podría elevar su capacidad a un billón de euros.
Según el proyecto enviado al Parlamento alemán, existen dos opciones para reforzar su potencia. La primera, prevé que el fondo garantice una parte de la deuda emitida por los países miembros para "sostener la demanda de emisiones soberanas". La segunda, recurriría a inversores externos, privados y públicos,"para aumentar los medios a disposición del FEEF". Esta liquidez adicional serviría para "ofrecer créditos, recapitalizar los bancos por un Estado y comprar títulos" de deuda.
La clave es que el fondo creado el año pasado para ayudar a los países en dificultades de la zona euro, el FEEF, está dotado de 440.000 millones de euros, lo que sería insuficiente para evitar el contagio a países como Italia o España.
Los europeos al menos coinciden en que Grecia necesita una colaboración voluntaria "sustancial" de los bancos acreedores y una fuente europea dijo que un acuerdo "está cerca". Según una fuente diplomática, el sector bancario negocia una quita voluntaria de 40% mientras que la Eurozona busca rebajar entre un 50% y un 60% el reembolso de la deuda griega. No obstante, una importante asociación de bancos advirtió de que hay "límites" a una quita voluntaria de la deuda griega. Según el Instituto Internacional de Finanzas "cualquier decisión que no esté basada en negociaciones colectivas e involucre medidas unilaterales puede equivaler a un default (... y) podría aislar a la economía griega de los mercados internacionales de capital durante muchos años".
Confianza en EE.UU. se hunde
Los estadounidenses están cada vez más preocupados por la situación de la economía.
La confianza del consumidor cayó en octubre a su nivel más bajo desde marzo de 2009, cuando Estados Unidos se encontraba sumido en una profunda recesión, según un informe difundido ayer por una organización privada de investigaciones económicas.
La entidad neoyorquina sin fines de lucro The Conference Board, dijo que su índice de la confianza del consumidor bajó más de seis puntos en octubre a 39,8, de 46,4 en septiembre. La cifra de octubre fue la peor desde marzo de 2009, cuando cayó a 26,9.
Los economistas sondeados por FactSet habrían pronosticado una lectura de 47 puntos. Toda cifra superior a los 90 puntos indica una economía sólida. Los economistas siguen atentamente la confianza de los consumidores porque el gasto del consumidor suma el 70% de la actividad económica en Estados Unidos.
El índice mide el estado de ánimo del consumidor frente al clima empresarial, el mercado laboral y la situación en los próximos seis meses. Se había recuperado hasta que cayó a 25,3 puntos -su nivel más bajo- en febrero de 2009, pero ha empeorado al temer los estadounidenses la persistencia de una elevado desempleo, el encarecimiento de los alimentos, ropa y energía y una economía débil en general. AP
Las claves del plan anticrisis
1.ayuda financiera para grecia
Las negociaciones se centran en la revisión del segundo plan de ayuda a Grecia. Los dirigentes de la zona euro prometieron 109.000 millones de euros de préstamos públicos, cifra que podría crecer. También se prevé una contribución de bancos y fondos de inversión. Los bancos aceptaron una quita del 21% de media de la deuda griega que consta en sus carteras. Ahora, los gobiernos europeos piden una quita de entre el 50% y el 60% pero los bancos rezongan.
2.recapitalización de bancos
Las negociaciones están casi concluidas. Para hacer frente a un riesgo de impago de Grecia, la UE prevé aumentar en los próximos meses el ratio de fondos propios "duros" de las entidades al 9%. El monto global de la recapitalización necesaria fue fijada en 108.000 millones de euros. Los bancos tendrán que encontrar los fondos ellos mismos antes de acudir a los Estados, y en última instancia al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).
3.refuerzo del fondo de ayuda
Las negociaciones sobre el refuerzo de la potencia de fuego del FEEF, destinado a ayudar a los países en dificultades, no terminaron. Francia, que quería transformarlo en un banco que pudiera recurrir a suministrarse de fondos en el BCE, tuvo que renunciar por la oposición de Alemania. Otras dos opciones combinadas están sobre la mesa: 1) que el Fondo aporte una especie de "seguro-crédito" para los inversores sobre una parte de la deuda pública de países frágiles en sus manos; 2) un fondo especial adosado al FEEF y abierto a inversores privados, incluso países emergentes. La idea es elevar la capacidad de intervención del FEEF a través del "efecto palanca". Se habla de unos 1.000 millones de euros, pero nada garantiza que se pueda anunciar una cifra hoy.
4.papel del banco central europeo
Por esto, los gobiernos de la zona euro pueden tener que seguir contando con el BCE para apoyar a los países frágiles como Italia y España. Aún no se sabe si el instituto, que cambia de presidente en noviembre, aceptaría.