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Plan piloto. Grupo de 40 inicia experiencia en la construcción
ANDRÉS LÓPEZ REILLY
Un grupo de 40 recicladores será capacitado para trabajar en la construcción. A cambio, quienes ingresen al programa no podrán pasar sus carros y caballos a otras personas. Y comprometerse a que sus hijos no trabajarán con la basura.
Se trata de una batalla más que libra la Intendencia de Montevideo en una guerra que muchos creen perdida: sacar a los clasificadores de las calles. Ayer, en el marco de un acuerdo de cooperación entre la administración municipal y la constructora Stiler, con el apoyo del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y del Fondo de Capacitación (Focap), se firmó una carta compromiso por la cual 40 recicladores comenzarán a trabajar -luego de recibir un cursillo de capacitación- en la construcción. Lo harán en obra pública y contratados por la empresa Stiler S.A., que tiene participación activa en varios emprendimientos en marcha en la ciudad de Montevideo, como la construcción de corredores viales y terminales de ómnibus.
El presidente de Stiler S.A., Alberto Taranto, dijo que le gustaría que el acuerdo "sea el primer paso de algo que pueda ser imitado por otros sectores empresariales", aspiración compartida por la intendenta Ana Olivera. "Acá hay gente que no ejerce el derecho a la Seguridad Social. También hay gente que no ejerce el derecho a la Salud, porque para tener un trabajo formal hay que tener Carné de Salud", destacó Olivera.
ESPACIO PUBLICIDADEn tanto, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, resaltó "la complementación público-privada y la empresarial-sindical" que se dan en esta iniciativa.
EL ACUERDO. Los recicladores que participan de esta experiencia piloto se comprometen a no ceder bajo ninguna modalidad los instrumentos utilizados para la recolección -carro, caballo, etcétera- a otras personas. Esta situación "será constatada por los inspectores de la IMM", señala el acuerdo. A su vez, deberán entregar el carné de clasificador al momento de la inserción laboral, el que quedará "a resguardo" del Departamento de Desarrollo Ambiental de la comuna. También deben comprometerse a "realizar todas las acciones posibles para que los niños/as y adolescentes de su familia accedan a servicios de salud y educativos" y "a evitar que realicen tareas vinculadas a la recolección y clasificación".
"Para mí significa tener una mejor calidad de vida. Uno recicla porque "es lo que hay". He tenido trabajos en supermercados, en shoppings, en la construcción, pero esto es una oportunidad nueva", declaró a El País Johny Martínez, reciclador desde hace seis años, quien tiene tres hijos a su cargo y una compañera sin trabajo.
La capacitación estará a cargo del Inefop. "El curso serían algo más de 50 horas, pero posteriormente puede haber otros cursos, depende de la situación concreta, la voluntad del trabajador. Hay otras instancias de profundización, pero primero se requiere de ese curso de ingreso", informó a El País el director del instituto, Juan Manuel Rodríguez.
RECONVERSIÓN. La directora de Desarrollo Social de la Intendencia, María Sara Ribero, informó a El País que la comuna no descarta comprar a los recicladores sus implementos para la recolección. Solo los caballos tienen un costo que por lo general supera los $ 15.000.
Gerardo Monteverde, integrante del equipo técnico de la IMM que trabaja en el tema, explicó que para los clasificadores es una oportunidad de ingresar al mercado formal de trabajo, lo que supone mejorar la calidad de vida, aunque no necesariamente una mejora sustancial en sus ingresos.
"La clasificación existe porque hay gente a la que le es rentable, más allá de la pérdida de cuestiones que tienen que ver con la Seguridad Social y las condiciones de trabajo. Los clasificadores "exitosos" dicen que ganan entre $ 350 y $ 400 por día, aunque no es an claro que sea parejo (el ingreso). Pero el clasificadoren general tiene ingresos "ocultos", que tienen que ver con el alimento que obtiene para los animales y su familia, y con las cosas que consigue y vende en las ferias por ejemplo", dijo Monteverde a El País.
También para la industria de la construcción el acuerdo implica la apertura de una nueva puerta. "Creo que cualquier empresa puede replicar lo que hoy Stiler está haciendo, de nuestro sector o de otros sectores; es un convenio bien interesante", declaró a El País el presidente de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui.
Hay en Uruguay 58.500 trabajadores en obra y 135.000 en toda el área de la construcción.



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