La huerta de Dios

Luciano Álvarez

Tibhirine es un pueblo de 800 habitantes, a 100 kilómetros al sur de Argel, a 985 m de altura. A pesar de la dureza de los inviernos, Tibhirine -"huerta" en la lengua berbére- es una tierra fértil y bien regada, que hace honor a su nombre.

Hasta 1993, el viajero podría sentirse amablemente transportado hasta el siglo XII. En un monasterio cisterciense, nueve monjes vivían como en tiempos de Bernardo de Clairvaux, fieles al principio benedictino de "ora et labora".

Nuestra Señora del Atlas es una construcción amplia y austera, construida en 1876 por un colono británico, cabeza de una propiedad de 375 hectáreas. Los cistercienses la compraron en 1938 y llegó a albergar unos treinta monjes. Luego de la independencia de Argelia y la terrible guerra que la prologó, sobrevivió precariamente. En 1976 el gobierno nacionalizó las tierras y la propiedad quedó limitada a siete hectáreas. Sin embargo, a mediados de los 80 había podido consolidarse un pequeño grupo de 9 monjes.

Amedée, nacido en 1929 en Argel, era uno de los más antiguos residentes. Llegó un 19 septiembre de 1964 en un viejo Citroen 2 CV. Junto con él iba Jean-Pierre, hijo de una familia obrera de la Lorena. "Aquellos fueron años difíciles", recordaría Amedée, "marcados por el rechazo a los antiguos colonizadores. Cada fiesta cristiana o musulmana marcaba la brecha que nos separaba. No teníamos nada que ver unos con los otros."

Con el tiempo se fue cerrando. Uno de los artífices fue Luc, nacido como Paul Dochier en 1914. Era el mayor del grupo y tenía detrás una vida azarosa: hizo la II Guerra Mundial como médico, hasta que se ofreció para sustituir a un padre de familia que debía ser enviado a un campo de trabajo en Alemania. Vivía en Argelia desde 1947 y sufrió las vicisitudes de la guerra de la independencia, incluso había sido secuestrado en 1959 por un comando del FLN (Front de Libération Nationale). Pasó cincuenta años en Tibhirine atendiendo la policlínica gratuita. Estaba en pie desde la 1 de la madrugada; a las 7 comenzaba a atender pacientes, hasta que fuera necesario, nunca menos de ochenta por día. Sufría de frecuentes ataques de asma que con frecuencia le obligaban a dormir sentado pero, no obstante se las arreglaba para experimentar su gusto por la cocina y usar el escaso tiempo dedicado a las conversaciones para amenizarlas con un humor amablemente sarcástico. Pasados los ochenta años, le gustaba repetir, con Edith Piaf "Je ne regrette rien" (No me arrepiento de nada). Planeaba morir bebiendo una copa de champagne mientras un hermano le leería la parábola del hijo pródigo.

Christophe Lebreton era el más joven; nació en 1950. Llegó a Argelia como objetor de conciencia, sustituyendo el servicio militar por el trabajo de cooperante con niños minusválidos. Se quedó y llegó al monasterio en 1987. Guitarrista y poeta, llevaba, meticulosamente, un diario. Pero, hijo de campesinos, al fin, su tarea principal es manejar la producción agrícola y los 2500 árboles frutales que generan el sustento del monasterio.

El resto de los monjes está entre los 40 y 50 años. Michel inició su vida religiosa entre los más desvalidos y tuvo militancia sindical en Marsella, París y Lyon. Es un hombre callado y trabajador, se encarga de la cocina y trabaja en la huerta. Celestin y Paul habían pasado por la terrible experiencia de la guerra de Argelia. El primero como enfermero, el segundo como oficial paracaidista. Uno, de salud frágil, es un músico dotado, el otro, hijo de herrero, se da maña para reparar cualquier cosa.

Christian de Chergé, nacido en una familia aristocrática, también hizo el servicio militar durante la guerra. Es el prior, desde 1984 y fue el artífice del renacimiento de Nuestra Señora del Atlas. Hombre de sólida formación teológica, miembro del grupo Ribt es-Salm (lazos de paz), estaba fuertemente implicado en el diálogo interreligioso, hablaba el árabe y conocía muy bien la cultura musulmana.

La gente de Tibhirine, modesta y religiosa, abrió su corazón a la comunidad monacal. No discuten de teología sino que aprenden a orar juntos. Christian recordaba que un amigo musulmán le decía que los cristianos pueden ser caritativos, serviciales, pero que nunca los ve rezar, que los cristianos no saben rezar.

"Ellos nos decían -recuerda Amedée- que nuestra relación era como una escalera de dos hojas, las patas en la tierra, la cumbre en el cielo. Nosotros subimos por un lado, ellos por otro.[…] Cuando más nos acercamos a Dios, más cerca estamos unos de los otros y cuanto más cerca estamos unos de otros, más cerca estamos de Dios".

A fines de los 80 la situación política entró en un espiral de crisis y violencia. Por un lado el régimen socialista de partido único, por el otro los islamistas como el Ejército Islámico de Salvación o su rival el Grupo Islámico Armado (GIA). El 14 de diciembre de 1993, doce cristianos croatas que trabajaban a cuatro kilómetros del monasterio, fueron degollados por miembros del GIA. El mismo grupo irrumpió en el convento durante la noche de Navidad exigiendo dinero, medicamentos y llevarse a Luc para que atienda a sus heridos.

Christian, con gran presencia de espíritu, logra calmarlos y les asegura que no le negarán asistencia a un herido, pero deben traerlo hasta allí.

La comunidad discute la situación. Unos creen que hay que irse, mientras sea posible. El prior argumenta en sentido opuesto: "Estamos obligados a permanecer, pequeños y dependientes, sin ninguna toma de postura sobre la evolución del país". Christophe, el más joven le apoya: "Quizá no baste decir que nosotros no debemos elegir entre el poder y los terroristas. En realidad, nosotros hacemos concretamente una elección diaria de aquellos que Jean-Pierre llama la gente común (le petit peuple) en medio de la inseguridad y el gran desconcierto que atraviesa el país".

El proceso de discernimiento y la peripecia de los monjes de Tibhirine entre 1993 y 1996 es el tema de la película "De dioses y hombres" (2010), que actualmente se exhibe en la cartelera montevideana.

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