Mucho laburo

JUAN ORIBE STEMMER

Hace dos semanas zarpó del puerto argentino de Concepción del Uruguay, el buque Power Ranger con una carga de doce mil toneladas de arroz en bolsas (El Telégrafo, Paysandú, 22 de agosto). La operación de cargar la nave de 180 metros de eslora supuso movilizar 400 camiones, dio trabajo a 1.003 personas durante una semana y generó salarios por aproximadamente un cuarto de millón de dólares. Una autoridad portuaria de Concepción del Uruguay, relata El Telégrafo, dijo que fue necesario recurrir a "gente de localidades cercanas para hacer el trabajo, ya que no alcanzaban los de la ciudad". Parece ser muy cierto que, como dice el tango, en los puertos puede haber "mucho laburo".

El presidente del ente portuario de Concepción del Uruguay, declaró que esperaba por el dragado definitivo del canal de acceso porque, debido a la demora en esos trabajos, los embarques son esporádicos. En esta oportunidad, la escala del Power Ranger se justificó porque la creciente del río le permitió entrar con 5,8 metros de calado. El buque luego se dirigió a Montevideo para complementar su carga. Para ello hizo uso, sucesivamente, del canal de navegación del río Uruguay, del canal de Martín García (profundidad de diseño 9,75 metros al 0 de la marea) y del canal de navegación del Río de la Plata (profundidad mínima, hoy, 10,6 metros).

El lunes pasado, la Sección Marítimas de El País informó del puerto que construirá la empresa Montes del Plata cerca de Conchillas. Se estima que el movimiento de esa terminal será de 60 escalas de buques para recibir la celulosa destinada a puertos de ultramar y de 600 escalas de barcazas trayendo la materia prima. Es todo un síntoma que la profundidad proyectada sea de 10,75 metros (más que la del Canal de Martín García). Emilio Cazalá añadió que, "si en un futuro se aumentara la profundidad del Canal Martín García, por cada pie de calado ganado en la profundización del Canal, se obtendría una capacidad de carga media de 1.950 toneladas más".

Las dos noticias se refieren al mismo aspecto clave.

La tendencia mundial es que los navieros reemplacen sus graneleros Panamax (calado máximo 12 metros), muchos de los cuales han estado trabajando dos décadas o más, por nuevas unidades con más capacidad de carga. Para gran beneficio del comercio mundial, esos buques operarán con mayores economías de escala, lo que significa costos más bajos por cada tonelada de carga que transporten (en condiciones óptimas). Pero, ese avance se logra al costo de aumentar las dimensiones de la nave (eslora, manga y calado). Cada vez más, los graneleros y los buques dedicados al transporte de contenedores requerirán concentraciones de carga más importantes, mejores facilidades portuarias y aguas más profundas.

Ni el canal de navegación del río Uruguay ni el de Martín García, ofrecen las profundidades necesarias para que los puertos y exportadores uruguayos se beneficien con los avances en la industria naviera. Esa desventaja será aún mayor en el futuro. Un prospecto preocupante. Porque, si los puertos no trabajan eficientemente tampoco trabaja bien el país.

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