MARCELA DOBAL
De madrugada está frente a su computadora, pendiente. Los mercados en Asia operan a la baja y sus activos se deprecian. ¿Es momento de vender? La duda y la ansiedad lo invaden con más frecuencia en tiempos de volatilidad como los actuales.
Tanto el inversor con más experticia como el que menos domina la cultura financiera son los que hacen más consultas a sus asesores o corredores de Bolsa de cabecera. Un paso en falso puede costar caro.
"Por la guita la gente mata", dijo Martín, quien asesora a clientes extranjeros en una empresa instalada en Zonamérica.
Como el de sus colegas, su trabajo se volvió aún más estresante los últimos dos meses, a raíz de la creciente incertidumbre generada por la lenta resolución de la crisis en Grecia. "Tiene una cuota grande de análisis y una cuota muy grande de psicología. Te tiene que salir el bombero de adentro y controlar el incendio con el que vienen los clientes", dijo al describírselo a El País. Él y cuatro compañeros asesoran a unos 250 clientes de la región.
Un día normal, los mercados se mueven al alza o a la baja en un rango de entre 0,25% y 0,75%, pero cuando hay incertidumbre una noticia inesperada los puede mover un 4%.
Una situación como esa dispara las consultas, aunque Martín dice que con el tiempo muchos han entendido que la visión de largo plazo es la que prima. "Hacen llamados, probablemente mucho más de lo normal, aunque son mucho menos que en crisis anteriores. Hemos logrado hacerles entender que esta no es una crisis de crédito como la de 2008, sino que está mucho más relacionada con lo político", explicó.
La cuestión de fondo es que Grecia está teniendo serias dificultades para cumplir con sus obligaciones. Su deuda pública ascenderá hasta 173% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto es un problema para quienes poseen títulos públicos griegos (es decir, quienes le prestaron su dinero a cambio de un interés), ya que sus probabilidades de impago son altas.
Pero el efecto dominó no termina allí, ya que los principales acreedores son bancos alemanes y franceses, por lo que el valor de sus acciones ha disminuido fuertemente, afectando a quienes invirtieron en ellas.
El corredor de Bolsa Martín Perera, director de NVN Securities, decidió recomendar a sus clientes dejar de colocar su dinero en el sector financiero y concentrarse en acciones como las de Wal-Mart, AT&T o Microsoft, que "son más estables y han ganado a capital si bien ofrecen menor interés", dijo a El País. Algunos siguieron su consejo y otros decidieron quedarse "líquidos", es decir, vendieron y se quedaron con el dinero esperando a que pase la volatilidad para decidir qué hacer.
Explicó que sus clientes "son bastante propensos a invertir en dólares, si bien el peso ha sido el gran ganador en los últimos años". Por eso, la volatilidad que ha tenido el dólar en los últimos meses "no les da seguridad" (ver gráfico).
Otros más arriesgados ven la volatilidad como una oportunidad. Los mercados de derivados, como futuros (petróleo, oro, granos, por ejemplo) o divisas, operan "mucho más en el corto plazo", afirmó Perera.
"No es que los clientes siempre pierden cuando el mercado baja. Por eso los mercados hoy son volátiles, porque no sólo la gente está cerrando posiciones", dijo Perera. Algunos colocan su dinero en exchange-traded fund (ETF), fondos de inversión que permiten apostar a un grupo de activos o un índice. Algunos evolucionan de forma inversa a un índice determinado, es decir que cuando éste retrocede, el ETF sube en la misma proporción o más. Son operaciones de mucho riesgo.
"Algunos clientes tienen terminal en su casa y operan a cualquier hora de la noche. A veces terminan metiéndose donde no tendrían que estar", dijo el corredor.
En los bancos locales no se asesora pero sí se brinda información a clientes para sus decisiones. En el área de banca privada del Citibank cuentan con clientes de Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil.
Rodolfo Castilla, gerente de esa área, dijo que la actitud de su equipo de trabajo es "proactiva" y de un contacto fluido con los clientes. "Lo primero es dar la cara, llamar al cliente para que tenga claridad sobre la evolución de su patrimonio, de su portafolio de activos". Esto "no es fácil" cuando el portafolio se desvalorizó, pero Castilla sostuvo que es mejor informar y consultar porque la aversión al riesgo de los clientes cambia con el tiempo.
Los asesores están todo el tiempo con su teléfono inteligente porque las consultas a veces llegan espontáneamente. "Hay clientes muy sofisticados que compran activos que cotizan en Asia y llaman a las dos de la mañana", indicó Castilla, quien asegura que los asesores deben inclusive brindar "contención emocional".
Dijo que cada vez más clientes tienen terminales de Bloomberg en su casa, mientras que hace dos años eso no ocurría con tanta frecuencia.
La gerenta de mercados de Banque Heritage, Valeria Irazábal, dijo a El País que muchos clientes definen órdenes de acción que se ejecutan automáticamente (ya sean de compra o de venta) en caso de que un activo alcance un precio determinado. Se les llama "stop loss" a las que buscan limitar la pérdida de los activos del cliente y "limit price" a las que definen a qué precio está dispuesto a entrar en un mercado.
La gran mayoría de sus clientes son extranjeros, pero se está buscando captar más uruguayos. "Los europeos manejan más productos como private equity y hedge funds, mientras que el uruguayo elige bonos, letras locales en pesos o en Unidades Indexadas. Es más tradicional", indicó.
Pesadillas y teléfono a la orden
El trabajo de los asesores de inversión y corredores de Bolsa los tienen enganchados casi las 24 horas del día. El gerente de banca privada de Citibank, Rodolfo Castilla, dijo que los asesores no abandonan sus celulares, porque en tiempos de volatilidad son comunes las llamadas los fines de semana o de madrugada. Martín, asesor en una empresa de Zonamérica, verifica todas las noches antes de dormirse cómo van los mercados en Asia y ya premedita qué hará al día siguiente. A veces el estrés lo persigue hasta sus sueños. "Cualquiera que labure, sea responsable y no te diga que alguna vez se levantó pensando que no había comprado o no había vendido algo que sí había hecho, lo quiero conocer. Es imposible", dijo.