La hostilidad de los docentes hacia el Plan Ceibal quedó plasmada en una reciente resolución de los maestros de Primaria de todo el país que lo rechazan de manera expresa. Dicen que es un plan impuesto por el Poder Ejecutivo, que carece de un enfoque metodológico adecuado, que tiene limitaciones pedagógicas, que en él se invierte un dinero que podría gastarse en cosas mejores y que un tercio de las máquinas están rotas.
Al mismo tiempo, una evaluación oficial del plan reveló que el 46% de los padres de escolares piensan que las "ceibalitas" no se usan lo suficiente en clase en tanto los escolares sostienen que les falta potencia.
A casi cuatro años de su introducción el publicitado Plan Ceibal sigue cuestionado. Las objeciones más relevantes proceden del gremio de los maestros que así lo ratificaron en su reciente Asamblea Técnico Docente (ATD) de carácter nacional. Esta decisión debería inquietar a las autoridades de Primaria pues el maestro es una pieza clave en el sistema ideado. Sin su aporte está amenazada la efectividad de un plan cuyo costo superó los 120 millones de dólares y que sigue demandando inversiones.
La postura de la ATD revela que no se trabajó bien con los maestros que, aunque no se oponen a la introducción masiva de la informática, opinan que se le otorgó una importancia desmedida. La asamblea que consideró el asunto invocó además la libertad de cátedra del docente para recordar que puede manejar a su criterio el trabajo con las "ceibalitas".
O sea que los maestros pueden hacer lo que quieran, entre otras cosas decidir por su cuenta que el plan no se aplica, lo que constituye otra muestra más del desorden imperante en la educación pública.