Los dirigentes europeos exigieron a Italia "más sacrificios" para equilibrar su presupuesto y afinaron medidas para prepararse ante un eventual default de Grecia, en una intensa cumbre ayer destinada a frenar la propagación de la crisis de deuda. "Tenemos que tranquilizar a los inversores y a otros Estados", conminó el presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy.
La canciller alemana, Angela Merkel, exhortó al gobierno italiano a que reduzca la deuda -de 1,9 billones de euros y cerca del 120% de su PIB- "de manera creíble" en los próximos años. Es que ante la amenaza de que la crisis de deuda arrastre a grandes economías como Italia y España, Alemania y Francia siguen negociando para superar sus diferencias y darle mayor capacidad al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Sarkozy dijo a la prensa que "un acuerdo vasto se perfila para reforzar al FEEF". Alemania defiende que el FEEF, dotado actualmente con 440.000 millones de euros, dé garantías a los tenedores de deuda, haciéndose cargo de entre un 20% a 30% de las pérdidas si un país entra en default.
Los europeos alcanzaron un acuerdo de principio para aumentar de forma "sustancial" la participación de los bancos, principales acreedores de la deuda griega, a los que se les pedirá que acepten una quita de al menos 50%, contra el 21% decidida en julio. A cambio, se prevé una capitalización de los bancos en 108.000 millones de euros.
Merkel advirtió que es necesario superar "una serie de etapas" para "superar la crisis de la deuda. "No son las últimas decisiones que vamos a adoptar", advirtió.