LETICIA COSTA DELGADO
"El Patch Adams tanguero", así lo llamó una paciente de diálisis en referencia al médico estadounidense que combina tratamientos con humor en salas de hospital. Algo de eso hay. Gerardo Pérez es nefrólogo y tanguero, al mismo tiempo.
Doherty Hunter Adams ("Patch Adams") es médico y payaso. Apela a la alegría y el juego como complemento de los tratamientos clínicos desde la certeza de que ayudan a la recuperación.
Gerardo Pérez va por la misma línea. Médico nefrólogo (especialidad que se ocupa del estudio de los riñones) lleva el bandoneón a los centros de diálisis e interpreta tangos mientras los pacientes se someten al tratamiento.
Se trata de personas con insuficiencia renal extrema, perdieron la función normal de sus riñones y deben conectarse a un equipo que filtra los residuos de la sangre.
"Es un tratamiento duro, difícil", dice Pérez. Deben hacerlo tres veces por semana durante cuatro horas. "Muchos no lo aceptan y anímicamente no están bien". Por eso les sugiere, si quieren, acompañarlos con su bandoneón.
Y la mayoría quiere. "Les hace bien disfrutar de la música, de alguien tocando en vivo", cuenta el nefrólogo. Muchos se ponen a cantar y recuerdan momentos de su juventud. "Me he encontrado con personas que cantaban cuando eran jóvenes y todavía entonan muy bien, con 90 años", dice Pérez.
Consultado sobre si el esti- lo musical no contribuye a aumentar la melancolía, asegura que no, que sus pacientes disfrutan de la música más que de lo poético.
En su repertorio entran clásicos de Carlos Gardel como Volver o Mi Buenos Aires querido; de Astor Piazzolla como Chiquilín de Bachín o Adiós Nonino; de Aníbal Troilo como Sur y una larga lista que combina tango, milonga, vals y ranchera.
"No ha faltado el que me pide una lambada o una cumbia", admite Pérez divertido. "Pero yo toco con la partitura, no puedo tocarlas de oído, no es mi estilo", se excusa. Pero eso no es obstáculo para que en las salas de diálisis se arme clima de fiesta.
A veces un paciente le recita un verso a una enfermera, ella le responde e incluso llegan a formarse parejas de baile entre cables, agujas y camillas.
"Es hacerlos sentir bien desde el punto de vista humano, no solo científico", comenta el nefrólogo quien admite no tener pruebas certeras de que su música redunde en mejoras en la salud de los pacientes.
Lo que sí mejora es su adhesión al tratamiento. Algo que a la larga los ayuda porque estos pacientes, cuenta el especialista, deben seguir dietas estrictas en la vida cotidiana, y si no están dispuestos a hacerlo, su salud empeora. A medida que se sienten más contenidos en el centro de diálisis, se toman el problema de otra manera.
La música también ayuda si tienen que estar internados para ser sometidos a un transplante de riñón, como le pasó a Alicia, quien tras la intervención escribió una carta de agradecimiento.
"Se aparecía cuando estaba aburrida, angustiada y con curiosidad de qué iba a pasar con mi riñón", relata. Si no fuera porque estaba "prisionera" en una pieza, agrega, jamás "me hubiera dado la oportunidad de escuchar a un bandoneonista".
De hecho, nunca había visto un bandoneón de cerca. "Le di la oportunidad al `Patch Adams tanguero", recuerda. Y "por un momento la impaciencia por el riñón que no funcionaba pasó a segundo plano".
A Luis le pasó algo similar. Tras 30 años de someterse a diálisis, asegura que el momento en que Pérez llevó su bandoneón fue el día "más feliz" del tratamiento.
BUENA PRAXIS. El pasado mes de agosto Eduardo Wilson, médico y estudioso del tango realizó una presentación en la Academia Nacional de Medicina sobre los médicos y el tango.
En su exposición habló sobre distintos médicos uruguayos que se han dedicado a la música como una actividad simultánea a su profesión, y entre ellos incluyó a Pérez, quien tocó con Malena Muyala y otros músicos extranjeros.
A raíz de la presentación, colegas del Sindicato Médico del Uruguay le propusieron crear una orquesta.
Hicieron un llamado a médicos, estudiantes y trabajadores de la salud para ver si había interesados vinculados al sindicato, pero hubo poca adhesión.
Solo una doctora y un médico retirado se interesaron. De todas formas la idea siguió y Pérez completó el grupo con músicos profesionales.
Así nació "Buena Praxis tango", un quinteto que se presentará por primera vez el próximo 15 de octubre en el marco de la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (ver nota aparte), en Montevideo.
Presentarse con un grupo demandará costos que no puede afrontar, pero Pérez aspira a coordinar con centros de salud para llevar su música a las salas de los hospitales.
Asamblea mundial en Uruguay
Del miércoles 12 al sábado 15 de octubre se realizará en Montevideo la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial (WMA por su sigla en inglés), organismo que reúne a delegados de asociaciones médicas de todo el mundo, científicos y personalidades políticas vinculadas al ámbito de la salud a nivel internacional. Unos 500 técnicos participarán del evento desde 95 países. La elección de Uruguay como sede del encuentro no fue arbitraria. El tema central de conferencias y exposiciones será el tabaco. La experiencia del país en esta materia en los últimos años y el juicio llevado adelante por la tabacalera Philip Morris estarán dentro de la agenda. La 189ª asamblea de la WMA se realizará en el Hotel Radisson y tendrá entre sus expositores al expresidente Tabaré Vázquez, quien realizará la conferencia "Políticas de Cesación de Tabaquismo". En este marco, el sábado 15 se realizará el debut de "Buena Praxis tango", orquesta dirigida por el nefrólogo uruguayo Gerardo Pérez.