Desocupación es la piedra en el camino hacia 2012

"Recuperación sin empleo", la frase que persigue a Obama

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WASHINGTON | THE ECONOMIST

"Por lejos, el mejor premio que ofrece la vida es la chance de trabajar intensamente y trabajar en algo que vale la pena", observó el presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, en su mensaje con motivo del Día del Trabajo, en septiembre de 1907. Hoy, los miles de millones de personas alrededor del mundo que buscan ese premio encuentran a la vez un festín y el hambre. Hasta en las economías desarrolladas que están en dificultades, hay mucha gente, quizás más que nunca, que tiene el empleo de sus sueños, recibe un buen salario y tiene la sensación de haber hecho algo que realmente es valioso. En países emergentes en auge como India y China, muchos al menos tienen un empleo mejor de lo que jamás pensaron. Sin embargo, al mismo tiempo, en gran parte del mundo persiste el alto desempleo y muchos de los trabajos que se ofrecen son mal pagos, pesados y no dan satisfacción.

Eso tiene serias implicaciones políticas, incluso para el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien corre el riesgo de perder su propio empleo soñado, debido a lo que se percibe como su fracaso para crear suficientes puestos de trabajo para sus conciudadanos. Cuando Obama entró a la Casa Blanca, en enero de 2009, la tasa de desempleo del país estaba a punto de superar el 8%. Un año antes estuvo en 5%. No se ha recuperado y se encuentra en 9,1%. Hasta las elecciones presidenciales de noviembre de 2012, Obama será perseguido por la frase "recuperación sin empleos", siempre sobre el supuesto de que la situación no volverá a caer en una recesión con aún menos empleos.

Pese a las quejas de los estadounidenses, en comparación con otros países, su economía presenta un cuadro de buena salud. En las economías más débiles de la eurozona, los empleos han sido sacrificados en nombre de la austeridad, especialmente en el sector público, con la finalidad de evitar la cesación de pagos ante las deudas acumuladas por gobiernos dispendiosos. La furia por el alto desempleo ha causado agitación. A fines de julio, miles de jóvenes españoles conocidos como los indignados protestaron en ciudades a lo largo de su país, y comenzaron una marcha larga hasta Bruselas para concitar la atención ante la estremecedora tasa de desempleo superior al 40% que afecta a su grupo de edad.

Fuera del mundo rico, la Primavera Árabe que derrocó a los gobiernos de Túnez y Egipto, a comienzos de este año, fue disparada, en parte, por la falta de empleos dignos para los jóvenes. Hasta en India y China, dos países en auge, quienes trazan las políticas están preocupados por asegurar que hay suficientes empleos dignos, especialmente para los jóvenes.

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