En determinado momento los montevideanos empezamos a tener la sensación de que la decadencia que durante años estuvo percibiéndose en el barrio Ciudad Vieja, no solo se había frenado sino que se había revertido. Sitios patrimoniales cada vez más visitados por turistas nacionales y extranjeros, múltiples restaurantes y bares abriendo sus puertas y anticuarios y feriantes brindando un panorama simpático.
Pero lamentablemente, ahora nos enteramos que sigue existiendo otra cara del casco viejo. Comerciantes y vecinos de la zona acaban de denunciar al menos seis bocas de pasta base que operan allí e informaron que son asaltados continuamente por una banda de medio centenar de delincuentes. Los afectados se reunieron con el comisario de la Seccional 1ª y representantes del Ministerio del Interior.
El resultado del encuentro no fue prometedor. Un vecino dijo sobre las bocas de pasta base: "la respuesta de los representantes del Ministerio del Interior fue que no las cierran porque por cada una que se desarma, aparece una nueva. Nosotros lo que les pedimos fue que las cerraran y si aparecía una nueva ¡que la volvieran a cerrar!" Otro afirmó: "después de las ocho de la noche esto queda desprotegido". Agregó que al anochecer, cuando se va la policía turística, "esto queda en manos de las banditas que se apoderan de la zona y de nuestra seguridad". Como dijo un empresario: "la Policía pasa 15 años buscando a los peces gordos y mientras tanto la majuga no nos deja trabajar".
Esperemos que las fuerzas del orden reaccionen más vigorosamente frente al delito que asuela a la parte más antigua de la ciudad. Que la ayuden a vivir plenamente su renacimiento.