Nadie es confiable

GUSTAVO PENADÉS

El presidente Mujica logró que todos sus ministros, sin excepción, acordaran el envío al Parlamento del proyecto de ley que establece el impuesto a la tierra.

Vamos a dar algunos argumentos por los que nos opondremos a tal iniciativa, pero, antes, nos referiremos a un hecho político que se oculta en esa medida y que consideramos trascendente: la claudicación del vicepresidente Astori y del equipo económico (incluido el ministro de Ganadería), motivada en privilegiar la resolución de los enfrentamientos internos del Frente, de la que salen triunfadores aquellos grupos que actúan en función de ideologías radicales y gastadas y no en una visión de la realidad actual.

Esta actitud de Astori nos permite afirmar que en este gobierno frentista ya no queda en quien confiar.

¿No era el vicepresidente Astori quien con su alardeada capacidad técnica y su mesura iba a poner freno a la presión de Mujica y sus muchachos? ¿No era el equipo económico garantía de sabiduría y cordura en el manejo de la política tributaria?

Todo ello se fue por la borda cuando se eligió el camino de colaborar con una forzada "unidad" dentro del Frente Amplio, asediado por disputas internas y luchas por espacios de poder.

Una última interrogante: ¿será la actitud de Astori y su gente consecuencia de la amenaza de Tabaré Vázquez, que exigió calma y disciplina dentro del FA, para acceder a su candidatura? De ser así, también él es responsable de este desatino.

El proyecto en cuestión: 1) contradice el mensaje de tranquilidad que Mujica había dado a los inversores y da la sensación de que esto no se termina acá y pueden venir más impuestos; 2) desatiende la coyuntura internacional que indica que estamos en las puertas de una crisis y que los inversores buscan lugares seguros; 3) desestimula porque el productor baja los brazos y deja de invertir si le están cambiando las reglas de juego; 4) con muchos de los argumentos en que se apoya, genera división entre campo y ciudad; 5) producirá mayor concentración de la tierra, porque cuando el productor no pueda pagar los impuestos tendrá que venderla y de esa manera se cumplirá exactamente lo contrario a lo que pretende Mujica; 6) desconoce que el crecimiento agropecuario del 6% anual, que se dio entre el 2002 y el 2005, se fue debilitando y que, entre 2006 y 2010, fue de solamente 0,9%; 7) también desconoce que la ganadería está cayendo a razón de 1,7% anual en los últimos cuatro años y que la producción de granos está estancada en los últimos dos años; 8) no toma en cuenta que una de las características de la producción agropecuaria es su alta exposición al riesgo, por razones biológicas, climáticas, de volatilidad de los mercados y de las políticas públicas, especialmente las tributarias.

Un argumento que llamaría a risa de no ser tan lamentable, es que se dice que es poca plata la que se recaudaría. Para el Frente Amplio siempre es poca plata cuando es ajena.

En resumen, este proyecto atenta contra la indispensable confianza en el gobierno, cuando el crecimiento nacional está en discusión y hay más dudas que certezas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar