TACUAREMBÓ | JOSÉ ESTEVES
A casi un año del brutal homicidio de Lucía Gómez en Tacuarembó, la familia de la víctima continúa reclamando justicia pues consideran fehacientemente que si bien hay un procesado, un segundo homicida se encuentra libre.
Lucía Gómez desapareció en la noche del 22 de octubre, cuando volvía a su casa de estudiar, y su cuerpo fue hallado seis días después, semienterrado en un parque. Había sido violada y asesinada.
Tras el procesamiento de Jonathan Caccia por un delito de homicidio especialmente agravado y la publicación de El País del 28 de noviembre de 2010, que informaba que uno o más detenidos habían sido filmados durante el interrogatorio y uno de ellos habría confesado ser partícipe del crimen, Otegui comenzó a investigar el caso para comprobar judicialmente la existencia del video.
En busca de esclarecer el caso, Abel Gómez (padre de Lucía) cuenta con el apoyo incondicional de su abogado, Juan Antonio Otegui que honorariamente viene investigando el caso.
Para poder acceder al material el abogado elevó una solicitud a la sede penal para que se adoptaran medidas cautelares para permitir su conservación y se incorporaran al proceso penal. Tras la negativa de la jueza Virginia Ginares, la familia Gómez presentó una solicitud judicial de acceso a la información pública, ante el Juzgado Letrado de 2º Turno de Tacuarembó
Fue a partir de ahí que la existencia del video se confirmó. Durante la audiencia pública del 31 de agosto del presente año en el Juzgado Letrado de 2º Turno, en la que El País estuvo presente, los cinco policías encargados de la investigación durante el homicidio y quienes atraparon a los sospechosos, confirmaron que existía un video del interrogatorio de uno de los detenidos en el caso.
Se trata del interrogatorio a L.R.Q.L. que en el momento del homicidio tenía 25 años de edad y que trabajaba de heladero. El sujeto es poseedor de antecedentes penales por hurto y abigeato y dijo en primera instancia estar tomando mate con Caccia minutos antes del homicidio. Durante la audiencia los policías dieron por sentado que la jueza de la causa penal que era la subrogante Silvia Urioste y la fiscal Silvia Méndez, como así también un funcionario del juzgado tenían conocimiento del video e incluso llegaron a ver parte del mismo.
Sin embargo la jueza letrada de Segundo Turno, María Eugenia Ferrer falló en contra de los intereses de la familia Gómez y hasta ese momento no podían acceder al video.
POR QUÉ FILMARON. Durante el interrogatorio, los policías reconocieron que filmaron al detenido porque él argumentaba que era maltratado por los oficiales de Policía y que actuaba bajo presión.
Para poder probar ante la Justicia que eso no era cierto, los agentes de la Dirección de Investigaciones decidieron filmar el interrogatorio, que coincidentemente sería en el cual el heladero confesó ser partícipe de la violación y homicidio de Lucía Gómez.
Dicho interrogatorio figura en el expediente judicial del caso -al cual tuvo acceso El País- como así también un testimonio de Caccia que coincide en varios puntos con el del heladero.
Posteriormente en una declaración judicial, el en ese entonces detenido se desdijo: manifestó que actuó bajo presión de los policías.
A pesar de las contradicciones entre ambos detenidos, en ningún momento hubo un careo entre los implicados en la causa penal.
Tras la negativa de la jueza María Eugenia Ferrer, el doctor Juan Antonio Otegui apeló la sentencia ante el Tribunal de Apelaciones en lo Civil de 2º Turno, ubicado en la capital del país a cargo de los ministros John Pérez Brignani, Tabaré Sosa Aguirre y Álvaro José Franca Nebot, quien revocó el fallo de la jueza y ordenó a la Jefatura de Policía de Tacuarembó que dispusiera la entrega de las grabaciones.
Además la sentencia remite el testimonio del expediente a la Suprema Corte de Justicia para ejercer las facultades disciplinarias por la forma de actuar de la sede penal.
LIBERTAD AMBULATORIA. Una vez con la prueba en mano, la familia Gómez presentará por intermedio de su abogado un escrito para formar pieza por separado para no entorpecer el sumario penal y someter al otro presunto responsable del homicidio que se encuentra en libertad ambulatoria al proceso penal, en el cual ya había declarado haber tenido participación, aunque luego se desdijo.
A casi un año del asesinato de su hija, Abel Gómez dijo a El País que "hace un año perdí físicamente a mi hija, una estudiante de profesorado de matemáticas, que hablaba tres idiomas a pesar de su juventud y que era líder en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días".
"Pocos días antes de lo ocurrido, mi hija se había trasladado al templo en Montevideo con varias amigas y ahora nuestra vida continúa centrada en la familia, apoyando a la hija e hijo que tenemos la bendición de tener", dijo Gómez a El País. Abel, al igual que su abogado, está convencido que judicialmente el caso no ha sido resuelto.
"Considero que a nivel judicial el tema de nuestra hija no ha finalizado, hay puntos a resolver y por suerte contamos con el apoyo de mucha gente que todos los días nos alienta, pero en especial el apoyo humano y profesional del doctor Juan Antonio Otegui que honorariamente es el abanderado de la causa", destacó.
Gómez apeló al Poder Judicial para que los procesos en su criterio sean "más justos". "Estamos seguros que este lamentable hecho que truncó la vida de Lucía va a dejar huellas profundas para que en casos similares, tengan los actores que toman parte de estos hechos, un proceso más ajustado y humano", indicó.
El lunes a la hora 19 vence el plazo para la entrega de la filmación. El viernes fue hecha la solicitada formal ante la Jefatura de Policía de Tacuarembó.
Seis días de frenética búsqueda
El viernes 22 de octubre de 2010 Lucía Gómez no llegó a su hogar luego de una jornada de estudios. Su padre, Abel Gómez elevó una denuncia a la hora 2 del sábado 23 de octubre en la Seccional 10ª de Policía por la desaparición de su hija. Comenzó una búsqueda incesante en la cual participaron policías, vecinos e integrantes de su comunidad religiosa, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El primer sospechoso fue el novio de Lucía, posteriormente descartado.
El jueves 28 de octubre el cuerpo sin vida de Lucía Gómez fue encontrado enterrado a escasos metros del Parque Rodó, de una garita policial y del estadio Dardo López. En ese momento fue apresado Jhonatan Caccia de 25 años de edad y otros sujetos que vivían en una carpa a pocos metros del lugar del homicidio. Según fue puesto de manifiesto en un expediente, era propiedad de un sujeto con 21 antecedentes penales. En una de sus declaraciones a la Policía, Caccia dijo haber participado del crimen junto a L.R.Q.L. de 25 años de edad, hecho que también figura en una declaración de ese sujeto. Sin embargo posteriormente cambiaron la declaración, haciéndose cargo del homicidio y violación "El negro Jhona". En la madrugada del 29 de octubre Jhonatan Caccia fue procesado con prisión por un delito de homicidio especialmente agravado. Los restantes detenidos recuperaron la libertad. Entre ellos el sospechoso de ser coautor del crimen, el dueño de la carpa y un sujeto que vivía cerca del basurero municipal que dio la idea de cargar el cuerpo de Lucía en su carrito e incinerarlo en el basurero.