Casinos otra vez

Si bien suele decirse que los casinos nunca pierden habría que aclarar que esa regla se cumple en todas partes del mundo, menos en la ciudad de Montevideo.

Veinte millones de dólares perdidos en los últimos diez años por la Intendencia capitalina revelan por sí solos que algo anda mal en ese rubro. Lo peor del caso es que entre los responsables no hay acuerdo sobre cuáles son las causas de semejante desastre, algo que dificulta la adopción de medidas para terminar con ese despilfarro de dinero.

Según el director de Recursos Financieros, Arturo Echevarría, la razón del déficit es la excesiva cantidad de funcionarios, es decir, que las ganancias derivadas del juego no alcanzan para pagar los salarios y demás beneficios laborales. Los dos gremios que agrupan a los funcionarios pusieron el grito en el cielo y dijeron que argumentos de ese tipo atacaban "el profesionalismo y la moral de los trabajadores". Los sindicalistas dicen que las autoridades son culpables por la mala gestión que desarrollan puesto que los casinos municipales nunca se modernizaron, carecen de nuevos atractivos y están necesitados de mayor promoción.

Como trasfondo de este diferendo planea el escándalo de los casinos municipales en la época del contador Juan Carlos Bengoa, procesado con algunos de sus colaboradores, en un expediente judicial que se viene perpetuando. Bengoa también dice ser inocente de los cargos que se le imputan y, él también, culpa a sus superiores, entre ellos al intendente de la época, Mariano Arana.

Así, la intendencia capitalina sigue con el ejercicio de echarse las culpas del uno al otro mientras se acumulan las pérdidas en las salas de juego. Total, el que paga es el contribuyente.

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