El alcalde de La Paloma ha cobrado un inusitado protagonismo por su idea de combatir la actividad de empresas que utilizan "promotoras", que según su parecer fomentan la explotación de la mujer. El planteo fue tomado a la chacota por buena parte de la población, ya que roza el ridículo. Pero eso no es tan grave. Sí es grave que La Paloma, uno de los centros turísticos más importantes del país, enfrenta una hoy desafíos trascendentes para su futuro. El problema de erosión de las playas, el estado de sus calles, el impacto de las obras del puerto y el boom de la construcción están poniendo a prueba su calidad de destino turístico. Temas que deberían estar muy por encima en la lista de prioridades de un jerarca, antes que ponerse a cuestionar los estándares de belleza de la sociedad actual.