Cronista y poeta del futuro

| El notable autor de "Crónicas marcianas" cumple 91 años

 20110821 476x600

El "marciano honorario" cumple hoy 91 años. Los aficionados a la ciencia ficción y la literatura fantástica tenemos mucho que agradecerle a Ray Douglas Bradbury. Es poco limitarse a decir "feliz cumpleaños".

Un dato inquietante es que el estado de salud de Bradbury es muy precario. Una buena noticia es en cambio que el mundo parece no haberse olvidado de él (al menos, no completamente), y que siguen apareciendo libros con su firma o se habla de llevarlo al cine.

El pasado 2 de agosto salió a la venta en los Estados Unidos A Pleasure to Burn, una selección de 16 relatos y novelas cortas de Bradbury (la mayoría antiguos, uno o dos poco conocidos y alguno nunca publicado). El volumen reúne, fundamentalmente, una serie de historias escritas entre 1947 y 1953, y en los que está en germen la novela Fahrenheit 451, publicada en 1953. Dos de las historias por lo menos, Long After Midnight y The Fireman, son nítidas precursoras de Fahrenheit, y en varias de las otras hay ideas que rememoran el mundo autoritario de aquella distopía sobre la quema de libros y el intento de preservar una cultura.

Por otra parte, Paramount Pictures ha adquirido los derechos de la clásica colección de cuentos de Bradbury Crónicas marcianas (1950). El libro había conocido ya en 1980 una versión televisiva en formato de miniserie escrita por Richard Matheson (el autor de El increíble hombre menguante y Soy leyenda) y protagonizada por Rock Hudson. No se tienen aún los nombres del guionista, director e intérpretes, aunque se sabe que John Davis, quien ha estado vinculado a la saga de Depredador y también (temiblemente) a Los viaje de Gulliver de Jack Black, será uno de los productores.

A sus 91 años, y más allá de sus problemas de salud, Bradbury es uno de los últimos sobrevivientes de la Era de Oro de la ciencia ficción (aunque prefiera esquivar las etiquetas y definirse como un "autor de fantasías"; de hecho, solía cambiar de género dentro de un mismo libro). Fue también uno de los primeros en ser reconocido como un "escritor serio", quizás porque tuvo la suerte de ser editado desde el comienzo en revistas hogareñas de gran tiraje en lugar de las publicaciones especializadas (Astounding Science Fiction, de John Camp- bell, puede ser el ejemplo supremo) que acogía a los Asimov, los Heinlein, los Poul Anderson o los Alfred Elton Van Vogt que fueron sus (aunque algo mayores) casi contemporáneos.

La superioridad de su imaginación y de su prosa con respecto a la mayoría de esos colegas ayudó sin duda. Es improbable que Jorge Luis Borges hubiera prologado una edición castellana de cualquiera de ellos, como lo hizo con Crónicas marcianas cuando la editó Minotauro en Buenos Aires.

Crónicas marcianas fue su primer libro, pero para entonces, Bradbury era un treintañero con muchas cosas publicadas ya en revistas diversas. Nacido en Waukegan, Illinois, un día como hoy pero de 1920, acompañó a su trashumante familia a través de varios cambios de domicilio hasta establecerse finalmente en Los Ángeles en 1934.

Fue un ávido lector desde siempre, un escritor aficionado y un autodidacta. Hubiera querido asistir a la universidad pero la economía se lo impidió. Para ganarse la vida, comenzó a vender periódicos, al tiempo que se conseguía una máquina de escribir mediante la cual produjo sus primeros relatos, que comenzaron a publicarse en diversas revistas.

Pronto comenzarían los libros, a veces recogiendo cuentos publicados antes en revistas, otras con historias originales. Crónicas marcianas (1950), El hombre ilustrado (1951), Las doradas manzanas del sol (1953) fueron los primeros, seguidos pronto por el salto a la novela (Fahrenheit 451, 1953) que se ubicó en la tradición de la "pesadilla futurista" practicada por Aldous Huxley (Un mundo feliz) o George Orwell (1984).

Por esa época saltó a la televisión y al cine. Algunas de sus historias llegaron a la pantalla chica, y dos por lo menos dieron lugar a películas de cierto despliegue. El monstruo del mar (1952) de Eugéne Lourié, demasiado libremente inspirado en el cuento La sirena, introdujo una tradición de destructivos dinosaurios resucitados que los japoneses copiarían repetidamente (especialmente en las películas de Godzilla). Llegaron de otro mundo (1953) de Jack Arnold propuso una visión humanista acerca del encuentro con una raza extraterrestre, en lugar del esquema de moda entonces acerca de que "el único extraterrestre bueno es el extraterrestre muerto" (se puede detectar la influencia de Bradbury sobre Arnold, y continuar con éste hasta Steven Spielberg, sin ir más lejos).

En 1956 colaboró con John Huston en el libreto de Moby Dick. La relación fue conflictiva y daría lugar muy posteriormente a una versión de los hechos, novelizada por Bradbury (Sombras verdes, ballena blanca, 1992) que por cierto no deja muy bien parado a Huston. En el siguiente medio siglo continuó desplegando su imaginación a veces inquietante, su prosa impregnada de resonancias poéticas y su visión desencantada del progreso tecnológico en novelas como El vino del estío (1957) o La feria de las tinieblas (1962), escribiendo incluso una edulcorada versión de esta última para el cine que dirigió Jack Clayton.

Nunca se ató a un género, y si "ciencia ficción" es una etiqueta que sirve para una parte de su obra, otra por lo menos debe catalogarse más ampliamente como "fantasía", y un libro como La muerte es un asunto solitario (1985), que está dedicada a Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Ross MacDonald es claramente un relato policial, aunque el personaje del joven escritor novato contiene un componente autobiográfico que se aleja del género. Más cerca siguió escribiendo cuentos, teatro, televisión, novela y poesía, dejando en cada uno de sus trabajos la marca de un estilo reconocible y personal. En fin, feliz cumpleaños.

Romántico: Sus libros lo muestran como un poeta preocupado por la deshumanización.

Prolífico: A lo largo de medio siglo produjo centenares de cuentos y unas doce novelas.

Cuatro libros para la isla desierta

Crónicas...

1950

La primera, deslumbrante colección de relatos de Bradbury. La colonización de Marte, el destino de la Tierra, el imposible encuentro de dos especies. Una historia ("La tercera expedición") figura en varias encuestas como uno de los diez mejores cuentos del siglo XX.

El hombre ilustrado

1952

Dieciocho cuentos unidos por un vago hilo (los tatuajes en el cuerpo de un hombre misterioso). El pretexto para reunirlos no importa mucho, pero cada uno de ellos es una pequeña obra maestra. La prosa poética de Brad- bury en el mejor de sus niveles.

Manzanas...

1953

Otra selección de cuentos memorables. Se puede empezar por cualquiera de ellos, pero una opción subjetiva y personal (seguramente discutible) aconseja ir directamente a "La bruja de abril". Es uno de esos relatos breves a los que siempre se regresa.

Fahrenheit 451

1953

La temperatura a la que arde el papel. Una "distopía" en la que los bomberos no apagan incendios sino que queman libros, herramienta peligrosa que hace que la gente piense. Tal vez el libro más ambicioso y comprometido de Bradbury. ¿El mejor? A discutir.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar