La guerra en Afganistán cumple una sombría y larga década

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Afganistán cumplió hoy, en un ambiente sombrío y cargado de inquietudes, diez años de guerra desde la caída de los talibanes . Un largo y sangriento proceso que dejó decenas de miles de víctimas.

Además, la última década está marcada por el fracaso de los occidentales en estabilizar el país, a pesar de los miles de millones de dólares invertidos.

El 7 de octubre de 2001, menos de un mes después de los atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos , la aviación estadounidense comenzó a bombardear Afganistán, después del rechazo del régimen talibán de entregar al jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden.

Apenas unas semanas les demoró a la coalición occidental derrocar al régimen talibán del gobierno. Pero Estados Unidos —motor de la fuerza de la OTAN— se vio rápidamente ocupado en la invasión de Irak. Esto le dejó terreno libre a los talibanes, refugiados en Pakistán, para reconstituirse.

Diez años después, esta guerra, una de las más largas de la historia estadounidense, se fue transformando en un problema cada vez más sangriento.

La OTAN, que tiene previsto retirar sus tropas de combate del país de aquí a fines de 2014, sigue buscando una salida honorable de este conflicto que, según la Universidad de Brown, ha provocado 34.000 muertos y en el que solo EE.UU. gastó al menos US$ 444.000 millones.

Los responsables afganos anunciaron un refuerzo de las medidas de seguridad en la capital Kabul, recientemente blanco de varios ataques rebeldes que pusieron de manifiesto la fragilidad del gobierno, sostenido por 140.000 soldados de la OTAN.

Ayer, en Kabul, unos 200 manifestantes reclamaron la salida de la OTAN y denunciaron las víctimas civiles de sus operaciones que alimentan el rencor de la población y nutren la insurrección.

¿RETORNO AL PODER? La retirada occidental en 2014 abre la posibilidad de un retorno de los talibanes al poder, perspectiva inquietante para aquellos afganos que sacaron provecho de esta década de apertura, sobre todo los habitantes urbanos.

"La gente tiene acceso a todo lo que quiere, lo que no era el caso bajo los talibanes", explicó Hafizullah Ahmadi, un traductor de 33 años.

Pero la población, cansada de la violencia, reclama también y antes que nada la paz, que pocos imaginan pueda ser posible sin un acuerdo con los talibanes vistos como una fuerza, o sin una retirada occidental.

En septiembre, el ex presidente Burhanuddin Rabbani, encargado de negociar la paz con los talibanes, fue asesinado en Kabul. Su muerte hizo alejarse las ya hipotéticas perspectivas de paz a corto plazo, con los rebeldes que rechazan negociar con el gobierno mientras los soldados extranjeros no hayan dejado el país.

En base a AFP

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