A dos frentes

En el gobierno hay dos equipos que interactúan en la política económica con ideas distintas y hasta contradictorias. Los que queremos tener memoria -es que hay muchos para quienes ubicarlos en la verdad histórica no les resulta agradable porque lo sienten como una agresión- recordaremos cómo se gestó la fórmula presidencial del Frente Amplio. El candidato poco menos que cantado, digitado además por el comisario de la época, era Danilo Astori, que no contaba con las simpatías de los sectores radicales de izquierda, del MPP y sus aliados de siempre como el sector de Fernández Huidobro y algún otro. Pero más rechazo inspiraba en la órbita del Partido Comunista, los sindicatos y las bases. Y todos se juntaron para cerrarle el paso en el plenario, en donde se le hizo un espacio a una tercera candidatura, la del Dr. Carámbula, para complicarle más las cosas al preferido por Vázquez. Allí y en las internas después, Astori fue vapuleado electoralmente.

Electo como candidato presidencial, Mujica le propuso la Vicepresidencia y Astori antes de aceptar puso varias condiciones. Cuando Mujica, que se las rechazó todas, ya cansado, lo emplazó a aceptar bajo apercibimiento de ofrecerle la Vice a Daniel Martínez, Astori terminó aceptando sin reclamo. Era mejor que nada.

Después Mujica, se comprometió públicamente a entregarle a Astori el manejo de la política económica, reservando solo la Subsecretaría de Economía para un hombre de su confianza, el Ec. Buonomo. Eran los tiempos de encantamiento a empresarios extranjeros, especialmente argentinos, antes de asumir el mando, y en el discurso en la Asamblea General.

Pero el núcleo duro de comunistas, sindicatos y militancia radical chocó siempre con el equipo astorista, y terminó pasando la factura con el tembladeral del Frente producido por el fracaso de la iniciativa de la ley "interpretativa", que además fue estimulado ante toda la bancada frenteamplista por Mujica y por el propio Astori, que insólitamente la había apoyado en el Senado. Como se ve, en esta especie de juego permanente a las esquinitas políticas en donde todos se van corriendo de posición hasta que llega la orden de detenerse de golpe y así siempre queda uno descolocado, en el Frente Amplio puede pasar cualquier cosa. Y Mujica pagó esa factura con el proyecto de impuesto al agro, contradiciendo la certeza que transmitía a los empresarios cuando los exhortaba a venir a invertir al país con total tranquilidad. Ese giro a la izquierda del Presidente en materia de política económica y sus discrepancias con Astori son insalvables.

Pero además Mujica poco menos que institucionalizó "su" equipo económico, ubicado a su lado en la Torre Ejecutiva y liderado por el Ec. Frugoni, que no tiene empacho en anunciar que el Presidente trajo nuevas ideas a las de Astori y que ellos -la OPP- están para asesorarlo. Esta confesión es muy importante. Tenemos un doble centro de gravitación de políticas económicas que son el agua y el aceite. Quizá sea mejor publicitarlo, para que nadie nos acuse de incumplidores y que todos sepan que el rumbo de la nave puede tomar para cualquier lado en cualquier momento.

El gran problema que hoy es advertido por el país entero, es que Mujica no lidera. No tiene condiciones para ello, y eso repercute automáticamente en las divisiones frenteamplistas en el ámbito parlamentario, lo que trae como consecuencia que el gobierno vaya agudizando con el tiempo esa sensación de imprevisibilidad sobre adónde va o cómo puede reaccionar ante los desafíos que tiene por delante, que no son pocos.

Avisados estamos todos entonces de este paso al frente, o más bien a dos Frentes. Tabaré Vázquez está pidiendo una reformulación programática, no ideológica de la coalición, pero dudamos que ese sea el procedimiento a seguir. Es muy difícil coincidir en un programa en donde unos aspiran como meta en llegar a la "liberación nacional" -el socialismo- y otros se niegan a ajustarse a esa orientación. A la larga, se neutralizan y estancan. Así no se puede gobernar.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar