Pese a la alerta, se efectuarán los homenajes a las víctimas

Amenaza terrorista. Obama visitará la Zona Cero de Nueva York y luego dará un mensaje desde Washington Presidente pondrá énfasis en cómo cambió la vida de las familias de las víctimas | En la década arrestaron a 120 mil sospechosos

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WASHINGTON

NEWSWEEK, AFP Y ANSA

Mañana van a hacer 10 años que Ann Mac Rae y su marido, Cameron, perdieron a su hija Catherine. Ella trabajaba como analista financiera en el piso 93 de la Torre norte del Word Trade Center. Fue una de las casi 3.000 víctimas mortales.

El presidente Barack Obama convocará mañana a la fortaleza nacional y recordará a familias como la de Catherine cuando dé su discurso principal en las conmemoraciones del décimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 que pasmaron a Estados Unidos.

Obama honrará a las víctimas en cada uno de los sitios donde casi 3.000 personas perdieron en la vida en los ataques -primero en la zona cero en la parte sur de Manhattan, luego en Pensilvania y en el Pentágono-. Sin embargo, su único mensaje a la nación será en la noche, con una duración aproximada de 15 minutos en un acto en el Centro Kennedy en Washington.

El mensaje del presidente destacaría que el carácter de Estados Unidos es más fuerte que el golpe de Al Qaeda o cualquier otra amenaza al país, dijo ayer Ben Rhodes, un asesor en seguridad nacional.

El presidente también pondrá énfasis en la forma en que el 11 de septiembre ha cambiado a las familias afectadas y a las fuerzas militares que han servido al país desde ese día. Ha sido un período en que más de 6.000 miembros han muerto y 45.000 han sido heridos en las guerras en Afganistán e Irak.

"Esto es algo que tiene un precio extraordinario en los estadounidenses individualmente, y es algo que no podemos perder entre los amplios debates que este país ha tenido", dijo Rhodes, que maneja las comunicaciones estratégicas para el Consejo Nacional de Seguridad y ha estado involucrado en darle forma a los comentarios de Obama del domingo.

"Ha habido familias que han tenido que reconstruir sus vidas. Hay soldados que han tenido que servir. En buena medida, ahí va a estar el enfoque", agregó.

El 11-S cuatro aviones fueron secuestrados por terroristas. Dos de ellos se estrellaron primero en las torres del Centro de Comercio Mundial, que al poco tiempo colapsaron. Otro avión se estrelló en el Pentágono. Y un último avión, que se cree estaba destinado a la Casa Blanca o al Capitolio, cayó sobre un campo en Pensilvania. Sucedió así porque los pasajeros peleaban intentando evitar una tragedia que no terminara solo con sus vidas.

La Casa Blanca insiste en que Obama no tiene intención de cambiar sus planes en medio de una amenaza creíble, aunque sin confirmar, de un ataque de Al Qaeda en Nueva York o Washington en torno al aniversario.

Se tenía previsto realizar actividades en la Catedral Nacional, pero debido a un accidente con una grúa, se llevarán a cabo en el Kennedy Center. Diferentes artistas participarán del evento, que será transmitido por televisión.

Otra vida. Miles de familias intentaron rehacer su vida tras los ataques. En el caso de los padres de Catherine, estos fundaron la asociación The Cat MacRae Memorial Funds, que "busca mejorar la vida de los jóvenes". Con esta acción, pretender recordar la memoria de su hija.

Debra Burlingame, por su parte, es ahora un activista del 9/11. Ella es la hermana de Charles Frank III Burlingame, el piloto de American Airlines que manejaba el Vuelo 77. En la mañana del 11 de septiembre, terroristas secuestraron su avión. Fue el que se estrelló contra el Pentágono.

"Por lo menos sabíamos dónde estaba, en algún lugar de ese desastre en el Pentágono. No sabíamos lo que iba a volver en términos de restos, pero nosotros sabíamos dónde estaba. A día de hoy, cuando veo a personas que tienen volantes con las descripciones de los familiares de desaparecidos, con fotos de su boda, caras sonrientes, entiendo lo terrible que es para ellos", cuenta.

Cientos de médicos, enfermeros, bomberos y voluntarios participaron ese día en las tareas de rescate. Muchos de ellos, sin embargo, no lograron sobrevivir.

Coni Ann Carroll perdió a su marido Pete durante los rescates en las Torres. Él era un bombero asignado a la Compañía Squad 1 en Brooklyn y respondió temprano a los atentados contra el World Trade Center.

Ambos se conocieron tarde, pero Coni Ann estaba agradecida de que finalmente había encontrado el amor de su vida. Después de perder a su marido, pasó años de sufrimiento, tanto físicos como emocionales.

Pete no tenía pensado trabajar ese día. Cambió su turno con alguien en su estación de bomberos, con uno de sus mejores amigos. "Éramos muy buenos amigos con un bombero de la brigada y su esposa. Yo pensaba en salir a cenar con ellos después que murió mi marido, pero ni me miraban", dice.

Luego de tres años, el colega del bombero fallecido fue a visitar a la viuda: "Pete llegó a mí en un sueño, era tan real, y dijo: `Yo quiero que la tomes, quiero que la mires firmemente a los ojos y le digas que todo va a ser está bien`".

Ella no siente rencor contra él. "Estoy tan contenta de que finalmente se acercara a mí", dijo Carroll.

Familias batallan por los restos

Toneladas de cenizas, mezcladas con restos de muchas víctimas de los atentados, descansan todavía en el vertedero de basura de Fresh Kills, no lejos de Manhattan. Examinados en su momento para encontrar trazas de personas muertas en los ataques, los restos estuvieron en el centro de una dura y triste batalla legal con los familiares y un proyecto para construir allí un memorial. En 2005, 17 personas, en nombre de un millar de parientes de los muertos, presentaron una causa contra la municipalidad pidiendo el traslado de los restos a un cementerio. "¿Estamos dispuestos a abandonar cientos de restos humanos en un vertedero?", preguntó el representante de los familiares, Norman Siegel. Ansa

35.000 terroristas fueron a prisión

Ohio | Al menos 35.000 personas de todo el mundo han sido condenadas por terrorismo en la década que pasó desde los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos. Pero mientras que algunos colocaron bombas en hoteles o autobuses, otros fueron detenidos sólo por agitar carteles políticos o bloguear sobre alguna protesta.

En el primer recuento jamás hecho de los procesos relacionados con la lucha mundial contra el terrorismo, The Associated Press comprobó que hubo un importante aumento en los procesos judiciales por este delito bajo leyes nuevas o modificadas, aprobadas a menudo a insistencia y con fondos de Occidente. Antes de los ataques del 11 de septiembre, apenas unos pocos cientos de personas eran condenadas por terrorismo cada año.

La cantidad de condenas, combinada con casi 120.000 arrestos, demuestra la importancia que le están dando las sociedades a la lucha contra el terrorismo y cómo esa batalla se está librando principalmente en los tribunales.

Pero también revela que decenas de países están usando esa lucha como excusa para silenciar a la oposición y encarcelar a los rivales políticos.

El informe se valió de leyes que protegen la libertad de información en decenas de países, datos de los organismos policiales y cientos de entrevistas para identificar 119.044 arrestos bajo sospecha de terrorismo y 35.117 condenas en 66 países, que representan el 70% de la población mundial. Las cifras reales seguramente son más altas porque algunas naciones se negaron a suministrar información.

El recuento incluye 2.934 arrestos y 2.568 condenas en Estados Unidos, ocho veces más que las registradas en la década previa.

La investigación también mostró que más de la mitad de las condenas se produjeron en dos países que han sido acusados de apelar a leyes antiterroristas para combatir la oposición, Turquía y China.

Tan solo en Turquía hubo 12.897 condenas, un tercio del total. AP

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