DIEGO FERREIRA
El gobierno del FA le trajo varias conquistas y un problema al Pit-Cnt. La cercanía con el Ejecutivo despierta críticas de los radicales que acusan a la dirección sindical de "jugar con dos camisetas". El choque complica la lista única para el XI Congreso.
La interna sindical arde por el XI Congreso que comienza formalmente en esta jornada.
Si bien las corrientes de opinión no resignan la posibilidad de armar una lista de consenso para integrar los órganos de dirección del Pit-Cnt, esa alternativa aparece cada vez más difusa por el choque entre las agrupaciones que conviven en la central obrera. Articulación (afín al gobierno), el Partido Comunista (PCU) y sindicatos masivos como COFE ya aprontan sus listas por si la plancha de acuerdo -refrendada casi sin matices en los últimos diez años- fracasa. El último Congreso con elección de autoridades se dio en 1997.
En tiempos de Congreso, las diferencias se multiplican o al menos quedan en evidencia ante el intento de los dirigentes y de las corrientes de opinión por marcar un perfil que los distinga de un eventual competidor en las urnas.
La composición de la Mesa Representativa y el Secretariado del Pit-Cnt, y el vínculo entre la central obrera y los gobiernos de izquierda, enfrentan a las corrientes mayoritarias (PCU y Articulación) y a los sectores opositores a la dirección sindical, a la que acusan de haber perdido su independencia.
"No hay una claridad en la dirección sindical para defender con contundencia los planteos que muchas veces desde el Ejecutivo violentan los derechos de los trabajadores", cuestionó José Lorenzo López, secretario general de COFE.
El sindicalista considera que "cuando los planteos van en contra de los trabajadores hay que enfrentarlos con dureza, más allá de que el gobierno sea progresista".
Por eso criticó a los sindicalistas "cercanos al gobierno y que operan desde lo sindical para defender" ciertos intereses partidarios.
"No tengo la capacidad de poder jugar con dos camisetas y en determinado momento defender los intereses del gobierno y después venir al movimiento sindical y defender los intereses de los trabajadores", fustigó López.
Las mayorías defienden y explican su relación con la gestión del Frente Amplio (FA).
"La independencia no es indiferencia", sostuvo el coordinador del Pit-Cnt Fernando Pereira (Articulación).
El dirigente explicó que la definición de "autonomía de los partidos y el Estado" que acompaña al Pit-Cnt desde su origen, no implica olvidar las conquistas alcanzadas en estos años de gobierno de izquierda.
Así, la aprobación de "más de 20 leyes laborales", la recuperación salarial después de la crisis de 2002 y el crecimiento del movimiento sindical a más de 330.000 afiliados, figuran en el haber del Pit-Cnt en su relación con el gobierno.
El balance es positivo a pesar de puntos "oscuros" como una redistribución de la riqueza aún insuficiente y los 800 mil trabajadores que ganan menos de $ 10.000. Desde el Pit-Cnt también critican la actitud del gobierno por desconocer la ley de Negociación Colectiva y la falta de discusión con los trabajadores en torno a la reforma de AFE y la ley de Participación Público-Privada (PPP).
Las divergencias desembocaron en movilizaciones y una "enorme conflictividad", aclaró Pereira. No obstante, "de ninguna manera estamos dispuestos a pensar que este gobierno es similar a los que tuvimos en los 90", aclaró.
Para Juan Castillo (PCU), también coordinador del Pit-Cnt, la relación entre la central sindical y el gobierno debería "mantenerse igual" que ahora.
Los sectores disidentes exigen un cambio. "Tiene que haber una ruptura con el gobierno y (el Pit-Cnt) debería declararse independiente de la política de gobierno, porque va en contra de las reivindicaciones generales de los trabajadores y de las reivindicaciones nacionales y populares", reclamó Álvaro Soto, dirigente de Adeom.
No cambiar esa postura sería hacer "seguidismo" de la política del gobierno a favor de "las patronales", agregó Soto.
Castillo rechazó "las visiones oportunistas que aparecen a las puertas del Congreso" y que ponen al Pit-Cnt yendo "atrás del gobierno".
No es casual que las críticas al gobierno provengan de gremios públicos.
A los encontronazos por la ley de Negociación Colectiva y la Rendición de Cuentas, se suman las quejas por la prohibición a los sindicatos de ocupar las dependencias públicas, a diferencia de lo que ocurre en las empresas privadas.
López sumó un argumento más: los "ataques permanentes" del presidente José Mujica a los funcionarios públicos, a los que ha ubicado "como el eje de todos los males".
Las diferencias de enfoque llevan a que, de no prosperar la plancha única, COFE y Adeom no se unan con Articulación o el PCU, y lancen sus propias listas al Congreso.
Más afiliados con el FA
El XI Congreso, que comienza hoy, encuentra al Pit-Cnt con una amplia masa social, integrada por 330 mil trabajadores (30% de la población económicamente activa). La llegada de la izquierda al gobierno revitalizó la presencia y el poder de los sindicatos y del propio Pit-Cnt, luego de un período de parálisis y debilitamiento de la herramienta gremial, reflejada en una magra afiliación.
Entre 1990 y 1996, el Pit-Cnt pasó de tener 230.000 cotizantes a poco más de 140.000.
A partir de 2005, la aprobación de leyes laborales que fortalecieron la práctica sindical permitió que la afiliación a los gremios creciera exponencialmente. Así, el Pit-Cnt creció de 110.000 trabajadores en 2003 a unos 140.000 en 2006. Ese año, el Pit-Cnt realizó su IX Congreso, el primero con Tabaré Vázquez como presidente de la República.
Para el X Congreso (2008) el total de afiliados había aumentado a 180.000. Hoy, la cifra alcanza los 330.000.
En estos años también se multiplicó la organización sindical. Según el Pit-Cnt, desde 2005 aparecieron 630 nuevos sindicatos de base.