Se cumple en estos días el 165º aniversario de la abolición de la esclavitud en Uruguay. Correspondió al gobierno del Cerrito, presidido por Manuel Oribe, el honor de aprobar, en octubre de 1846, la ley cuyo artículo primero dispuso lo siguiente: "Queda abolida para siempre la esclavitud en la República". Esa norma distó mucho de ser teórica puesto que el propio Oribe se encargó personalmente de asegurar su cumplimiento, en particular en las zonas de frontera adonde llegaban por entonces, en procura de su libertad, los esclavos fugados de Brasil, un país que ilegalizó la esclavitud recién a fines del siglo 19.
Este aniversario cobra más relevancia si se considera que este año 2011 fue declarado por la Asamblea de Naciones Unidas como Año Internacional de los Afrodescendientes, lo que ha motivado en nuestro país la realización de diversos actos destinados a valorar los aportes de la colectividad afrouruguaya. En algunas de esas actividades, en especial las de carácter cultural, se recordó esa histórica ley de abolición promulgada por Manuel Oribe, el fundador del Partido Nacional.
La referida declaración de Naciones Unidas ambientó además distintas evaluaciones sobre la actual condición de los afrouruguayos con especial mención de los problemas que afrontan todavía dentro de la sociedad uruguaya. La discriminación en el empleo es uno de los aspectos más denunciados por las organizaciones de esa comunidad, a pesar de que existen normas que la prohíben. Asimismo, se conocieron mediciones que, en la comparación con otros grupos, demuestran mayores índices de pobreza y de exclusión social entre los afrouruguayos.
En esta materia, no cabe duda, queda mucho por hacer.