PAULA BARQUET
Un nuevo episodio de violencia se registró en el sistema de salud el miércoles, reavivando los reclamos por más seguridad en los hospitales. Esta vez fue en la Emergencia del Maciel. Una médica fue golpeada por un paciente con drogadicción.
El paciente había sido captado en la vía pública en estado de intoxicación y depresión por consumo de pasta base, según dijo a El País el secretario general del Sindicato Médico (SMU), Martín Odriozola.
En un momento de excitación, el paciente le pegó una trompada a la médica que le estaba intentando explicar de buen modo porqué debían extraerle sangre. Un enfermero que intentó defender a la profesional también fue golpeado.
La médica, cuyo nombre pidió mantener en reserva, sufrió un traumatismo facial importante que le provocó desplazamiento del tabique nasal y quizá le implique una cirugía menor. Con todo, Odriozola destacó que la médica está en su casa y "está bien".
A raíz de este hecho, los médicos residentes y jefes de guardia de la Emergencia redactaron una carta dirigida a las autoridades del hospital, a ASSE, al SMU y a la opinión pública en general, en la que expresan su preocupación por la falta de seguridad en el centro.
"Queremos destacar que en el momento de la agresión el área de Emergencia del hospital no contaba con seguridad policial y/o privada de ningún tipo", plantean en el documento al que accedió El País.
"Desgraciadamente, lo ocurrido no se trata de un hecho aislado. Los médicos y el personal no médico de la Emergencia del Hospital Maciel estamos expuestos continuamente a actos de violencia, tanto física como verbal", resaltan los empleados. Agregan que aunque esa realidad ha sido denunciada varias veces ante las autoridades del hospital, el reclamo no ha tenido respuesta.
En definitiva, afirman que la presencia policial en el servicio de Emergencia "es una necesidad impostergable". "Solicitamos que en forma urgente e inmediata se implemente un sistema de guardia de seguridad permanente", ya que "la Emergencia exige como mínimo la existencia de garantías de seguridad del personal, del paciente y sus acompañantes".
Los médicos recuerdan en la carta la muerte del auxiliar de enfermería Miguel Martínez -nombre que lleva la Emergencia en forma de homenaje-, asesinado en 1997 mientras atendía a un recluso. "La gravedad de la situación es evidente y (esto) nos lo recuerda en forma permanente", alegan.
El País intentó comunicarse con el director del centro, Raúl Gabus, pero no pudo ser localizado. Según se pudo saber, en el momento de la agresión se produjo un gran desorden en la Emergencia y no había un guardia de seguridad en el área que pudiera controlarlo.
INSEGURIDAD. Odriozola explicó que el SMU no incluye este episodio "formalmente en las agresiones al equipo de salud", porque no se trató de un acto consciente o deliberado.
El último caso conocido ocurrió a fines de agosto y tuvo por protagonista a un médico del Hospital de Florida. Fue brutalmente golpeado por los familiares de un paciente en estado terminal, luego de que el profesional les comunicara las malas noticias.
Entonces el SMU y la Federación Médica del Interior repudiaron fuertemente el hecho. El sindicato informó que en con esa se sumaban 20 denuncias por agresión a médicos en lo que iba del año, y se habían registrado unas 90 desde 2009.
Tras la agresión al profesional de Florida, el SMU se reunió entonces con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Los médicos le plantearon que necesitaban apoyo policial en los hospitales y ambulancias, y Bonomi quedó en volver a citarlos para hacerles una devolución y aportar soluciones. Ese encuentro no sucedió, y los galenos aprovecharán la situación dada en el Maciel para reclamar una nueva reunión.
"Enmarcamos este hecho en la inseguridad global y en la falta de seguridad del hospital, porque si bien no tenemos al Maciel registrado como uno de los más inseguros, acá quedó en evidencia que estaba totalmente indefenso", consideró Odriozola.
Resistencia a plegarse al paro
En asamblea general, unos 50 funcionarios no médicos del Hospital Maciel discutieron ayer si acatar o no el paro convocado por la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) a partir del 28 de septiembre.
La Comisión Interna -sindicato de base del hospital- ratificó su adherencia a la medida gremial, mientras parte de los asistentes expresaron sus dudas y resistencias. El más explícito fue el personal de la policlínica, que en masa manifestó que no detendrá sus actividades. Los del block quirúrgico insinuaron la misma intención a través de una intermediaria.
Según fuentes que asistieron a la asamblea, los voceros de la policlínica fueron tajantes en su decisión de no plegarse al paro. La principal razón que esgrimieron fue que no se sienten representados por la agrupación que conduce la FFSP, liderada por Beatriz Fajián, Alfredo Silva y Pablo Cabrera. Cuestionaron los cargos que la cúpula sindical ha otorgado a sus allegados y los "verticalazos" dados desde allí, dentro de los que incluyen esta huelga.
La policlínica atenderá a los pacientes que lleguen con orden médica y solo se podrá acceder por la puerta lateral, ya que la principal estará cerrada.
Varias fuentes consultadas coincidieron en que gran parte del personal no está de acuerdo con el paro, pero no lo hará público. Se espera que el 90% de los funcionarios marquen tarjeta y trabajen a reglamento, y que solo una minoría acate verdaderamente la orden gremial.
El paro comenzará el 28 de septiembre con una marcha al Palacio Legislativo. Se extenderá por tiempo indeterminado a nivel nacional hasta el 12 de octubre, cuando en plenario se arme un cronograma de ocupaciones a los centros.