DANIEL HERRERA LUSSICH
La bomba detonó con enorme onda expansiva. Abrió frentes en todos los campos de actividad, especialmente y como era obvio, en los sectores políticos de la coalición que integra el protagonista de sorpresivas confesiones que generaron gran escándalo: el expresidente Tabaré Vázquez. En Uruguay se reflejó en duras críticas de casi la unanimidad del oficialismo, de la oposición y de grupos de izquierda. Además de ocupar la primera plana de los medios argentinos, se recibieron ofensivas y exageradas palabras del siempre colérico excanciller Rafael Bielsa y del reiteradamente objetado por sus injerencias en los asuntos internos uruguayos, el exembajador Hernán Patiño Mayer, así como de anónimos voceros de la Casa Rosada.
¿Era consciente Vázquez de las repercusiones que generaría al responderle a un asistente en una tranquila e improvisada charla a un grupo de exalumnos del Colegio Monte VI (del Opus Dei)? Al interrogante sobre las fricciones con Argentina por la planta de Botnia, afirmó que en aquellos momentos se evaluó la posibilidad de un conflicto bélico y se había solicitado apoyo al gobierno de EE.UU.
La mayoría de los consultados opina que los antecedentes políticos del exmandatario frenteamplista, demuestran que siempre ha medido la oportunidad de sus intervenciones públicas. A Vázquez se le considera una figura pública que sabe perfectamente cuándo intervenir y cuándo llamarse a silencio al avistar riesgos políticos. Y en ese mare magnun surgen analistas que insisten que las palabras del exmandatario apuntaban a determinados resultados o perseguían relegar sucesos o proyectos que le molestaban y que no todo fue producto de una involuntaria indiscreción que reveló "secretos oficiales sobre sucesos registrados bajo su presidencia".
Gran parte de los comentarios han sido ampliamente difundidos en ambos países. La voz cantante la llevó el excanciller argentino, Rafael Bielsa: "La abrumadora cantidad de ignorancia de Tabaré Vázquez me hace imposible interpretar qué objetivo persigue. Es muy difícil tomar a Tabaré en serio, confunde el tablero del mundo con el Café La Humedad".
En Uruguay la senadora y primera dama, Lucía Topolansky (MPP) indicó: "Ojalá todo quede en una anécdota escolar, pienso que las relaciones con Argentina no se verán afectadas, todos sabemos que el camino que solucionó el tema fue el que transitó el presidente Mujica. Y retroceder después de todo lo que se trabajó, sería terrible".
La ola de duras críticas y ácidos comentarios siguió durante las 48 horas siguientes. Vázquez primero salió al cruce: "¿Qué pretenden que hiciera el presidente de un país amenazado? Ahora todos se sorprenden y se rasgan las vestiduras, y parece que olvidan que por el conflicto de Botnia sacamos el Ejército a la calle". Los ataques al expresidente continuaron, solo hubo una voz que se levantó a su favor, la del senador y exvicepresidente Rodolfo Nin Novoa. El resto, fundamentalmente el MPP, el sector de José Mujica, apuntó todas las baterías hacia Vázquez, algunos en tono muy virulento, poniéndole el énfasis en el pedido de ayuda a EE.UU.
Durante la tarde del jueves se conoció el comunicado del exmandatario pidiendo disculpas y renunciando a toda actividad política pública.
La realidad demostró que, casi todos, con algunas excepciones, vociferaban contra Tabaré Vázquez sin imaginar que terminaría con la decisión de alejarse. Apenas se difundió la noticia de la renuncia cundió la alarma.
Los sondeos exhiben una notoria caída en la popularidad del gobierno y del mismo Mujica, y Vázquez surgía, con su candidatura prácticamente proclamada, como la única vía para intentar evitar una derrota electoral. Su decisión de abandonar la política golpeó fuerte en el futuro frentamplista. El presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, en pocas horas concentró la opinión del cuerpo y por unanimidad decidió entrevistar a Vázquez para solicitarle que desestimara una actitud tan radical.
A esa altura, aunque Vázquez había logrado que el asunto del "posible conflicto bélico y la ayuda de EE.UU." desaparecieran del primer plano y su renuncia fuera el tema de todos los círculos, sonaron varias voces mencionando posibles candidatos sustitutos: Lucía Topolansky, Eduardo Bonomi, Raúl Sendic y no se descarta otra figura de gran peso en el frenteamplismo, el vicepresidente Danilo Astori, del Frente Líber Seregni, pero que tendría que levantar la oposición del MPP, la fuerza mayoritaria.
En general se especula que finalmente Tabaré Vázquez retornará al ruedo político y será el candidato presidencial. Un alto analista de la coalición nos puntualizaba que en febrero o marzo se concretaría el retorno del exmandatario. "Habrá que dejar que se enfríe el partido" y se diluyan las fricciones internas, iniciadas por el enfrentamiento de Vázquez con el canciller de entonces, Reinaldo Gargano, con motivo de las conversaciones sostenidas en Estados Unidos para firmar un Tratado de Libre Comercio entre ambos países. En la conferencia que el presidente ofreció en Washington, Gargano no asistió y deambulaba por los pasillos exhibiendo sus diferencias. Luego, a pesar de que últimamente Vázquez públicamente dio apoyo al actual presidente, las diferencias con Mujica han sido notorias, desde la frase pronunciada en Nueva York con motivo de la aparición del libro "Pepe Coloquios", cuando definió que Mujica "muchas veces decía estupideces".
Últimamente la relación se había ablandado, ya que Mujica necesitaba en las duras internas frenteamplistas de la "mano" de Vázquez. Y a su vez Vázquez sabe que la suerte de Mujica en la Presidencia acompaña gran parte de su futura campaña electoral.
¿Y ahora qué sucederá? ¿Dará el sí a la gestión mediadora de la dirección del FA? Todos piensan que no existen dudas y que en los primeros meses de 2012 estará nuevamente en las tribunas partidarias. Pero hay algunos que no opinan lo mismo. La senadora Constanza Moreira, compañera de Mujica y Topolansky, entre otros del MPP, expresó que sería un buen momento para cambiar liderazgos y caras en el Frente Amplio.
Más allá de las palabras desafortunadas del exmandatario, también es cierto que nada ganaba con este escándalo. Si, como algunos señalan, quería repicar en Argentina por su fraternidad con el partido de Binner, Vázquez mejor que nadie sabe que Cristina Kirchner se encuentra tan arriba en las encuestas que sus palabras no harían más que perjudicarlo a él mismo. Por otro lado, más allá de desavenencias pasadas con el actual presidente, tampoco sus declaraciones en el Colegio Monte VI le beneficiaban frente al sector mayoritario de la coalición de izquierda, el MPP. Por lo tanto es de creerle que sí, fue un desliz. Desatinado, por cierto.