Fabricante de malabaristas
Gastón Bocage | Lavalleja
@| "Soy productor rural del departamento de Lavalleja, cercano al paraje `Los Ladrillos`, a 189 km de Montevideo y a 90 km por carreteras de balasto de la capital departamental.
La semana pasada me comunicaron que la Escuela Rural Nº 53 de `Ladrillos`, donde acudían a clase alrededor de 10 niños, había cerrado sus puertas hace ya más de tres meses. El maestro hizo abandono de sus funciones y se marchó sin que nadie ocupara su lugar.
Cuando la escuela funcionaba, los vecinos nos encargábamos de la manutención alimenticia, tanto de los niños como de los maestros de turno, y en ocasiones las madres se turnaban para ocuparse de la cocina.
Durante los últimos 50 años un ómnibus comunicaba la ciudad de Minas con los pueblos de Polanco, Manguera Azul, Ladrillos, pasando por Illescas y llegando a la localidad de Batlle y Ordóñez-Nico Pérez. Este recorrido lo hacía tres veces por semana, llevando gente y encomiendas de un lugar a otro. Asimismo, otro proveniente de Minas pasaba por Polanco, Manguera Azul y Zapicán haciendo lo mismo. Todo esto en los últimos dos años se eliminó por `falta de recursos`.
También funcionaba un colectivo que transportaba a aquellos jóvenes de Polanco y Manguera Azul que cursaban liceo a la ciudad de Mariscala, pero se suprimió hace algo más de un año y medio.
Con esto se arrancó de cuajo la esperanza de las madres de estos jóvenes de permanecer en los predios rurales junto a sus maridos colaborando con las tareas, y las catapultó a las ciudades más grandes.
De la desaparición de estos servicios y otros, sumado al mal estado de los caminos y carreteras para acceder a nuestros predios, los productores rurales, colaboradores y demás integrantes de esta cadena productiva ya nos acostumbramos y trabajamos y convivimos al día de hoy sin ellos, simplemente recordando lo que algún día fue. Pero es una historia de apenas 2 o 3 años.
Si nuestros gobernantes van a decir que tenemos que acostumbrarnos también a prescindir de las escuelas, de nuestros niños, de la mano de obra y que los esfuerzos económicos van a estar concentrados en fabricar malabaristas de semáforos (es a eso a lo que apuntan casi irremediablemente estos 10 niños de `Ladrillos`); si realmente este es el rumbo a seguir, deberían tomar muy en cuenta que la producción agropecuaria va a descender, ya que sin mano de obra no hay trabajo y sin trabajo no hay producción. Además van a tener que instalar una importante cantidad de semáforos extras para que cobijen a nuestros niños mezquinamente eyectados de nuestro medio rural.
Nos llama mucho la atención cómo se puede estar hablando del crecimiento económico de nuestro país, cuya parte importante son las exportaciones agropecuarias, y olvidar a quienes trabajamos y luchamos a pesar de todo esto por producirla.
Desde estos lugares del país, cuando alguien nombra el término `crecimiento económico`, tenemos la sensación de estar caminando al estilo del extinto Michael Jackson: parece que avanzamos, pero en realidad caminamos para atrás y ligero.
Mucho se habla de mantener a la gente en el área rural, pero aparentemente no es más que un cacareo.
A las autoridades competentes les rogamos que encuentren una inmediata solución a este problema. Nadie tiene derecho a hacer perder un año entero a 10 uruguayos, nadie.
Por si no se les ocurre una solución inmediata, quien suscribe colabora humildemente aportando una idea, que es mucho más económica que la instalación de un solo semáforo: pongan un micro que lleve todos los niños de `Ladrillos` a la escuela de Manguera Azul, que funciona con un solo alumno. El recorrido es de apenas 20 kilómetros y el costo para el Estado será mínimo."
¿Discriminación positiva?
Ruben R. Pérez De Paula | Montevideo
@| "En materia de proyectos de ley es posible que el presentado por un diputado frenteamplista de `Atención a la población afrodescendiente` se lleve el dudoso honor de ser uno de los más absurdos de la actual legislatura.
La idea de reservar un porcentaje del mercado laboral a `afrodescendientes` es básicamente una idea racista. Y de la peor especie.
¿Cómo piensa el diputado identificar a un `afrodescendiente`? ¿Por el color de la piel? ¿Qué tan oscura deberá ser su piel para calificar como tal? ¿Usará el diputado una carta `pantone` para determinarlo? ¿O acaso buscará (como hizo Hitler en sus repugnantes y despreciables `leyes de Nuremberg`) analizar la raza de los ancestros y qué porcentaje de `negrura` tuvieron los abuelos o padres del postulante como forma de determinar cuándo se está frente a un `afrodescendiente`? ¿Incluirá el diputado a los descendientes de sudafricanos blancos? No hay duda que serían también `afrodescendientes`. ¿Incluirá a descendientes de egipcios, o de beréberes, o libios, o marroquíes? ¿Acaso ignora que África no tiene solamente población negra?
Pero eso no es todo; es claro que hay otras discriminaciones en el mercado laboral, por ejemplo por edad. Las personas de más de 50 años difícilmente consiguen trabajo. ¿Y las de género? ¿Y las de preferencia sexual?
El señor diputado podría `mejorar` su proyecto, reservando un porcentaje del mercado laboral a cada una de las combinaciones que estos factores de discriminación producen. Reservar por ejemplo un porcentaje a las personas que sean a la vez de piel oscura, homosexuales, mujeres y mayores de 50 años. Y así en cada combinación. A este ridículo se llega siguiendo esta idea.
La discriminación se debe combatir, pero asegurando ingresos en el mercado laboral por concursos con exámenes `a ciegas`, y otras técnicas de imparcialidad, de uso universal y dando garantías efectivas de justicia a todo el que se sienta discriminado (por la razón que fuere) y reclame por ello. Pero no forzando que una persona apta para un trabajo y con excelente calificación sea descartada por ser descendiente de italianos o polacos y dándole su lugar a un descendiente de abuelos nacidos en Melilla o Ceuta aunque no muestre el mismo nivel de preparación para esa tarea, sólo por ser (que lo sería) un `afrodescendiente`."
Punto y banca
Memorioso | Montevideo
@| "El exintendente Arana manifiesta a los cuatro vientos su inocencia.
Supongamos por un instante que fuera así (parece difícil). Él debería explicar claramente cómo tamañas pérdidas millonarias en dólares no fueron advertidas en dos períodos, ni por él ni por sus ineficaces colaboradores, hoy con pedido de procesamiento, pasando a ser la gigantesca `paradoja` de ser los únicos casinos del mundo en que la banca pierde.
Le recuerdo al exintendente que esa negligencia brutal también es severamente penada por la ley, cosa especialmente establecida en la Constitución acerca de responsabilidades de jerarcas y funcionarios en la función publica.
Llama la atención también (nadie lo dice) que no han sido demandados por la justicia suplentes que durante largos períodos ejercieron la función durante extensos y repetidos viajes de los titulares (llegaron a marcar verdaderos récords en ese sentido) y que tampoco advirtieran sobre las voluminosas pérdidas ocasionadas.
La sagacidad sin límites para golpear a los ciudadanos de Montevideo con abultados impuestos y toda clase de persecuciones (patentes de rodado), no fue aplicada con la misma óptica que los déficit, maniobras, robos, coimas o como quiera llamárseles.
Esperemos que la justicia actúe dignamente para que por lo menos alguna vez se castigue a los responsables. Se lo pedimos aquellos que son `puntos` pero nunca voltearon a la `banca`."
La crisis de 2002
Gustavo Toledo | Maldonado
@| "Cuando en medio de la campaña electoral del 99, el Dr. Jorge Batlle prometió `dejar el alma en la cancha por el Uruguay`, nadie se imaginó cuán difícil sería el partido que le tocaría jugar durante su futura presidencia (debacle argentina, crisis bancaria, aftosa, contrabando, etc.). De lo que nadie tuvo dudas es que hablaba en serio y que cumpliría su promesa a rajatabla. Y así lo hizo, como bien lo reconocieron hace algunos días el exministro de Economía, Alejandro Atchugarry, y el actual vicepresidente de la República, Danilo Astori, durante la presentación del libro de Carlos Steneri, `Al borde del abismo: Uruguay y la gran crisis del 2002-2003`.
`Vivimos momentos muy duros. Realmente duros`, recordó el exministro en esa instancia. `Debo reconocer una cosa. Este presidente se rompió el alma por el país. Merece un reconocimiento`, señaló, con voz entrecortada y lágrimas en los ojos, refiriéndose a Batlle.
Por su parte, el Cr. Astori señaló que el gobierno que encabezó el expresidente colorado enfrentó una crisis `tan dura` actuando con `gran responsabilidad`, lo que constituye una `lección` para el futuro. Dijo, además, que es necesario agradecer `a quienes tomaron las decisiones que había que tomar. Desde el presidente Batlle, sus ministros y su cuerpo de trabajo`. `Si hoy el Uruguay está obteniendo buenos resultados económicos, en gran parte se debe al camino que se inició en aquel momento`, agregó.
Casi diez años nos separan de aquellos agitados días en los que el país se asomó al abismo, como señala Steneri en su libro y describe con tanta precisión Claudio Paolillo en el suyo (`Con los días contados`); días que todos recordamos con angustia, en los que apenas un puñado se encargó de echar leña al fuego e intentó -sin éxito- sacar provecho de la situación.
Por fortuna, poco a poco vamos tomando real conciencia de lo que sucedió en aquel entonces y de lo que pudo haber sucedido y no sucedió. De a poco vamos tomando dimensión de la profundidad de la crisis que atravesamos y de que pudimos salir de ella gracias a un sistema político que, con sus luces y sus sombras, supo estar a la altura de las circunstancias, a un grupito de valientes que dio pelea en todos los frentes (Bensión primero, Atchugarry después, Alfie, Davrieux, De Brun, Fernández Faingold, el propio Steneri) y a un presidente que se jugó la camiseta en cada momento y defendió al Uruguay como un padre defiende a sus hijos de los peligros de adentro y de afuera.
Gracias a esa conjunción de factores, pero sobre todo al coraje y a la determinación de Batlle, a quien algún día la historia le reconocerá también los muchos otros servicios prestados a la nación, no sólo se rescató a los bancos del fondo del pozo, se acomodaron las financias, se reactivó la economía y se reestructuró la deuda, sino que se preservaron nuestras instituciones. No es poca cosa, ¿verdad?
Pese a las presiones para que renunciara a la Presidencia y tomara medidas contrarias a nuestra tradición democrática y republicana, se mantuvo fiel a los principios que heredó de sus mayores y nos condujo hacia la salida de ese oscuro y largo túnel que muchos creímos interminable y que hoy incluso sus antiguos adversarios reconocen con gratitud y admiración.
Me alegra que se haga justicia con Jorge Batlle. Si alguien ha hecho méritos para entrar en la historia por la puerta grande y ser valorado como un patriota de verdad, ese es él."