MATÍAS CASTRO
Quien ha vivido como un famoso durante diez o quince años tiene, inevitablemente, una visión del mundo distinta a la de cualquier otra persona. Y quien ha vivido desde su nacimiento en el mundo del espectáculo directamente no tiene una idea de cómo se ve el mundo desde esta perspectiva, es decir, desde la perspectiva de la gente común y corriente. Esto no es exactamente una crítica sino más bien un apunte sobre cómo parecen ser las cosas.
Aunque Facebook ha llevado a que mucha gente cuente constantemente todo lo que hace en el día, sigue sin ser común que una persona común y corriente se dedique a exponer su intimidad. Si tenemos un problema o una buena noticia se lo contaremos a los que están cerca nuestro y no a cualquiera, de forma indiscriminada. Tal vez, quienes tienen un hijo se sienten impulsados a contárselo a todo el mundo simplemente para expresar su felicidad. En el caso de algunos famosos, lo normal es que sientan o aparenten sentir que tienen que contar todo lo que les sucede en la vida diaria.
Por eso cuando Carla Bruni dijo hace algunos días que nunca mostrará fotos de su bebé, se desmarcó radicalmente del mundo de las celebridades internacionales al que pertenece. Lo normal es que tras algunos meses del parto todos los padres y madres famosos vendan en exclusiva las primeras fotos de sus hijos. Bruni, además, hizo su comentario de una forma muy especial, diciendo que lo va a proteger. Y esto quiere decir que, según ella, quienes quieran verlo y exponerlo representan una amenaza para el niño. "Comprendo el interés de los medios y no veo ningún inconveniente para mí o mi marido. Pero en lo referente a los niños, es imposible", dijo.
Es la primera vez que veo a alguien como ella referirse al tema de esa forma tan clara. Son palabras sensatas las suyas, de las que escasean en un universo donde, a la inversa de lo que hace su público, los famosos tienden a decir y mostrar, aunque no se lo pidan.