Impreciso conteo de gente en la calle

Censos 2011. Faltaron voluntarios y la noche agradable conspiró contra la iniciativa de relevar a las personas en situación de calle Indigentes que no estaban durmiendo no fueron contados

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RAÚL MERNIES Y JOSÉ LUIS AGUIAR

El conteo de personas en situación de calle realizado en la madrugada del viernes enfrentó un contratiempo muy particular: el buen tiempo. Dos periodistas de El País trabajaron como voluntarios en el operativo.

Las personas en situación de calle fueron "contadas" el viernes en la madrugada, aunque la temperatura agradable registrada durante la noche hizo que muchos de los potenciales censados estuvieran deambulando, lo que impidió que fueran registrados en las planillas, ya que la condición excluyente para incluirlos era que estuvieran "pernoctando" en la calle.

Aunque estaba previsto contar con 300 voluntarios para la tarea, la responsable de Comunicación del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Sandra Moresino, afirmó que unos 180 voluntarios caminaron por Montevideo desde las 22.30 horas del jueves hasta la madrugada del viernes.

Las tareas se extenderían hasta las 6 de la mañana, según las estimaciones previas, pero en los hechos sobre las 3.30 casi todos los grupos habían finalizado sus recorridas.

Algunos equipos de voluntarios, incluso, realizaron trabajo doble, ya que una vez que terminaron de relevar la zona asignada, se les encargó una segunda que había quedado vacante ante la deserción de decenas voluntarios que, incluso, habían hecho un cursillo preparatorio. Los grupos se formaron rápido y, tras firmar el contrato que establecía que la tarea de voluntariado no generaba ningún vínculo con el Estado, uno de los supervisores dijo: "A las zonas más complicadas vamos a mandar dos varones y a las menos complicadas van dos mujeres".

Pasó lista y repartió los chalecos y mapas a los censistas reunidos en la Seccional 3ª, en la calle Paysandú, para que estuvieran identificados al momento de la tarea. "¿Tienen saldo en sus celulares? Porque si les pasa algo nos llaman", dijo.

En Montevideo el operativo se inició desde seis bases diferentes, instaladas en las seccionales policiales segunda, tercera, cuarta, quinta y décima (Pocitos), y el local central del Mides, en 18 de Julio y Vázquez.

El equipo de periodistas de El País fue uno de los que registró dos zonas por falta de voluntarios. En la primera, en las calles La Paz, Paraguay y Guatemala, los alrededores de la vieja estación de AFE, entre las 22.35 y las 23.45 hubo solamente dos "avistamientos".

El primero fue un hombre presumiblemente mayor de 55 que dormía en un colchón en una pequeña plaza lindera a la rambla portuaria. El segundo un grupo de tres hombres, un joven y dos adultos, que estaban instalados al abrigo de las columnas de la entrada de la vieja estación.

La segunda zona, bastante más grande y más céntrica que la primera, incluyó las siete manzanas comprendidas entre las calles Galicia, Ejido, Paysandú y Avenida del Libertador. En más de dos horas de recorrida no hubo ningún avistamiento en la zona y la única cuota diferente la puso una gran rata que caminaba tranquila dentro de una vidriera de un comercio de venta de juguetes.

De regreso a la base tras siete manzanas, cabizbajos por no encontrar nada, a tres o cuatro metros de la puerta de la Seccional 3ª los dos voluntarios de El País divisaron un gran bulto sobre la vereda. Entre frazadas y cartones, en uno de los extremos lograba verse un par de pies, calzados con championes negros.

Ese caso, con características típicas de las personas en situación de calle, quedaría registrado en el conteo nocturno con la clave "1-1-99-99", lo que significa "un avistamiento de persona sola de la que se desconoce sexo y edad".

Con entusiasmo, los dos censistas tomaron su planilla y su mapa y se dispusieron a registrar el avistamiento, pero para su descontento notaron que no podían censarlo, según el reglamento: estaba justo en la vereda opuesta de la calle Paysandú, fuera de su zona.

CERO CONTACTO. Todos los voluntarios que se inscribieron para participar del denominado "Operativo especial de conteo de personas en situación de calle" realizaron un curso de una hora en el que se les explicó la metodología de trabajo y se establecieron los criterios a utilizar durante la noche.

El aspecto más importante que se resaltó en dicho curso fue que durante la noche no podía ni debía existir ningún tipo de contacto entre el censista y el censado.

"Durante el conteo no se tomará contacto con las personas en situación de calle ni se les preguntará directamente", se leía en el instructivo entregado a los voluntarios.

Para lograr esto sin problemas, se dejó en claro que lo que se iba a contar eran "personas en situación de calle", lo que se definió como "aquellas que se hallen pernoctando en lugares públicos o privados sin contar con una infraestructura tal que pueda ser caracterizada como vivienda.

Ante las dudas, se aclaró que "se considera una vivienda a cualquier recinto, separado e independiente, construido o adaptado para el albergue de personas. Supone al menos paredes y techos que otorguen cierta privacidad, permitan albergar pertenencias y genere una situación relativamente estable".

Para este conteo no se consideró tampoco en "situación de calle" a personas que se encontraran circulando por la vía pública, a pesar de verlos caminando con un colchón, ropas o lo que sea, sobre sus hombros.

Tampoco si se encontraban pernoctando en una vivienda precaria o ruinosa en un terreno baldío.

"Esos serán censados en otro operativo, que hará foco en los asentamientos", explicó el responsable de Mides.

La metodología del "censo callejero" consistió en el conteo de personas en la calle y registro de las principales características mediante inspección visual en porciones territoriales exactas, en un momento determinado del tiempo.

Los voluntarios debieron estimar sexo (1= Masculino, 2= Femenino, 99= No determinado), y edad de las personas (1 = Niño de hasta 14 años, 2= joven entre 15 y 29 años, 3= adulto de entre 30 y 54 años, 4= adulto de entre 55 y 64 años, 5= adulto mayor a 65 años, y 99= No determinado), y localizarlas en el mapa indicando la calle del avistamiento, las esquinas y el "geocódigo" de la manzana.

El relevamiento se hizo mediante grupos de dos y tres personas, en simultáneo en todas las zonas y durante la madrugada, con el fin de disminuir la posibilidad de los traslados de las personas.

Los voluntarios registraron las calles de todas las capitales departamentales del país y las localidades con más de 20.000 habitantes.

Además, esta fue la primera vez que, en el marco de los censos nacionales, se toma en cuenta a esta población.

Una hora después del comienzo del censo, una pareja de chicas regresó al punto de salida sin ninguna anotación en la planilla. "No vimos a nadie", dijeron decepcionadas.

El supervisor miró el mapa de la zona que les había tocado y les preguntó: "¿se animan a esperar un rato e ir otra vez? Es una zona en la que tenemos muchas denuncias, pero como es muy temprano y está lindo, seguramente las personas en situación de calle todavía están dando vueltas".

Las chicas, resignadas, aceptaron repetir el recorrido entrada la madrugada.

En la noche, los voluntarios se identificaron con chalecos del Instituto Nacional de Estadísticas, y en lugar de un dispositivo electrónico trabajaron con una planilla y un mapa de la zona asignada, por la que circularon en procura de lograr los "avistamientos".

MUCHA LUZ. Además de la agradable temperatura, el otro detalle que impidió avistamientos por parte de los voluntarios fue el buen nivel de iluminación que tienen algunas zonas.

En casi todos los casos los avistamientos se hicieron efectivos en zonas oscuras, rincones y plazas sin luces, por lo que las zonas urbanas más iluminadas no son los lugares preferidos de las personas en situación de calle.

Otra de las órdenes específicas que recibieron los censistas voluntarios fue la de "no hablar con la prensa".

Varios móviles de diferentes canales de televisión recorrían las calles y hasta detenían a los censistas para pedirles permiso para tomar unas imágenes o simular una situación de censo.

Datos del plan invierno 2011

El año pasado el Ministerio de Desarrollo Social había realizado un conteo de la población que vive en situación de calle, en el que habían sido registrados 580 indigentes.

Entre junio y agosto de este año, según el Mides, el 15% de las personas en situación de calle atendidas eran menores de 18.

El 40% tenía entre 18 y 35 años, mientras que un 35% estaba entre los 36 y 61 años. Solo un 10% se encontraba en la franja de 62 años para adelante.

Según los mismos datos, aproximadamente el 85% de la población en esa situación consume sustancias "psicoactivas" (alcohol y drogas) de forma problemática.

Alrededor del 60% de los asistidos consume alcohol, mientras un 25% ingiere pasta base, y un 10% marihuana. En menor medida comprobaron el consumo de cocaína y solventes.

El Programa de Atención a las Personas en Situación de Calle (PASC) tiene por objetivo, además de brindar los servicios básicos de cama, alimentación, higiene y lavadero, "una atención integral y técnica que considera todos los aspectos de la población" en situación de calle. "Asimismo, promueve la integración social y articula con otros programas que potencian el pleno ejercicio de los derechos de cada uno", expresó en su momento el subsecretario de Desarrollo Social, Lauro Meléndez.

Censo en refugios

Paralelamente al censo callejero -donde los voluntarios tomaron nota "a ojo" debido a que tenían prohibido hacer preguntas a la población en situación de calle- se realizó otro en los refugios, donde allí sí se los abordó. En el lugar se les preguntó por su nombre, edad, fecha de nacimiento, sexo, y hasta nivel educativo, que incluía también los años aprobados en escuela o liceo.

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