No muy brillante

Proteccionismo" suele ser un término peyorativo en el comercio internacional. Cuando un país se protege, perjudica a otros. El comercio tiene su matiz bélico.

Este gobierno de Brasil marca una impronta proteccionista que desde otro ángulo se ve como un recurso para estar atentos a la gravitación en el mercado de compradores fuertes. El ministro Mantega, palabra más o menos, dijo que un país serio tenía el deber de defender a quienes invertían en él, de una competencia de aventureros. Habló en términos generales.

Brasil tiene acuerdos bilaterales en el marco de Tratados internacionales-Mercosur- con otros países. El comercio automotriz, como el de el azúcar, están por fuera del acuerdo Mercosur. Se ha dicho que a las exportaciones de automotores desde Uruguay no les aplicarían el Impuesto a los Productos Industrializados (IPI) ahora aumentado a 30%, pero a condición de que los componentes incorporados a los vehículos de origen no regional superen el 65%, en lugar del anterior 50%. En Brasil se investigan algunas exportaciones desde aquí, que le merecen dudas. Luego de resolver la aplicación del impuesto, una delegación uruguaya viajó precipitadamente y dicen que el problema estaría solucionado antes del tiempo que insuma dilucidar algunas cuestiones jurídicas procesales. Pero no hay almuerzo gratis. En contrapartida, Uruguay "será beneficiado" con la reducción del IPI "del que trata la Medida Provisoria 540" y apoyará la aprobación de un mecanismo que autorice a los Estados Partes del Mercosur a adoptar elevaciones arancelarias consensuadas por hasta 100 códigos de la NCM. Aumentar de 200 a 300 las posiciones excluidas por el Tratado. Menos y peor Mercosur.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar