Pueden rodar más cabezas en la región

La primavera. Regímenes de Siria y Yemen a punto de caer; en otros, la represión triunfa | La cuna de la "primavera árabe" elegirá asamblea

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BEIRUT | ANSA

A diez meses de iniciada, la "primavera árabe" ya mostró su principal resultado: la muerte del excoronel Muamar Gadafi. Sin embargo, el temor y las esperanzas se contraponen en la región ante inminentes nuevos resultados de las revueltas.

Las rebeliones de los pueblos de la región árabe cobraron una nueva actualidad a raíz de la noticia de la muerte de Gadafi, que se produce meses después de la caída del tunecino Ben Alí y el egipcio Hosni Mubarak.

Gadafi, de 69 años, es el primer "duce" árabe que cae muerto durante las revueltas en la región. El rais (jefe en árabe) tiene también otro récord: el de haber estado en el poder más que cualquier otro líder de la región: 42 años.

Cuando Gadafi asumió el comando de Trípoli en septiembre del 1969, el actual presidente de Siria, Bashar Assad, no había cumplido cuatro años. Hijo de Hafez Asad ("el fundador de la Siria moderna"), Bashar y sus parientes y socios de un régimen en el poder desde hace 41 años, se enfrentan hoy a una revuelta clave para los equilibrios de toda la región.

Según datos de la ONU, el número de muertos en Siria es de más de tres mil personas, víctimas de la sangrienta represión llevada a cabo por las fuerzas leales en los últimos siete meses.

En la comunidad internacional no hay consenso sobre una eventual intervención en el país. A excepción de Turquía, todos los países vecinos tienen muy probablemente más que perder que de ganar frente a una eventual caída de Assad.

Resultados. Desde enero, las revueltas derrocaron a tres presidentes: los más longevos en las dictaduras disfrazadas de república y democracias.

En Túnez, Zine Abidin Ben Alí, de 75 años, huyó en enero junto a su familia en Arabia Saudita. En su país, fue condenado a 50 años de cárcel, el doble del período de tiempo que transcurrió en el poder.

En Egipto, Hosni Mubarak -83 años, de los cuales pasó 30 en el trono- se encuentra enfermo en una cárcel en El Cairo, tras haber sido apartado del poder. También lo juzgan.

Además de Siria, otro país donde la situación está peligrosamente estancada es en Yemen, cuya estabilidad es crucial para el área que va desde el Cuerno de África hasta la región del Océano Índico y Suez, región que se encuentra al centro del tráficos y comercio.

El presidente Ali Abdallah Saleh -quien en junio resultó gravemente herido en un atentado en Saná- regresó al centro de la escena hace unas semanas, pero el país sigue manejado por sus hijos y nietos. Él lleva 31 años en el poder.

Los manifestantes siguen a su vez impulsando las protestas, hecho que podría abrir una etapa de mayor inestabilidad, ya que se cree que habrían células vinculadas a Al Qaeda.

En Bahrein, en cambio, las revueltas han sido sofocadas en febrero y marzo, con la ayuda de tropas de Ryad.

La oleada de la "primavera árabe" alcanzó también Argelia, Marruecos, Irak, Oman y Jordania, Irán y hasta a Arabia Saudita. Pero en todos estos países -casi todos monarquías- los gobiernos lograron, solo por el momento, apagar las protestas tanto con la represión como con concesiones.

Históricos comicios en Túnez

Beirut | Túnez, pionera en la "primavera árabe", vota el domingo para elegir una Asamblea Constituyente. Se trata de una histórica elección nueve meses después de la caída de Ben Alí, expulsado por un movimiento popular al cabo de 23 años de poder absoluto.

El 17 de diciembre pasado Mohamed Bouazizi, joven vendedor ambulante, provocó un levantamiento popular que nadie hubiera imaginado cuando se prendió fuego luego que la policía del régimen no le permitiese trabajar.

Ben Alí, apoyado por las grandes potencias occidentales por años, huyó del país el 14 de enero para refugiarse en Arabia Saudita. ANSA

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