WASHINGTON | La muerte en Yemen de un clérigo nacido en Estados Unidos pone de relieve una cruda realidad para el presidente Barack Obama, en busca de su reelección: Pese a una serie de éxitos contra el terrorismo y una alta calificación por parte de la opinión pública sobre su política exterior, es improbable que eso le ayude a seguir en la Casa Blanca.
Obama ha recibido elogios por las operaciones que han matado a líderes terroristas, sobre todo la que eliminó en mayo a Osama bin Laden y la que abatió a Anwar al-Awlaki el viernes. Obama también puede sacar pecho por otra serie de logros: ayudar a los rebeldes libios que derrocaron a Muamar Gadafi, apoyar otros levantamientos democráticos en el mundo árabe, reducir la intensidad de las guerras en Irak y Afganistán y negociar un nuevo tratado de reducción de armas nucleares con Rusia.
Sin embargo, salvo acontecimientos imprevistos, el índice persistentemente alto de desempleo y las turbulencias en los mercados financieros significan que las personas están mucho más propensas a votar en noviembre de 2012 con la economía como la principal preocupación.
De hecho, el índice de aprobación de Obama en la lucha contra el terrorismo es más alto que en cualquier otra cuestión, de acuerdo con una encuesta de Associated Press-GfK realizada a finales de agosto. El sondeo mostró que el 60% de los encuestados aprueba su manejo del terrorismo mientras únicamente el 36% aprobó su manejo de la economía, un mínimo histórico para Obama.
El índice de aprobación general del gobierno también cayó a un mínimo histórico en la encuesta: 46%. AP