La conducción sindical y el Frente Amplio han transitado a lo largo de 40 años prácticamente el mismo camino. Fueron inseparables aliados en la lucha para obtener el Poder, bombardearon desde distintos ángulos en forma coordinada los gobiernos de los partidos tradicionales y, actualmente, mantienen estrechas relaciones que han servido para concretar muchas de sus reivindicaciones, con razones o sin ellas.
El resultado de las elecciones de la Mesa Representativa del Pit-Cnt no supone cambio trascendente. Era una lucha entre distintas fracciones del FA: una más cercanas a Mujica (y a la postre vencedora) integrada por el Partido Comunista, su socio el MPP y el Partido Socialista; otra (Articulación) afín al eje Vázquez-Astori (segunda), que perdió su mayoría; y la tercera, presentada por COFE (Joselo López, Beatriz Fajián), que pregonaba una línea más dura contra el gobierno, porque entre las cuentas a cobrar figuraba el desaire que significó aquel apoyo del año pasado al ballet del Sodre encabezado por Julio Bocca, ante una decisión de paro. Este sector creció e incrementó su presencia en la Mesa y será decisivo a la hora de elegir al secretariado y los coordinadores.
Este panorama le asegura al gobierno cierta tranquilidad a la hora de las movilizaciones sindicales, a la vez que constituye un fuerte revés al ala del Partido Comunista que, con el senador Lorier a la cabeza, había defenestrado al seguramente reelegido coordinador Juan Castillo. El segundo revés es para el grupo Articulación, que venía de ser derrotado por los comunistas en las elecciones del poderoso sindicato de la construcción y ahora fue nuevamente relegado. Y el tercer revés -pero sin sorpresa- fue para los que aún creen en la Reforma del Estado.