Ruben Loza Aguerrebere
Al lado de los grandes productores de ruidos (cito de memoria a Eduardo Mallea) la historia se mueve en silencio, y por un cauce más hondo circula la corriente de las almas honestas. Así fue la vida de Flannery O`Connor, sureña, católica, entregada por entero a sus libros. Nacida en Georgia, en 1925, su primer libro apareció los 21 años. Una enfermedad afectó sus huesos; se desplazaba con muletas; muy joven murió, en 1964. En ese breve lapso hizo sus estudios universitarios y se dedicó enteramente a la literatura, ajena al mundanal ruido. Ha dejado una de las obras literarias más intensas de la literatura americana.
En sus "Cuentos completos" (Debolsillo), que están a la mano del lector (los publicados en vida y los que dejó inéditos), percibimos a una autora que, con justicia, ha sido comparada con William Faulkner. Sus cuentos son memorables: someten la literatura a una exigencia absoluta, para hablar de la felicidad y la infelicidad, con poderosa y fina percepción, dibujando de manera sagaz unas complejas vidas sórdidas, en un retablo que es su Georgia natal, decrépito y ruinoso.
Pues bien, cabe señalar que recientemente acaba de publicarse un nuevo libro de Flannery O`Connor, aquel que reúne sus obras extensas. Se llama "Novelas" (Lumen), y en él están sus dos novelas: "Sangre sabia" (de 1952 y llevada al cine por John Huston) y "Los violentos lo arrebatan", de 1960. Con estas novelas se consolidó como una de las escritoras más vigorosas e intensas de la literatura estadounidense.
Como señalaba Ernesto Sábato, todo escritor verdadero escribe siempre el mismo libro, aunque varían las anécdotas. En las novelas de Flannery O`Connor, como en sus cuentos, revela sus raíces: son las de la literatura grotesca norteamericana del siglo XIX. Sus personajes son fanáticos, tercos, terribles, excéntricos. Todos ellos, capaces de agitar la conciencia del lector. Así, en la novela "Sangre sabia" se abisma en el mundo evangélico del profundo Sur, tras un predicador "ciego" y su hija degenerada y un personaje central (que como todos los de la autora, al final cambia y acaba viviendo su propia religión), se repite la esencia más honda. Y en la novela "Los violentos lo arrebatan", reencontramos los "héroes pervertidos" de Flannery O`Connor. Como la novelista es católica, no ignora los valores espirituales, y así, en esta espesa trama donde un huérfano y su maestro desafían el vaticinio de que este jovencito será profeta, su pluma conserva la esperanza de una redención. También aquí, el Sur, acoge y oprime a sus personajes, seres afligidos física y espiritualmente, vagabundos siniestros o ingenuas muchachas, aunque en todos ellos puede haber un instante que ilumine sus vidas.
Estas dos novelas, tan intensas y perturbadoras, tan ásperas y angulosas, desde la comicidad a la desventura, conducen a mundos donde los hombres van cubriendo sus máscaras con rostros diversos. Naturalmente, es una experiencia profunda y conmovedora a la vez recorrer estas páginas, a las que dictó una ardiente inteligencia.