Buenos Aires | La investigación por el crimen de Candela Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada en Argentina, tuvo un avance importante ayer. Detuvieron al presunto autor intelectual del crimen: se trata de un hombre llamado Héctor Moreira.
Con este detenido, se refuerza la hipótesis de la muerte por venganza a la familia. El detenido tendría antecedentes por varios hechos de piratería del asfalto y por narcotráfico.
El padre de la niña -que está en prisión- y el uruguayo Hugo Bermúdez (detenido luego que un testigo apuntara a él como presunto autor material del crimen), también pertenecían a bandas de piratas del asfalto. Las autoridades no especificaron si todos los delincuentes trabajaban juntos.
Candela Rodríguez fue secuestrada durante el feriado del 22 de agosto a pocos metros de la vereda de su casa por desconocidos cuando se dirigía a un grupo de scouts. Diez días después de la búsqueda que su madre movilizó a través de los medios de comunicación, la niña fue hallada muerta en una bolsa de nylon que había sido arrojada a unas veinte cuadras de su casa.
La madre. "Seguramente ella les conocía las caras y por eso la mataron", aseguró Carola Labrador, la mamá de Candela, al ser consultada sobre las razones que pueden haber impulsado a los asesinos a matar a la niña.
Con el dolor aún vigente, pero con una actitud más reflexiva al hablar, se mostró ayer durante una entrevista televisiva en la que manifestó haber buscado refugio en su entorno familiar apenas se enteró del destino que había sufrido la pequeña. "No quise escaparme. Quise llorar a mi hija sola, con mis otros hijos, mi mamá, mi abuela", reconoció.
Días previos a que se cumpla un mes del brutal hallazgo, la mujer insistió en desligar a marido y a su familia de esta tragedia. Reiteró que trabaja en una cooperativa, donde vende tortas, y sostuvo firmemente que "nada tiene que ver con la droga" ella ni su marido.
"No me la van a devolver, pero voy a estar tranquila cuando termine el proceso y se sepa quién y porqué la mató", expresó. Y sostuvo que "la pesadilla" que comenzó el día en que se enteró de la muerte "no va a terminar nunca". La Nación/GDA