TRÍPOLI | AFP Y ANSA
Estados Unidos trabaja en el desbloqueo en los próximos días de "entre mil y 1.500 millones de dólares" de haberes libios congelados para ayudar a los rebeldes, anunció ayer el Departamento de Estado.
El dinero será entregado al Consejo Nacional de Transición (CNT) para "responder a las necesidades de establecer un gobierno seguro y estable", declaró la portavoz de la Cancillería Victoria Nuland.
Gran Bretaña, por su parte, se prepara para el vacío de poder de la era "post-Gadafi" y no excluye el envío de fuerzas de paz a la región, algo que ya fue rechazado por las autoridades rebeldes en Libia.
La caída de Gadafi es un tema espinoso, al punto de que la OTAN se hizo a un lado: "no tenemos soldados en Libia ni los tendremos en el futuro", dijo la vocera de la Alianza Atlántica, Oana Lungescu. Sin embargo, Gran Bretaña no excluyó un rol de mantenimiento de la paz para sus militares.
"Sería necesario un contingente de mantenimiento de paz", dijo una fuente del gobierno al Daily Telegraph, y agregó: "le pediremos abrir el camino a las naciones africanas".
"Unos 200 fusileros del segundo regimiento real están hace tiempo en Chipre, listos para entrar en acción en 24 horas. Han sido alertados desde de julio", le dijo al rotativo. "El equipamiento fue puesto a punto y sólo están esperando el `vía libre`", agregó.
Empero, se precisarían refuerzos, como los 600 marines reales que están en el cuadrante mediterráneo y listos a apoyar operaciones "de tipo humanitario".
El primer ministro británico, David Cameron, habló desde el principio de un "apoyo amplio de la comunidad internacional" al proceso de estabilización de Libia. El mandatario había sugerido un rol de "coordinación" para Naciones Unidas.
En este sentido, los cascos azules de la ONU podrían ser el instrumento para sanar la discordia si se precisaran fuerzas de mantenimiento de la paz.
El ministro de Defensa de Italia, Ignazio La Russa, declaró, por ejemplo, que si por un lado "no existe la probabilidad de que tropas de la OTAN y las italianas ingresen a formar parte del conflicto", por el otro "no se puede excluir la presencia de tropas de las Naciones Unidas, fuerzas árabes o africanas".
Intereses. En tanto, algunos países ya manifestaron su preocupación por los negocios mantenidos con Libia.
Ante estas dudas, los rebeldes en Libia informaron a Brasil que serán respetados los contratos de empresas en ese país, informó el canciller brasileño, Antonio Patriota.
"Brasil, como otros actores con presencia (de empresas) en Libia hemos mantenido contactos con representantes de los rebeldes" que indicaron "que hay un aprecio por la contribución (de las empresas brasileñas) y que los contratos serán honrados", explicó Patriota a periodistas en la Cancillería.
El contacto con representantes de las fuerzas rebeldes libias ha sido hecho por el embajador brasileño en El Cairo, Cesario Melantonio Neto, quien estuvo en la ciudad de Benghazi, explicó Patriota.
Grandes constructoras brasileñas tenían millonarios contratos en el país cuanto estalló la rebelión. También está presente la petrolera estatal Petrobras. Odebrecht, que construye el aeropuerto internacional y varias autopistas en Trípoli.
Brasil, que no reconoció a los rebeldes como interlocutores legítimos del país, sí señaló ayer que tomará la misma posición de ONU, que sí reconoce al CNT, en el conflicto.
China, en tanto, manifestó, por su parte, su deseo de proseguir en Libia, donde ha invertido miles de millones de dólares, sobre todo en el sector petrolero.
Opuesta a los ataques aéreos contra Libia, China, dejando de lado sus tradicionales principios de no injerencia, estableció en junio los primeros contactos con la rebelión libia antes de reconocer al CNT como "interlocutor importante".
China dijo que espera que prosigan los lazos económicos "mutuamente benéficos".