
|
||||||||
Atrás quedaron los tiempos en que la izquierda rechazaba cualquier forma de privatización, proclamaba la defensa irrestricta del patrimonio del Estado y se mostraba siempre presta a reunir firmas y promover consultas populares para cerrar la puerta a cualquier asociación público-privada.
Bastó que la izquierda llegara al poder en Montevideo para que mantuviera primero la privatización de la recolección de residuos en una zona de la ciudad (a la que con tanto fervor se había opuesto cuando era oposición) y privatizara después el estacionamiento tarifado a Autoparque. Y hubo más. Los privados ganaron terreno en el Casino Parque Hotel, se licitó a privados el Hotel Casino Carrasco y se concedió a privados el cuidado de varios espacios públicos.
Cuando fue gobierno a nivel nacional, la izquierda avanzó en materia de concesiones a privados como no lo habían siquiera intentado las administraciones coloradas y blancas a las que el Frente Amplio tildaba de "privatizadoras". Salvo algunos islotes de coherencia, los sindicatos al servicio del progresismo miraron para otro lado. Y ni siquiera aprobaron un paro general parcial cuando se aprobó en el Parlamento una ley de asociación público-privada que, en otros tiempos, hubiera sido combatida con virulencia.
Ahora el progresismo va por más. Quiere privatizar por la vía de los hechos y sin ley algunos servicios que hacen a la responsabilidad irrenunciable del Estado.
Miremos a la educación. En siete años de gobierno frenteamplista y de bonanza económica la educación pública no sólo no se ha recuperado, sino que su deterioro es incuestionable. El que puede, hace un esfuerzo para enviar a sus hijos a institutos privados. El que los confía al Estado paga las consecuencias. La izquierda no tiene un plan. Los privados, agradecidos, ganan terreno sin hacer demasiado.
Miremos a la salud. En siete años de gobierno frenteamplista y de bonanza económica, y tras una reforma que se quiso vender como un ejemplo, el sistema de salud pública ha colapsado víctima de la inacción oficial, sindicalistas devenidos en jerarcas, cuotas políticas e internas de la izquierda. "La oposición no tiene un plan en materia de salud", dijo el ministro Venegas. ¿Y por casa cómo andamos? ¿Acaso el Frente Amplio tiene un plan? ¿Y qué espera para implementarlo? ¿Que Alfredo Silva, que parece ser el que manda, le dé permiso? Mientras tanto, los que pueden recurren a servicios de salud privados y hasta le escapan a las mutualistas. ¿O no?
Miremos a la seguridad. En siete años de gobierno frenteamplista y de bonanza económica la inseguridad sólo aumenta. ¿Qué hace la gente? Los comerciantes y empresarios pagan empresas de seguridad privada. Y los vecinos de algunas zonas ya comenzaron a contratar guardias privados para controlar sus barrios. Los privados ganan terreno y el Estado lo cede por incapacidad e inacción.
¿Este es el rol del Estado del que hablaba la izquierda? ¿Dónde termina esta ruta?
elpepepregunton@gmail.com



"Bien hecho". Así definen expertos en el tema y organizadores del evento lo que fue, en términos generales, la fiesta del ...
El expresidente Tabaré Vázquez reconoció ayer que manejó la hipótesis de un conflicto militar con Argentina durante la disputa ...
En vísperas de una sesión en el Senado para aprobar un acuerdo nacional en educación, el presidente José Mujica intercedió para ...
Los empresarios metalúrgicos afirman que las ocupaciones de fábricas iniciadas el lunes se produjeron en forma "muy violenta" por ...
Un plan terrorista que incluía el asesinato del embajador saudí en Washington y un bombardeo a las embajadas de Arabia Saudita e ...